Ex presidentes latinoamericanos participaron del foro “¿Qué podemos hacer por el pueblo de Cuba?”

Expusieron el argentino Eduardo Duhalde, los ecuatorianos Osvaldo Hurtado y Lenín Moreno, el uruguayo Luis Alberto Lacalle y el ex mandatario de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez

Gente grita consignas durante una protesta en La Habana (REUTERS/Alexandre Meneghini)
Gente grita consignas durante una protesta en La Habana (REUTERS/Alexandre Meneghini)

El Interamerican Institute for Democracy organizó el foro “¿Qué podemos hacer por el pueblo de Cuba?”, donde disertaron ex mandatarios de la región y se analizó la crítica situación que atraviesa la isla.

El ex alcalde de Miami, Tomás Regalado, dio la bienvenida a los participantes y recordó a los decenas y decenas de jóvenes que en estos momentos están encarcelados por la dictadura cubana por participar en las masivas protestas el pasado 11 de julio.

El primer en exponer fue el ex presidente de Argentina Eduardo Duhalde, quien dijo sentir mucha pena por la precaria situación que vive el pueblo cubano.

Hay que ser solidarios con el pueblo cubano, si necesitan comida o medicinas hay que ver la forma de ayudarlos”, dijo el argentino.

Por su parte, el ex mandatario de Ecuador Osvaldo Hurtado, señaló que los latinoamericanos están obligados en ayudar a los cubanos que decidieron revelarse contra la dictadura.

Me llama la atención que dos países democráticos como Argentina y México no hayan repudiado las protestas en Cuba. Nosotros debemos llamar la atención sobre la conducta de estos dos países”, dijo Hurtado.

El ecuatoriano también calificó de rareza las últimas protestas en Cuba, ya que en más de 60 años de revolución solo han habido dos manifestaciones masivas contra el régimen castristas, y entre esas está la del pasado 11 de julio.

Los cubanos no han podido protestar porque está prohibido, porque hay un régimen policial con un poder absoluto que impide que las personas puedan expresarse con libertad”, agregó Hurtado.

Su compatriota, el ex gobernante de Ecuador Lenín Moreno, resaltó que el mito de la revolución cubana caló fuerte en el imaginario latinoamericano y que por esta razón a veces es tan difícil combatir a la dictadura castrista en el campo discursivo. Sin embargo, se preguntó: ¿debemos seguir siendo tolerantes con aquellos que predican la intolerancia?

Moreno dijo que alienta ver el espíritu libertario de la nueva generación de cubanos que se levantó contra régimen. No obstante, señaló que se debe seguir trabajando y no caer en el entusiasmo, y como ejemplo puso las protestas en contra del régimen de Maduro en Venezuela que luego quedaron en la nada.

El tuit del Interamerican Institute for Democracy
El tuit del Interamerican Institute for Democracy

El ex presidente de Costa Rica Miguel Ángel Rodríguez dijo que la dictadura cubana ha sido muy hábil en crear una policía secreta que puede detectar a tiempo revueltas y atemorizar a la población.

“Es necesario que los dirigentes castrocomunistas sientan el rechazo, creo que es necesario el aislamiento político, pero eso no significa que dejemos solo al pueblo cubano”, dijo el ex mandatario costarricense.

Rodríguez también dijo que hay que movilizar a la opinión pública latinoamericana para derribar el mito de la revolución cubana y señaló que los países de la región deben demostrar con el ejemplo que la democracia es un mejor que sistema que la dictadura.

Por último, el costarricense dijo que una intervención armada no resolvería el problema cubano sino que lo empeoraría.

Como conclusión, Carlos Sánchez Berzaín aseguró que las protestas del 11 de julio liquidaron el mito de la revolución cubana. “La juventud cubana es la que está exigiendo a la dictadura que se vaya”.

El moderador Guillermo Lousteau agradeció a los participantes y recordó las importancia de los recientes eventos en Cuba.

Estas voces de la comunidad internacional, preocupadas por la realidad cubana, se sumaron a la iniciativa de legisladores de EEUU, Reino Unido, República Checa, Estonia, Letonia y Lituania, que pidieron este miércoles que se impongan “sanciones selectivas” contra integrantes de las Fuerzas Armadas, la Policía y todo aquel que “sea cómplice de la represión” de las protestas pacíficas o de violaciones de los derechos humanos en Cuba.

Un hombre permanece en el suelo antes de ser arrestado durante las protestas antigubernamentales, el 11 de julio de 2020, en La Habana (EFE/Ernesto Mastrascusa)
Un hombre permanece en el suelo antes de ser arrestado durante las protestas antigubernamentales, el 11 de julio de 2020, en La Habana (EFE/Ernesto Mastrascusa)

En una declaración conjunta, los líderes políticos de estas naciones se pronunciaron sobre las protestas del pasado 11 de julio, que se produjeron con el país caribeño sumido en una grave crisis económica y sanitaria, con la pandemia en su peor momento y una fuerte escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos.

Condenamos firmemente a las autoridades cubanas por utilizar la violencia, la intimidación y la censura para negarle a los cubanos su derecho constitucional de reunirse y protestar pacíficamente”, señaló el pronunciamiento firmado, entre otros, por el senador de origen cubano Bob Menéndez, quien preside el comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos.

El documento fue respaldado además por los legisladores Marko Mihkelso, de Estonia; Rihards Kols, de Letonia; Žygiamantas Pavilionis, de Lituania; Pavel Fischer, de la República Checa; y Tom Tugendhat, del Reino Unido.

Los legisladores manifestaron su “firme y absoluto apoyo” al pueblo de Cuba y sus demandas, así como a sus aspiraciones de “forjar un nuevo futuro democrático con un énfasis en la dignidad humana y la justicia social”.

Además, condenaron “la violencia, la intimidación y la censura” de las autoridades “para negarle a los cubanos su derecho constitucional de reunirse y protestar pacíficamente”, así como el llamado que formuló el mandatario de la isla, Miguel Díaz-Canel, a sus partidarios para que salieran a las calles, como respuesta a las protestas.

Diez días después de la jornada de protestas, la cifra de personas detenidas, que también incluyen artistas, activistas y periodistas, se calcula en varios cientos, según los diferentes recuentos de organizaciones de derechos humanos.

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