La rivalidad entre China y Taiwán complica los esfuerzos de Paraguay para obtener vacunas

El gobierno de Mario Abdo Benítez no puede comprar vacunas del gigante asiático por su alianza con Taipei. Washington busca que ese vínculo no se rompa, pese a los intentos de Xi Jinping

En la imagen, el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez. EFE/Federico Anfitti/Archivo
En la imagen, el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez. EFE/Federico Anfitti/Archivo

En la medida que los países pobres luchan por hacerse de las vacunas contra el COVID-19, un país sudamericano ha encontrado sus posibilidades vinculadas a su inesperado papel en las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China.

La alianza de 63 años entre Paraguay y Taiwán, forjada en tiempos en que ambos países estaban dirigidos por líderes autoritarios de derecha, significa que el Gobierno paraguayo no puede comprar directamente a los fabricantes de vacunas de China que han abastecido a otras naciones latinoamericanas. Funcionarios aseguran incluso haber sido contactados para cambiar su apoyo a Beijing con la finalidad de obtener las tan cotizadas dosis.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, telefoneó al presidente Mario Abdo Benítez para mostrar una postura más rígida ante la posibilidad de tal cambio. Lo que provocó que esta semana el canciller Nacional, Euclides Acevedo, hablara con franqueza hacia Washington y Taipei.

“El señor Blinken ha sido muy firme diciéndole a Abdo: ‘mira, tu aliado es Taiwán y nosotros’”, dijo Acevedo en televisión, y agregó “pero a estos aliados estratégicos tenemos que pedirles también una prueba de amor. Antes de tomarnos la mano, tienen que por lo menos llevarnos al cine”.

Acevedo advirtió que “países con los que no tenemos relaciones diplomáticas” están cortejando activamente a otras naciones por medio de las vacunas. “El presidente Xi Jinping tiene mucho interés en vincularse con nosotros”.

Tras solicitar un comentario, un portavoz del Departamento de Estado dijo que Estados Unidos está trabajando con Paraguay y otros socios de ideas afines para apoyar los esfuerzos de respuesta ante la pandemia, y elogió a Taiwán como una democracia y un socio líder.

El Partido Comunista de China ve Taiwán como parte de su territorio que debe tomarse por la fuerza si es necesario y, a menudo, evita tener relación con países que lo reconocen como nación independiente. Por su parte, el Gobierno de Taipei rechaza la afirmación de Beijing e insiste en que Taiwán es una nación soberana de facto.

Tsai Ing-wen, presidente de Taiwán, y Mario Abdo Benítez (AFP)
Tsai Ing-wen, presidente de Taiwán, y Mario Abdo Benítez (AFP)

Durante años, a medida que China se fue convirtiendo en uno de los mercados más grandes del mundo, la gran mayoría de las capitales eligieron a Beijing por encima de Taipei, enfrentando la objeción simbólica de Washington, que también buscaba fomentar sus lazos con China. Sin embargo, a medida que las ambiciones globales de Beijing han crecido, Estados Unidos, tanto con el presidente Donald Trump como ahora con Joe Biden, lo ve como un rival amenazante, y Taiwán como que necesita más apoyo.

Mientras tanto, Estados Unidos y la Unión Europea se aferran a sus vacunas, al tiempo que China ha proporcionado millones de estas a países como México, Chile y El Salvador en una demostración de influencia diplomática.

Con los hospitales a tope y el aumento de muertes por COVID-19, Paraguay, que tiene una población de 7 millones, solo ha podido obtener 163.000 dosis, incluidas 23.000 vacunas chinas donadas por Chile y los Emiratos Árabes Unidos. El presidente Abdo Benítez ha enfrentado semanas de protestas y una moción de juicio político fallida debido a la escasez.

La Cámara Paraguaya China de Industria y Comercio, conocida como CPCIC, es una de las decenas de intermediarios que se han acercado a la atormentada Administración para ofrecerle negociar un acuerdo para la adquisición de vacunas. Si bien algunos de estos intermediarios han solicitado pagos iniciales multimillonarios, la cámara, que actúa en nombre de una empresa farmacéutica local, busca que las autoridades sanitarias firmen la documentación china para que las compañías puedan iniciar con las negociaciones.

“Básicamente dijimos: si el Gobierno de Paraguay quiere completar los formularios, podríamos enviarlos para la aprobación de Sinovac o Sinopharm”, señaló el presidente de la cámara, Charles Tang, sobre una carta enviada por CPCIC al Ministerio de Salud la semana pasada. La cámara dijo que el Gobierno respondió con preguntas.

Paraguay pertenece a una lista cada vez menor de 15 países, incluidos Guatemala y Honduras, que reconocen a Taiwán. Cuando su Ministerio de Relaciones Exteriores dijo que varios terceros insinuaron que romper con Taiwán era una condición previa para obtener vacunas chinas, China lo calificó como desinformación “maliciosa”. A su vez, Taiwán, acusó a “algunos grupos” de usar las vacunas como herramientas de “manipulación política”.

Paraguay ha recibido unos cientos de miles de vacunas (Ministerio de Salud Pública de Paraguay)
Paraguay ha recibido unos cientos de miles de vacunas (Ministerio de Salud Pública de Paraguay)

La relación entre los dos países se remonta a cuando los presidentes anticomunistas Alfredo Stroessner y Chiang Kai-shek, gobernaban en Asunción y Taipei. Nunca se conocieron. En 1975, Stroessner realizó una visita de Estado a Taiwán acompañado de su secretario personal, el padre del presidente Abdo Benítez. A lo largo de los años, Taiwán ha otorgado cientos de millones de dólares en ayuda a su aliado, pero el comercio bilateral es pequeño en comparación con otros socios comerciales de Paraguay.

Entre otras cosas, Taiwán donó a Paraguay los medicamentos y suministros médicos que el país necesitaba contra el COVID, y permitió que el Gobierno paraguayo redirigiera la ayuda financiera para la vivienda a la compra de vacunas.

No obstante, la pandemia está dando un nuevo impulso a aquellos entre la élite empresarial y política del país que dicen que ya es hora de romper lazos con Taiwán.

El apoyo de Paraguay a Taipei lo ha marginado del financiamiento de obras públicas bajo la iniciativa de la Franja y la Ruta de China. El año pasado, China disfrutó de un superávit comercial de casi US$2.900 millones con Paraguay, que no puede venderle directamente carne de res y soja.

Durante 2020, los partidos de oposición conservadores y de izquierda han patrocinado dos resoluciones no vinculantes para establecer relaciones diplomáticas o negociar directamente la compra de suministros médicos y vacunas con China. Si bien el gobernante Partido Colorado rechazó o enmendó en gran medida las resoluciones, algunos de sus legisladores están comenzando a cuestionar el apoyo historico que el partido ha brindando a Taiwán.

La ayuda que China proporcionó a sus aliados impresionó a Jazmín Narvaez, quien lidera la facción del Partido Colorado en la Cámara de Diputados, leal al presidente Abdo Benítez.

“No es una decisión encendida”, dijo por teléfono. “Pero varios colegas tienen dudas sobre qué alianza es la que le conviene más Paraguay. Es una situación que hay que ir analizando”.

Incluso el Gobierno ha señalado que lo que alguna vez fue una relación férrea podría estar sujeta a revisión. El canciller Acevedo dejó la puerta abierta y dijo: “Ese es un debate político que merece un convenio con todos los poderes del Estado y con toda la sociedad”.

© Bloomberg