Un estudio científico drogó a pulpos con éxtasis para comprobar qué cambios de conducta les produce

El singular experimento fue llevado adelante por neurocientíficos de la escuela de medicina de la universidad de John Hopkins

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A pesar de estar separados por 500 millones de años en la línea de tiempo de la evolución, pulpos y seres humanos comparten algo en común. Ambos se vuelven más afectivos bajo los efectos del éxtasis, droga que también es conocida como MDMA.

Un equipo de científicos de California colocó a dos pulpos, de la variedad conocida como Octopus bimaculoides, en un tanque que contenía una versión líquida del estupefaciente utilizado mayormente en el ámbito de las fiestas electrónicas y los festivales de música al aire libre, con el objetivo de los octópodos lo absorbieran a través de sus agallas.

Acto seguido, los científicos colocaron a los pulpos individualmente en tanques de agua divididos en tres compartimentos diferentes por un lapso de treinta minutos. Uno de ellos completamente vacío, el segundo con un juguete de plástico colocado para capturar la atención de los animales y un tercero con otro pulpo criado en un laboratorio, dentro de una jaula.

Si se tiene en cuenta que, por naturaleza, los pulpos suelen tener un comportamiento antisocial fuera de la época de apareamiento, resulta llamativo que, bajo el efecto de la droga, estos se mostraron inusualmente afectivos.

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Todos los sujetos de estudio pasaron más tiempo con el otro pulpo que en la cámara vacía o la que contenía un objeto plástico inanimado, según los reportes del equipo publicados en la revista científica Current Biology.

Además, estos intentaron abrazar a sus compañeros de especie y colocaron sus bocas sobre la jaula, en un modo exploratorio y no agresivo similar al que se puede ver a través de su comportamiento en modo reproductivo.

Gül Dölen, un neurocientífico de la escuela de medicina de la universidad de Johns Hopkins y principal autor del estudio, destacó la importancia del singular experimento en lo que hace a establecer un vínculo entre el MDMA y la posibilidad de que los pulpos puedan actuar de manera sociable.

"Incluso durante el apareamiento, el macho suele dejar su esperma y abandona la escena lo más pronto posible, dado que si se queda demasiado la hembra lo puede atacar" explicó el experto, resaltando lo antisocial de la naturaleza de los pulpos en estado "normal".

Los octópodos son criaturas extremadamente inteligentes que tienen la capacidad de navegar por laberintos y hasta abrir frascos con comida. Empleados de acuarios han reportado casos de pulpos que escaparon de sus estanques por la noche en busca de comida.

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Los hallazgos sugieren que, a pesar de las obvias diferencias entre si, pulpos y humanos aparentemente comparten características en lo que hace a su química cerebral y sus efectos sobre el comportamiento social.

El cerebro de los pulpos es radicalmente diferente al del humano. La parte central rodea su garganta mientras que la mayoría de sus neuronas, que se cree trabajan de forma semi independiente, se distribuyen en sus tentáculos.

El profesor David Nutt, neuropsicofarmacólogo en el Imperial College de Londres, dijo que los descubrimientos agregan evidencia a la hipótesis de que las emociones y la empatía se extienden a través de una gran cantidad de especies.

"Esto demuestra que no es solo una característica peculiar del hombre, sino de los cerebros en general. Muestra que la serotonina tienen un enorme rol en media las interacciones sociales de muchas especies" aseguró Nutt.

Sin embargo, los expertos detrás del experimento alertaron que, debido a lo reducido de la muestra, los resultados deberán ser confirmados con otros experimentos antes de que los pulpos puedan ser usados para investigar la compleja mente humana.

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