La ONU denuncia la muerte de más de 500 civiles en lo que va de año en Sudán por ataques con drones

Más de 500 personas han perdido la vida en Sudán durante los primeros meses del año, según Naciones Unidas, que advierte sobre el impacto de las armas de alta precisión contra residentes, hospitales e instalaciones clave en medio del conflicto armado

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La mayor parte de las muertes de civiles en Sudán durante los primeros meses del año se ha concentrado en tres estados de la región de Kordofán, según denunció la portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Marta Hurtado, quien informó que desde el 1 de enero hasta el 15 de marzo la violencia con drones cobró la vida de más de 500 personas. De acuerdo con lo publicado por la ONU, el uso cada vez más frecuente de armas de alta tecnología y bajo coste, como los drones, está generando un efecto "devastador" sobre zonas habitadas en medio del conflicto armado que enfrenta al Ejército sudanés con las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) desde abril de 2023.

Según reportó Naciones Unidas, tan solo en la primera quincena de marzo se documentaron 277 civiles muertos en ataques, de los cuales más de tres cuartas partes ocurrieron por bombardeos de drones. La portavoz resaltó que la tendencia de ataques mortales persistió la última semana, durante la fase final del mes de Ramadán. El ataque más letal sucedió el 20 de marzo, cuando aeronaves no tripuladas impactaron un hospital en Darfur Oriental, provocando la muerte de al menos 64 personas, incluidos trece menores de edad. En ese ataque, según detalló Hurtado, entre los al menos 89 heridos se encontraban un médico fallecido y ocho trabajadores sanitarios lesionados, y el hospital quedó inutilizado, lo que agravó la falta de asistencia médica urgente para la población local.

Ese mismo 20 de marzo, la ONU consignó otro ataque con drones en la localidad de Al Daba, situada en el estado Norte y bajo control del Ejército, que provocó la muerte de seis civiles y daños graves en la infraestructura, lo que dejó a la población sin suministro eléctrico. Además, en El Daein, un convoy de vehículos de transporte resultó atacado, ocasionando 23 víctimas mortales. Según el informe de Naciones Unidas, las ofensivas se han extendido a áreas fronterizas y han afectado también a naciones vecinas como Chad. El día 16 de marzo, en el contexto de una incursión de las fuerzas paramilitares, se registraron 20 muertos y 60 heridos en Tina, en la frontera común, mientras que el 18 de marzo un ataque con drones en territorio chadiano causó 24 muertes adicionales.

El medio de Naciones Unidas remarcó la preocupación ante los patrones reiterados de ataques sobre civiles y la destrucción de infraestructura esencial, como mercados, centros de salud, instalaciones energéticas y sistemas de abastecimiento de agua. La organización internacional resaltó que estas acciones ponen en duda el respeto a los principios básicos del Derecho Internacional Humanitario, en particular los de distinción, proporcionalidad y precaución, y advirtió que podrían constituir crímenes de guerra.

La ONU enfatizó que los ataques recientes han dejado fuera de servicio hospitales y han interrumpido servicios básicos, agudizando la emergencia sanitaria y humanitaria, ya que la población de las áreas afectadas se encuentra con acceso limitado o nulo a atención médica, energía y agua potable. Hurtado instó a todos los Estados, en especial aquellos con capacidad de influencia sobre las partes enfrentadas, a cesar el suministro de armas y a intervenir diplomáticamente para contener la escalada del conflicto. Según mencionó la representante del Alto Comisionado, “recordamos a las partes en este conflicto sus obligaciones vinculantes de proteger a la población civil. Es necesario redoblar los esfuerzos diplomáticos para lograr un alto el fuego urgente que ponga fin al conflicto”, expresó desde Ginebra.

El origen del actual conflicto armado en Sudán se encuentra en las disputas respecto a la integración de las Fuerzas de Apoyo Rápido en las Fuerzas Armadas, proceso que derivó en el inicio de las hostilidades en abril de 2023 y el colapso del período de transición abierto tras el derrocamiento del régimen de Omar Hasán al Bashir en 2019. Esta etapa de transición se había visto ya afectada por la asonada que destituyó al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.

Según lo reportado por las Naciones Unidas, el conflicto sudanés se ha convertido en una de las crisis humanitarias más graves a nivel global, con millones de personas desplazadas dentro del país y refugiadas en el extranjero. Además, se ha producido una significativa destrucción de infraestructuras críticas, dificultando la atención a cientos de miles de afectados y agravando la propagación de enfermedades. La implicación de diversos países que han proveído apoyo a las partes en guerra ha contribuido a un ambiente internacional de alarma, dado el alcance regional que han tomado los ataques y el impacto sobre poblaciones vecinas.

El organismo internacional señaló además que la monitorización sobre Sudán incluirá la documentación de nuevos incidentes relacionados con ataques a infraestructuras civiles y mercados. Dicha vigilancia permitirá recopilar pruebas sobre posibles crímenes de guerra cometidos en el desarrollo de la actual crisis. Naciones Unidas reiteró el llamado a detener la distribución de armamento y a propiciar un clima de negociación que permita reinstaurar la tranquilidad y frenar el deterioro de la situación humanitaria tanto en Sudán como en países limítrofes, reafirmando el compromiso de la comunidad internacional para proteger los derechos y la seguridad de las poblaciones afectadas.