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Marco Rubio advirtió a la dictadura cubana que no tendrá una válvula de escape a la presión de Washington

El secretario de Estado aseguró que La Habana ya no puede apostar a que cambie el ciclo político en Estados Unidos y que cualquier vía para eludir el cerco será cerrada

El secretario de Estado Marco Rubio.  Jacquelyn Martin/vía REUTERS
El secretario de Estado Marco Rubio. Jacquelyn Martin/vía REUTERS
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Marco Rubio advirtió que Cuba no tendrá “válvula de escape” a la presión de Washington y que el régimen de Miguel Díaz-Canel no podrá ganar tiempo esperando el fin de la administración Trump, pues ya no cuenta con patrocinadores externos ni con la indiferencia histórica de Estados Unidos. El secretario de Estado realizó estas declaraciones a Axios en el marco de un análisis publicado este viernes.

“Lo que intentamos enseñarles es que no hay válvulas de escape. Cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar librarse del cerco, simplemente lo bloqueamos”, afirmó Rubio al medio especializado. Sus palabras apuntan directamente a las 176 reformas económicas que el régimen cubano aprobó en junio para descentralizar su economía, entre ellas medidas orientadas a incentivar el sector privado.

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Rubio subrayó que Cuba atraviesa una situación sin precedentes: “Por primera vez en su historia, Cuba carece de dos elementos en los que siempre se había apoyado: un patrocinador externo y la falta de atención de Estados Unidos”. El quiebre se precipitó en enero pasado, cuando fuerzas estadounidenses capturaron al depuesto dictador venezolano Nicolás Maduro, estrecho aliado de La Habana.

Tras esa detención, la administración Trump impuso un bloqueo de crudo a la isla. Esta semana, Cuba sufrió dos apagones masivos en menos de 24 horas, que se suman a la escasez de agua, el alza de precios en productos básicos y la falta de servicios vitales, agudizando el descontento popular hacia Díaz-Canel.

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“Sin duda, esta situación no va a desaparecer en los próximos dos años y medio”, precisó Rubio, descartando que un eventual cambio de ciclo político en Washington pueda aliviar la presión sobre La Habana. El secretario de Estado, de ascendencia cubana, anticipó que al término de la administración en 2029, Cuba estará “como mínimo, en una trayectoria irreversible hacia un futuro diferente”.

Donald Trump. REUTERS/Evelyn Hockstein
Donald Trump. REUTERS/Evelyn Hockstein

La víspera de estas declaraciones, Rubio anunció nuevas sanciones contra entidades y altos funcionarios de las Fuerzas Armadas cubanas. Medidas anteriores ya habían alcanzado al propio Díaz-Canel, al conglomerado empresarial militar Gaesa y a inversores extranjeros en sectores como la minería y el turismo.

En paralelo, la administración Trump mantiene un canal de diálogo con representantes de La Habana, entre ellos Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exdictador Raúl Castro. Rubio calificó la paciencia y la perseverancia como conceptos “perdidos” en la política exterior y la geopolítica estadounidenses, que su gestión busca recuperar.

El colapso del sector turístico ilustra con cifras el alcance de la crisis. Cuba recibió 387.591 turistas internacionales en la primera mitad de 2026, un 60,7 % menos que en el mismo período del año anterior, según datos publicados este viernes por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Solo en junio llegaron 28.100 visitantes.

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Canadá fue el principal mercado emisor con 126.937 visitantes entre enero y junio, seguido por Estados Unidos con 31.001 y Rusia con 21.235, con descensos interanuales del 70,3 %, el 53,8 % y el 66,8 %, respectivamente. México, Argentina y China también registraron caídas superiores al 30 %. Las visitas de la comunidad cubana en el exterior cayeron un 38,2 % hasta las 74.068 personas en el primer semestre del año.

El país había cerrado 2025 con poco más de 1,8 millones de visitantes extranjeros, frente a un objetivo gubernamental de 2,6 millones, y las cifras actuales contrastan con los registros del período de deshielo diplomático: en 2018 llegaron 4,6 millones de turistas y en 2019, 4,2 millones, impulsados por la eliminación de restricciones de viaje impuestas por Washington.

El régimen cubano reconoció en julio que las presiones de Washington provocaron la salida de siete hoteleras internacionales que gestionaban el 46 % de las habitaciones del país, más de 80.000 según datos oficiales. Entre las cadenas que abandonaron la isla figuran las españolas Meliá, Iberostar y Barceló, la canadiense Blue Diamond, la indonesia Archipiélago International y la turca ATG.

Como respuesta, el Ejecutivo de La Habana incluyó en su paquete de reformas de junio varias medidas para reactivar el turismo: nuevas modalidades de negocio para el sector privado que abarcan la gestión de hoteles, el alquiler de automóviles y el transporte de viajeros. También habilitó al sector privado para operar como agentes turísticos y guías, y prevé aplicar una tasa del 1 % a estos negocios para financiar la promoción del sector.

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