
Autoridades del Gobierno uruguayo analizan desde hace tiempo la posibilidad de vender cannabis con fines recreativos a extranjeros. Tras varias propuestas, la iniciativa continuará sin implementarse en el corto plazo, según informó a El Observador el presidente de la Junta de Drogas y prosecretario de Presidencia, Rodrigo Ferrés.
“Hay que estudiarlo muy bien” y necesita un “consenso muy grande a nivel de la sociedad y todos los operadores” declaró el prosecretario y aseguró que no entiende a la iniciativa como un proyecto viable en este momento.
Desde la asunción del actual ministro de Turismo, Tabaré Viera, el impulso hacia una regulación que permita la venta de cannabis recreativo a extranjeros creció. Según declaró el propio ministro, todos deberían tener el mismo tratamiento, incluso los turistas, que hasta ahora no pueden comprar cannabis a través de medios legales.
A su entender la habilitación no puede estar acompañada de una promoción del turismo cannábico. “Me parece bien que siendo legal la compra, comercialización, de cannabis en Uruguay lo sea para turistas, no parece lógico que vengan de turismo a nuestro país y terminen corriendo riesgos de ir a comprar en determinados otros lugares, en bocas”, dijo a En Perspectiva (Radiomundo).
En tanto, el secretario general de la Secretaría Nacional de Drogas (SND) y presidente del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca), Daniel Radío, fue y es uno de los grandes impulsores de esta iniciativa. Sostiene que no le gusta referirse a estos proyectos como “turismo cannábico” porque desde la SND y el Ircca no buscan “promover” el consumo, sino alejar a los visitantes del mercado negro.
“Creo que alguna vez nos va a parecer una obviedad en el devenir histórico que las personas cuando vayan a otro país puedan acceder a tomar una copa de vino o fumar cannabis si lo desean. Hoy todavía no porque tenemos resabios y coletazos del prohibicionismo”, dijo Radío a El País en noviembre del año pasado.
Hace dos semanas, el diputado por el Frente Amplio Eduardo Antonini presentó un proyecto para que “personas no residentes que se encuentren legalmente” dentro de Uruguay puedan comprar cannabis para el consumo con fines recreativos y que los emprendimientos turísticos puedan asociarse con clubes cannábicos.
A diferencia de lo planteado por Radío y Viera, el objetivo de la iniciativa planteada por Antonini sería colaborar con el sector turístico y “la importante crisis que sufre”. Según la revista Forbes, el turismo relacionado al cannabis gasta alrededor de 4 billones y medio de dólares anuales.
Hoy en día existen tres métodos para acceder y que aplican solo para los ciudadanos uruguayos: el autocultivo —con un máximo de seis plantas y un límite de producción anual de 480 gramos—, los clubes cannábicos —con un mínimo de 15 y un máximo de 45 socios— y a través de las farmacias autorizadas para su venta —en las cuales se puede acceder a 10 gramos semanales—.
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