Petro asegura que no le gustan los narcos como respuesta a las supuestas investigaciones judiciales en EEUU

En respuesta a recientes señalamientos de la justicia estadounidense sobre supuestos nexos con el narcotráfico, el líder colombiano afirmó que su vida es transparente y vinculó las acusaciones a maniobras políticas previas a las elecciones

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Durante la jornada en la que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, se pronunció sobre los señalamientos vinculados al narcotráfico, desde sectores oficiales se remarcó que “ninguna autoridad competente ha emitido determinación o notificación formal alguna” sobre presuntas investigaciones en su contra. Al mismo tiempo, el Gobierno denunció la falta de fundamento jurídico y fáctico de las informaciones difundidas respecto a esta causa. Según consignó The New York Times, el Departamento de Justicia estadounidense habría iniciado un procedimiento para investigar supuestos nexos del mandatario con organizaciones del narcotráfico y presuntas irregularidades en la financiación de su campaña presidencial con recursos provenientes de actividades ilícitas relacionadas con drogas.

De acuerdo con los reportes publicados por The New York Times, la etapa actual de estas pesquisas se encuentra en un nivel preliminar y está bajo la supervisión de las fiscalías de Manhattan y Brooklyn. Las autoridades estadounidenses han contado con la colaboración de la Agencia Federal Antidrogas (DEA) y del Servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en el desarrollo de las indagaciones, según precisó el mismo medio estadounidense. Fuentes citadas por The New York Times indicaron que el caso aún no cuenta con una notificación formal ni decisiones administrativas, lo que ha motivado respuestas tanto de funcionarios colombianos como del propio presidente.

Ante la difusión de estas informaciones, Gustavo Petro utilizó sus redes sociales para expresar su rechazo a los narcotraficantes, a quienes denominó "genocidas" de la sociedad colombiana y acusó de mantener alianzas permanentes con sectores que calificó como “derecha criminal” en el país. En ese mismo mensaje, insistió en la transparencia de su vida personal y política, indicando que puede referirse a cualquier episodio de su biografía “sin sonrojarse de nada”. El presidente también relacionó la aparición de estos señalamientos con el contexto preelectoral en Colombia, asegurando que se enmarcan en “actos electorales sucios” impulsados por la oposición y “sus amigos en los medios estadounidenses”.

Horas antes de esta publicación, Petro había señalado a través de otro mensaje que no le interesan los “procesos en Estados Unidos”, argumentando que nunca ha sido acusado formalmente de nada como lo sugiere el artículo de The New York Times. En su declaración, el mandatario sostuvo: “Llevo décadas de investigaciones sobre mí porque es el costo que debo sufrir por decir la verdad”. Según reportó The New York Times, esta serie de declaraciones buscó desligar las investigaciones internacionales de factores que afecten directamente a la política colombiana, destacando la existencia de expedientes previos que no han derivado en imputaciones contra el jefe de Estado.

La controversia se produce en un momento de estabilización de la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos. Luego de meses marcados por declaraciones confrontativas, la relación entre Petro y el presidente norteamericano Donald Trump había entrado en una fase de mayor diálogo, que incluyó la visita del mandatario colombiano a la Casa Blanca, relató The New York Times. Anteriormente, Trump llegó a describir a Petro como un “lunático con problemas mentales” e incluso aludió a la posibilidad de una intervención militar en Colombia. Estos episodios antecedieron a la operación estadounidense sobre Caracas, en enero de 2026, dirigida a la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.

Al tiempo que el gobierno colombiano respondía institucionalmente a través de comunicados, la situación se insertaba en el núcleo del ambiente electoral en el país sudamericano. Según detalló The New York Times, la campaña para las elecciones del 31 de mayo mantenía como favorito al candidato Iván Cepeda, afín al mandatario, en medio de una polarización acentuada por los últimos acontecimientos y los rumores difundidos por medios y portavoces internacionales.

La defensa pública de Petro contra las acusaciones no se limitó a declaraciones. Su postura también buscó enfatizar la ausencia de evidencias judiciales en Colombia que den soporte a las hipótesis divulgadas por la prensa internacional, reiterando que su vida y trayectoria política se han mantenido sujetas a escrutinio durante años sin que se hayan presentado pruebas concretas. El Gobierno colombiano, en su pronunciamiento oficial, subrayó que la información divulgada “carece de fundamento jurídico y fáctico”, insistiendo en que ninguna investigación local o extranjera ha notificado formalmente hallazgos en contra del presidente.

Según reportó The New York Times, la investigación del Departamento de Justicia no solo aborda posibles vínculos con el narcotráfico, sino también la manera en que se habría financiado la campaña presidencial de Petro. Las pesquisas, tal como detalló el medio estadounidense, aún estarían lejos de concretar imputaciones y continúan en fase preliminar con la cooperación de diversas agencias federales de seguridad.

Los señalamientos y la respuesta institucional del Ejecutivo colombiano se producen en una coyuntura en la que el país atraviesa un proceso electoral de alta competencia política, donde la opinión pública se encuentra particularmente atenta a cualquier noticia relacionada con corrupción, ilegalidad o nexos con el crimen organizado. The New York Times señaló que la repercusión mediática de estos informes contribuyó a alimentar el debate interno sobre la integridad del proceso y la utilización política de investigaciones judiciales en la contienda electoral.

Por último, los detalles publicados por The New York Times muestran que la investigación internacional incluye la recolección de datos sobre transferencias financieras y vínculos posibles con redes criminales, aunque las autoridades estadounidenses no han hecho públicas pruebas concluyentes ni se ha emitido comunicación formal a las autoridades colombianas o al presidente. En medio de este escenario, Petro ha enfatizado ante la ciudadanía y los medios la transparencia de su gestión y la ausencia de cargos formales contra él tanto en Colombia como en Estados Unidos.