Nerea González
París, 23 mar (EFE).- La mujer que hizo historia como la primera alcaldesa de París, Anne Hidalgo, abandona su puesto tras doce años, dejando tras de sí un legado de transformación, en especial frente a la crisis climática, que ahora cuidará otro socialista, Emmanuel Grégoire: una capital francesa más verde y con menos coches.
Nacida en San Fernando, en el sur de España, la política socialista de 66 años convirtió la ciudad en un referente mundial de adaptación al cambio climático, implantó procesos de decisión participativos por internet y apostó por la vivienda social para combatir los efectos de la gentrificación, además de gestionar el impacto en la capital de los Juegos Olímpicos de París 2024.
No fue una alcaldesa pasiva, pero sus dos mandatos también dejan sombras, en especial su estrepitoso fracaso en los comicios presidenciales de 2022, donde cosechó el peor resultado de la historia del Partido Socialista francés, con un 1,75 % de los votos.
Anoche le entregó la llave del Ayuntamiento al que será su sucesor, Grégoire, quien en la segunda ronda de las elecciones municipales derrotó los peores presagios: los que vaticinaban que, en una carrera muy ajustada, los socialistas podían perder la Alcaldía parisina, tras 25 años, en favor de la conservadora Rachida Dati.
"París es realmente una ciudad distinta", considera en declaraciones a EFE el analista Yves Sintomer, profesor de ciencias políticas de la Universidad París VIII y miembro del Centro de Investigaciones Sociológicas y Políticas de París (UMR).
Para este analista, el mayor inconveniente del legado de Hidalgo es que, pese a su carisma, se va dejando el "sentimiento de que no escucha", tanto a nivel interno en el Ayuntamiento como con la población parisina.
"Hay una acción de fondo interesante, pero una imagen personal con problemas", opina Sintomer, y eso se ejemplifica con polémicas como la que surgió en 2025 en torno a los elevados gastos de representación de la alcaldesa -el Ayuntamiento compraba vestidos de Dior de hasta 3.500 euros para actos oficiales-, que, aunque legales, causaron indignación.
Entre sus proyectos más emblemáticos figuran la peatonalización de las riberas del Sena, los patios de escuela "oasis" (cambiando el asfalto por espacios verdes) o los bosques urbanos, que llevaron árboles a lugares emblemáticos como la plaza de la Bastilla o la del Ayuntamiento.
Con ello buscaba combatir el efecto "isla de calor" que se genera en las grandes urbes.
Pero sin duda su apuesta más llamativa fue la de la bicicleta, que ha transformado la forma de moverse por la capital: ya hay más bicis que coches circulando y aproximadamente un 40 % de los habitantes las usan al menos una vez por semana.
Actualmente, los carriles bici exclusivos (segregados del tráfico motorizado) superan los 450 kilómetros y un 80 % de ellos fueron construidos en el mandato de Hidalgo. La cifra aumenta hasta unos 1.500 kilómetros si se suman otro tipo de opciones, como calles residenciales de prioridad ciclista o los carriles bus compartidos.
Utilizó la covid-19 como catalizador de muchas de estas transformaciones y también los Juegos Olímpicos de 2024, que le permitieron hacer cambios como la peatonalización de buena parte de la plaza de la Concordia.
Ser la alcaldesa de París 2024 también la colocó como una de las impulsoras de la limpieza del Sena -aunque no fue un proyecto solo de la ciudad- y deja como herencia zonas adaptadas para bañarse en verano.
A nivel social, fue una de las adalides europeas de la limitación de los alquileres turísticos de corta duración y, en su mandato, París alcanzó el 25 % de vivienda social mediante la construcción de inmuebles y compra de edificios.
Es algo obligatorio por ley en Francia, pero que en París, a diferencia de otras ciudades, se hizo de una manera "muy dinámica", según apunta Sintomer, ya que otros alcaldes no han implementado completamente la medida.
"Pese a eso el precio de la vivienda sigue muy, muy alto. Ahora no crece mucho más, pero es casi imposible incluso para una familia de clase media", matiza el analista, un problema que ha redundado en que París venga perdiendo población en los últimos años.
Los opositores a Hidalgo le afean igualmente el incremento de la deuda, que se dobló desde 2014 hasta unos 9.000 millones de euros, si bien la alcaldesa defiende esos gastos por la necesidad de transformar la ciudad.
"Hay que relativizar, la deuda es un tema clásico de campaña porque es importante para la derecha", considera Sintomer, quien enfatiza que, más allá de esas inversiones, el funcionamiento de París como ciudad no tiene déficit. EFE
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