Crisis en Cuba: el régimen flexibilizó el comercio de productos agrícolas y reabrió el sector a los privados

Las nuevas disposiciones permiten a actores no estatales desempeñar un papel en la comercialización de alimentos, una situación inédita en la isla desde hace décadas

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Trabajadores agrícolas trabajan en un campo de tabaco en una finca de la comunidad de La Coloma en Pinar del Río, Cuba (AP/Ismael Francisco)
Trabajadores agrícolas trabajan en un campo de tabaco en una finca de la comunidad de La Coloma en Pinar del Río, Cuba (AP/Ismael Francisco)

El comercio de productos agrícolas en Cuba, hasta ahora en manos del régimen, se abrirá al sector privado en el marco de una creciente liberalización de la economía de la isla. La nueva norma, publicada en la Gaceta Oficial, autoriza a agricultores independientes, cooperativas, pequeñas y medianas empresas privadas y trabajadores por cuenta propia a comercializar productos agrícolas.

Hasta el miércoles pasado, el régimen gestionaba la comercialización de la mayor parte de la producción agrícola, permitiendo a los productores vender directamente solo algunos excedentes. Con la nueva regulación, el sector privado podrá actuar como intermediario entre los productores y tendrá acceso libre a los mercados mayoristas y minoristas. Las autoridades de La Habana continuarán controlando los precios y las exportaciones.

La flexibilización se produce en un contexto de fuerte caída de la producción agrícola en Cuba, que descendió un 52 % entre 2018 y 2023, según datos del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana.

La isla, con 9,6 millones de habitantes, enfrenta desde hace seis años una crisis económica sin precedentes, derivada del endurecimiento de las sanciones estadounidenses, problemas estructurales en la economía centralizada y el fracaso de una reforma monetaria.

Un cubano trabajando en el campo (EFE/Yander Zamora/Archivo)
Un cubano trabajando en el campo (EFE/Yander Zamora/Archivo)

En respuesta a la crisis, el régimen cubano anunció reformas orientadas a una mayor apertura económica. A comienzos de marzo, autorizó la creación de empresas mixtas entre entidades estatales y actores privados locales. Bajo la presión del bloqueo petrolero, se permitió a las empresas privadas importar combustible de manera directa, poniendo fin al monopolio estatal en este rubro.

Las empresas privadas, reautorizadas en 2021 tras cinco décadas de prohibición, ganaron espacio en la economía nacional. A mediados de marzo, el régimen comunicó que la diáspora, especialmente los cubanos residentes en Estados Unidos, podrá invertir y ser propietaria de empresas privadas en la isla, aunque aún no se ha precisado el marco jurídico correspondiente.

Cuba permitirá que ciudadanos cubanos en el exterior inviertan en el sector privado de la isla, según anunció el viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva. La medida supone una apertura inédita al capital privado de origen cubano radicado fuera del país y busca captar inversiones de residentes en el exterior y de empresas estadounidenses, en un contexto de crisis energética.

Los trabajadores agrícolas sufren la falta de combustible y no pueden trabajar en el campo con sus máquinas por la crisis (AP Foto/Ramón Espinosa)
Los trabajadores agrícolas sufren la falta de combustible y no pueden trabajar en el campo con sus máquinas por la crisis (AP Foto/Ramón Espinosa)

Pérez-Oliva indicó que la nueva política va “más allá de la esfera comercial” y permitirá grandes inversiones en infraestructuras de sectores prioritarios como el turismo, la minería y la energía. Señaló que Cuba está abierta a una relación comercial fluida con empresas estadounidenses y con cubanos que residen en Estados Unidos y sus descendientes, quienes podrán invertir en el sector privado y ser propietarios de negocios en la isla, opción que hasta ahora no estaba permitida.

El funcionario explicó que el objetivo es crear un entorno dinámico de negocios, a pesar de las restricciones impuestas por Estados Unidos, que limita el acceso a financiamiento, tecnología y mercados internacionales.

“La política de hostilidad contra Cuba es sin duda un elemento que afecta el desarrollo de estos elementos”, declaró Pérez-Oliva, resaltando la intención de abrir canales para la llegada de recursos y capital destinados a modernizar la economía y resolver problemas estructurales en sectores clave.

La ola de descontento social en Cuba alcanzó un nuevo nivel durante marzo, mes en el que el Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) reportó 1.245 protestas, denuncias y expresiones críticas en todo el país.

Personas realizan un cacerolazo en medio de un apagón en La Habana, el pasado 7 de marzo (REUTERS/Norlys Pérez)
Personas realizan un cacerolazo en medio de un apagón en La Habana, el pasado 7 de marzo (REUTERS/Norlys Pérez)

Según el informe de la ONG, los cortes de electricidad, la falta de agua, la escasez de combustible y el encarecimiento de los alimentos se combinaron con una respuesta represiva del Estado, generando una situación de máxima tensión en las calles.

La Habana se posicionó como uno de los principales focos de la protesta. El OCC registró 54 manifestaciones presenciales contra la falta de servicios básicos, junto con 70 grafitis antigubernamentales en distintas ciudades. El mes estuvo marcado por la persistencia de los apagones, que motivaron a la ciudadanía a organizar cacerolazos y protestas nocturnas bajo consignas como “¡Libertad!”.

(Con información de AFP)