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Crisis en Cuba: el turismo cayó un 60% en el primer semestre de 2026

La isla sumó 387.591 llegadas desde el exterior hasta junio, el peor balance en décadas, y en ese mes entraron 28.100 personas, en un desplome atribuido a covid-19, sanciones y falta de combustible

Turistas posan frente a un bar en La Habana Vieja. REUTERS/Norlys Pérez
Turistas posan frente a un bar en La Habana Vieja. REUTERS/Norlys Pérez
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El turismo cubano registró en el primer semestre de 2026 su peor desempeño en décadas: apenas 387.591 visitantes internacionales, un descenso del 60,7% frente al mismo período del año anterior, según datos publicados este viernes por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). El mes de junio cerró con solo 28.100 llegadas, una cifra que refleja el colapso casi total de un sector que alguna vez fue pilar de la economía de la isla.

Cuba recibió en la primera mitad de 2026 menos de 388.000 turistas internacionales, un 60,7% menos que en igual período de 2025. La caída combina el efecto acumulado de la pandemia de covid-19, el bloqueo de crudo impuesto por Washington tras la captura del exdictador venezolano Nicolás Maduro en enero, y la paralización de vuelos por falta de combustible, que juntos demolieron la infraestructura de recepción turística de la isla.

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El mercado canadiense, históricamente el más importante para Cuba, aportó entre enero y junio 126.937 visitantes, lo que supone un descenso interanual del 70,3%. Le siguió Estados Unidos, con 31.001 turistas —una reducción del 53,8%—, y Rusia, con apenas 21.235, un 66,8% menos que en el mismo lapso de 2025. México, Argentina y China también registraron contracciones superiores al 30%.

Las visitas de la comunidad cubana en el exterior, uno de los segmentos de mayor peso en el sector, cayeron un 38,2% hasta las 74.068 personas en los primeros seis meses del año, según la ONEI. La caída acumulada sitúa a Cuba muy por debajo de los registros de años recientes: el país recibió en 2025 poco más de 1,8 millones de visitantes, frente al objetivo gubernamental de 2,6 millones, mientras que en 2024 la cifra alcanzó los 2,2 millones y en 2023, los 2,4 millones.

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Turistas viajan en un autobús turístico en Varadero, Cuba, el 10 de febrero de 2026. REUTERS/Norlys Pérez
Turistas viajan en un autobús turístico en Varadero, Cuba, el 10 de febrero de 2026. REUTERS/Norlys Pérez

El contraste con los años del “deshielo” diplomático resulta marcado: en 2018 llegaron 4,6 millones de turistas y en 2019, 4,2 millones, impulsados por la eliminación de restricciones de viaje desde Washington. El régimen cubano reconoció en julio que siete cadenas hoteleras internacionales abandonaron el país como consecuencia de las sanciones secundarias aplicadas por Washington, y que esas empresas gestionaban el 46% del total de habitaciones del país —más de 80.000, según datos oficiales—, entre ellas las españolas Meliá, Iberostar y Barceló, la canadiense Blue Diamond, la indonesia Archipiélago International y la turca ATG.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, descartó que Cuba pueda encontrar una salida a la presión de Washington y advirtió que el cerco no cederá durante el tiempo que resta del segundo mandato de Donald Trump. “Lo que intentamos enseñarles es que no hay válvulas de escape. Cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar librarse del cerco, simplemente lo bloqueamos”, afirmó Rubio a Axios en referencia a las reformas económicas anunciadas por La Habana.

Personas esperan un autobús en Matanzas, Cuba, el 7 de enero de 2026. REUTERS/Norlys Pérez
Personas esperan un autobús en Matanzas, Cuba, el 7 de enero de 2026. REUTERS/Norlys Pérez

El funcionario señaló que Cuba enfrenta por primera vez en su historia una doble ausencia: la de un patrocinador externo y la de la indiferencia estadounidense. “Sin duda, esta situación no va a desaparecer en los próximos dos años y medio”, afirmó, en alusión al tiempo que resta a la Administración Trump. La captura de Maduro en enero privó a la isla de su principal aliado y fuente de petróleo subsidiado, vacío que Trump aprovechó para imponer un bloqueo de crudo que esta semana derivó en dos apagones masivos en menos de 24 oras.

Esos cortes se suman a la escasez de agua, el encarecimiento de productos básicos y el deterioro de servicios vitales que alimentan el descontento hacia el régimen de Miguel Díaz-Canel. Rubio vaticinó que, al término del mandato de Trump en 2029, Cuba estará “como mínimo, en una trayectoria irreversible hacia un futuro diferente”.

Un turista pasa junto a un puesto de artesanía en La Habana, Cuba, el 14 de febrero de 2026. REUTERS/Norlys Pérez
Un turista pasa junto a un puesto de artesanía en La Habana, Cuba, el 14 de febrero de 2026. REUTERS/Norlys Pérez

La víspera de esas declaraciones, Rubio anunció nuevas sanciones contra entidades y altos funcionarios de las Fuerzas Armadas cubanas, medida que se suma a acciones previas contra Díaz-Canel, el conglomerado empresarial militar Gaesa y los inversores extranjeros en sectores como la minería y el turismo. Al mismo tiempo, la Administración Trump mantiene un canal de diálogo con representantes de La Habana, entre ellos Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exdictador Raúl Castro.

Ante el colapso del sector turístico, el régimen cubano aprobó en junio —dentro de un paquete de 176 reformas económicas orientadas a descentralizar y liberalizar la economía— medidas para dinamizar el turismo: habilitación de nuevas modalidades de negocio privado, incluida la gestión de hoteles, el alquiler de automóviles y el transporte de viajeros. El Ejecutivo también autorizará al sector privado a operar como agentes turísticos, guías y representantes comerciales, y prevé aplicar una tasa del 1% a estas actividades para financiar la promoción y sostenibilidad del sector.

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