El presidente de Chile, Sebastián Piñera, pidió perdón la noche de este martes por su falta de visión para anticipar el extendido estallido social que golpea a su gobierno desde hace cinco días, con saldo de 15 muertos y casi 3.000 detenidos.

“Frente a las legítimas necesidades y demandas sociales de la ciudadanía, hemos recibido con humildad y claridad el mensaje que los chilenos nos han entregado”, dijo Piñera en un discurso que dio un giro radical al tono confrontativo hacia los manifestantes de los últimos días y que había encendido aún más las calles del país.

Entre las principales medidas, Piñera anunció la creación de un íngreso mínimo garantizado, en el que el Estado complementará un 15% los salarios más bajos para elevarlos hasta 350 mil pesos (casi 486 dólares) “para todos los trabajadores con jornada completa (...)” cuando el sueldo sea menor a ese monto.

También propuso la creación de un mecanismo de estabilización de las tarifas eléctricas, que anulará la reciente alza 9,2% de la electricidad, “retrotrayendo el valor de las tarifas eléctricas al nivel del primer semestre de este año”, apuntó el mandatario.

Esta agenda social, como la denominó Piñera, propuso un seguro para la compra de medicamentos en este país donde están entre los más caros de la región. Los gastos en salud en una familia promedio chilena se ubican entre los más altos de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Piñera pasó de afirmar el domingo que Chile estaba en “guerra” a pedir “perdón” este martes en un discurso de tono conciliador.

El giro se produjo tras una ola de multitudinarias protestas que desde el viernes sorprendió a este país sudamericano, de 17 millones de habitantes y uno de los más estables de América Latina.

Primero ocurrieron actos vandálicos que dañaron 70 estaciones de la red del metro de Santiago, incendiaron un edificio de la empresa energética ENEL y se produjeron saqueos desde el sábado a supermercados y tiendas.

Sin embargo, el fin de semana miles de personas, sobre todo jóvenes condenaron la violencia pero reivindicaron y empatizaron con los reclamos sociales contra un modelo económico que ha dado al país cifras macroeconómicas exitosas, aunque también una gran desigualdad social.

Es verdad que los problemas se acumulaban desde hace muchas décadas y que los distintos Gobiernos no fueron ni fuimos capaces de reconocer esta situación en toda su magnitud. Reconozco y pido perdón por esta falta de visión”, dijo Piñera.

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