
Un grupo de científicos logró entrenar a unas vacas para que hagan sus necesidades biológicas en un recipiente, parte de un experimento para reducir los daños ecológicos causados por los desechos de los animales.
Al igual que los padres para entrenar a sus hijos pequeños a ir al baño, los científicos usaron dulces para lograr que 11 de 16 vacas hagan sus necesidades en el corral asignado.
Para las terneras, la hazaña tardó apenas 15 días, mucho menos de los que usualmente se tarda entrenar a un niño.
“Las vacas lo hicieron tan bien como lo haría un pequeño de entre 2 y 4 años de edad, igual de rápido aprendieron”, expresó Lindsay Matthews, experto en conducta animal en la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda y principal autor del estudio, publicado el lunes en Current Biology.
El experimento se realizó en un laboratorio cerrado en Alemania. Empezó con un comentario medio en broma por un locutor de radio en Nueva Zelanda al hablar del problema de los desechos de los animales de cría, que es bastante grave pues causan daños al medio ambiente.
La orina contiene nitrógeno, que al juntarse con las heces se convierte en amoníaco, una sustancia relacionada con la lluvia ácida y otros problemas ambientales, explicó Matthews. Aparte de eso, puede contaminar el agua con nitratos y contaminar el aire con óxido nitroso, añadió.

Y ciertamente, las vacas orinan bastante. Una sola vaca es capaz de producir hasta 30 litros (8 galones) de orina por día, indicó Matthews. En 2019, el óxido nitroso conformó el 7% de todos los gases invernadero de Estados Unidos, según la Agencia de Protección Ambiental.
“No me sorprende que lograron entrenar a vacas a hacer sus necesidades en un lugar específico, lo que me sorprende es que nadie lo hizo antes”, indicó Brian Hare, experto en conducta animal en la Universidad de Duke y quien no participó en ese estudio. “La pregunta más importante es, ¿se puede reproducir este resultado en el ambiente natural?”, añadió.
De ser posible, se podrían reducir los desechos animales y así reducir las emisiones de gases en la atmósfera, expresó Donald Broom, profesor de salud animal en la Universidad de Cambridge en Inglaterra.

En el laboratorio en Dummerstorf, Alemania, los científicos imitaron el entrenamiento para los niños sobre cómo ir al baño. Colocaron a las vacas en un claustro especial, esperaron a que orinaran y en ese momento les dieron un líquido dulce. Cuando orinaban afuera, les daban agua nada más.
Después de unos días, cuando las vacas tenían que orinar, 11 de ellas entraron en el claustro por su propia cuenta para hacer sus necesidades.
Sin embargo, hay que hacer algunas aclaraciones sobre este experimento en particular: se les dio a las vacas un diurético para que orinen más rápido, pues los científicos tenían un lapso limitado de tiempo; el experimento no incluyó el acto de defecar. Las vacas fueron entrenadas sólo para orinar en el lugar indicado.
Ello se debe a que la orina es el problema más grave, al menos en Europa, explicó Matthews, aunque conjeturó que debe ser posible entrenar a las vacas a defecar en un lugar específico también.

Si bien los perros, gatos y caballos pueden ser entrenados en ese aspecto, ya tienen el instinto de ir al baño en lugares específicos, pero las vacas no, afirmó Matthews.
Sin embargo, el principal problema ambiental proveniente de los animales son los gases que emiten al eructar y emitir flatulencias, que son causa importante del calentamiento atmosférico. En ese sentido, es imposible entrenar a las vacas a no emitir gases porque “de lo contrario reventarían”, declaró Matthews.
(Por Seth Borenstein - AP)
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