La Casa Blanca exige cambios drásticos en Cuba: “El régimen está cayendo”

Washington intensifica las sanciones energéticas y mantiene contactos secretos con figuras clave del poder cubano, mientras el bloqueo petrolero agrava la crisis social y humanitaria en la isla caribeña

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Raúl Castro conversa con el
Raúl Castro conversa con el primer ministro Manuel Marrero Cruz durante una ceremonia en Sancti Spíritus, el 26 de julio de 2024 REUTERS/Norlys Perez

La administración Trump intensificó este miércoles su presión sobre Cuba al advertir que la dictadura debe implementar “cambios drásticos muy pronto” mientras la isla atraviesa la peor crisis energética de las últimas siete décadas.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró en rueda de prensa que el régimen cubano “está cayendo” y que el país “se está derrumbando”, en referencia al colapso económico y social provocado por el bloqueo petrolero impuesto por Donald Trump el pasado 29 de enero.

Las declaraciones de Leavitt se enmarcan en una estrategia de máxima presión destinada a forzar una transición política en la isla. Washington desea ver democracias prósperas en el hemisferio, pero la portavoz evitó precisar qué medidas adoptará Estados Unidos para lograrlo, limitándose a señalar que lo mejor para Cuba sería convertirse en una democracia verdaderamente libre.

El secretario de Estado, Marco Rubio, y el propio presidente Trump han reiterado en las últimas semanas que el objetivo final es el cambio de régimen, aunque sin especificar cómo se materializaría ese proceso.

La portavoz de la Casa
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, durante una rueda de prensa en Washington, el 18 de febrero de 2026 REUTERS/Kevin Lamarque

La orden ejecutiva firmada por Trump el 29 de enero estableció un mecanismo de aranceles adicionales contra países que suministren petróleo a Cuba, cortando el flujo energético hacia la isla. Esta medida se sumó a la interrupción del crudo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro en enero, dejando a La Habana sin sus principales proveedores.

México, que había enviado algunos cargamentos en meses anteriores, suspendió los envíos de combustible para evitar sanciones comerciales estadounidenses, aunque mantiene el suministro de ayuda humanitaria con alimentos y productos básicos.

En medio de esta asfixia energética, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó este miércoles que su gobierno mantiene conversaciones para explorar si puede facilitar un diálogo entre Washington y La Habana.

Sheinbaum aclaró que la posibilidad de mediación no depende únicamente de México, sino de la voluntad de ambos gobiernos y de las condiciones que establezca Cuba en el marco de su autodeterminación. La mandataria mexicana reiteró que su país seguirá enviando ayuda humanitaria a la isla y llamó a otros Estados a sumarse a esta iniciativa.

Un hombre monta en bicicleta
Un hombre monta en bicicleta junto a la bahía de La Habana, donde el buque de la Armada Mexicana Isla Holbox llega a Cuba con ayuda humanitaria, según el Gobierno de México, el jueves 12 de febrero de 2026 (AP Foto/Ramón Espinosa)

El impacto humanitario del bloqueo petrolero ha generado alarma internacional. Naciones Unidas advirtió el pasado viernes sobre las graves consecuencias en servicios esenciales como salud, agua y alimentación. La portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Marta Hurtado, señaló que más del 80% de los equipos de bombeo de agua dependen de electricidad, lo que pone en riesgo el acceso a agua potable.

Las unidades de cuidados intensivos y salas de emergencia enfrentan serias dificultades, mientras la producción y almacenamiento de vacunas, sangre y medicamentos sensibles a la temperatura se encuentran comprometidos.

La crisis ha paralizado la vida cotidiana en Cuba. Los apagones alcanzan hasta 12 horas diarias en algunas zonas, el transporte público opera en mínimos y múltiples aerolíneas internacionales, incluyendo Air Canada, suspendieron vuelos por la imposibilidad de reabastecerse de combustible en la isla.

La dictadura de Miguel Díaz-Canel implementó medidas de emergencia que incluyen teletrabajo obligatorio, reducción de la semana laboral a cuatro días y clases semipresenciales en universidades.

Una mujer camina junto a
Una mujer camina junto a la basura en una calle del centro de La Habana, Cuba, 15 de febrero de 2026 REUTERS/Norlys Perez

Mientras La Habana niega públicamente cualquier negociación con Washington, el portal Axios reveló este miércoles que Rubio mantiene conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de 41 años de Raúl Castro y su actual cuidador. Tres fuentes anónimas de la administración Trump confirmaron estos contactos, que eluden los canales oficiales del régimen cubano y se centran en discusiones sobre el futuro de la isla. Washington considera al nonagenario Raúl Castro, y no a Díaz-Canel, como el verdadero tomador de decisiones en Cuba.

Un alto funcionario de la administración Trump describió las conversaciones como “sorprendentemente amistosas” y centradas en el futuro más que en recriminaciones históricas. Rubio y su equipo consideran que Rodríguez Castro y su círculo representan a cubanos jóvenes con mentalidad empresarial para quienes el comunismo revolucionario ha fracasado.

El nieto de Raúl Castro fue guardaespaldas de su abuelo y mantiene vínculos con el conglomerado militar-empresarial GAESA, que controla amplios sectores de la economía cubana.

El patrón recuerda al aplicado en Venezuela, donde Trump permitió a Delcy Rodríguez continuar como presidenta encargada tras la captura de Maduro. Las fuentes consultadas por Axios señalaron que la administración estadounidense busca replicar este modelo en Cuba, identificando figuras dentro del régimen dispuestas a negociar una transición. Sin embargo, Trump aún no ha definido la estrategia final y Rubio continúa explorando opciones.

La situación plantea un escenario inédito donde Washington combina presión máxima con contactos discretos, mientras Cuba enfrenta su momento más crítico desde el Período Especial de los años noventa tras el colapso soviético. La diferencia es que esta vez el deterioro parte de una economía que nunca terminó de recuperarse de aquella debacle.