Las jugadoras de la selección femenina de fútbol vuelven al país a través de un paso fronterizo con Turquía

Recibidas con banderas y fuertes medidas de seguridad en la frontera de Bazargán, las futbolistas iraníes regresan en medio de polémica y protestas tras la decisión de dos compañeras de no retornar por temor a represalias

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Horas después de que el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, calificara de "hipocresía" la polémica internacional en torno a la selección femenina de fútbol, las jugadoras regresaron al país asiático en medio de fuertes medidas de seguridad. La controversia creció cuando dos futbolistas no retornaron tras el campeonato en Australia y solicitaron asilo, según informó la cadena pública IRIB. La noticia principal se centra en la vuelta del resto de la plantilla a Irán a través del cruce fronterizo de Bazargán con Turquía, mientras continuaban las protestas y el debate por posibles represalias por no haber entonado el himno nacional durante la Copa Asiática.

El recibimiento de las jugadoras en el paso fronterizo se desarrolló entre tensiones, pero también con decenas de personas que llevaban banderas de Irán, detalló IRIB. La fuente añadió que el gobierno organizará una ceremonia oficial en la plaza Valiasr de Teherán para homenajear a las deportistas, acto previsto para el jueves.

La expedición iraní regresó incompleta, ya que dos de las futbolistas que habían viajado a Australia decidieron solicitar asilo y permanecen en el país oceánico. El medio IRIB subrayó que la ausencia de estas dos jugadoras incrementó la polémica dentro de Irán, sobre todo tras el episodio en el que cinco integrantes de la selección rehusaron cantar el himno nacional, como gesto de protesta ante la situación interna del país.

El presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, intervino públicamente antes de la llegada de las jugadoras y aseguró: "Las futbolistas de la selección nacional y el cuerpo técnico son hijas queridas de esta tierra, y el pueblo de Irán las acoge con los brazos abiertos", frase recogida por IRIB. Qalibaf afirmó también que, pese a las "maldades de los enemigos de este país", las deportistas no cedieron al "temor ni a la seducción de los adversarios de Irán", y retornan "con orgullo a su hogar permanente".

Según publicó la cadena IRIB, la protesta de las futbolistas durante el partido ha sido objeto de intensas críticas, con acusaciones públicas de traición en medio de una escalada en la tensión mediática. El portavoz del Ministerio de Exteriores mostró su respaldo al grupo que volvió, destacando especialmente el caso de la capitana, Zahra Ganbari, quien junto a otras cuatro jugadoras se retractó de su intento de solicitud de asilo para regresar a Irán.

El caso trascendió fronteras, llegando a ser comentado por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien, de acuerdo con lo consignado por IRIB, pidió a las autoridades australianas que concedan asilo a las jugadoras ante posibles represalias en su país de origen. El debate sobre la seguridad y el trato que recibirán al regresar a Irán sigue siendo parte central de la cobertura internacional, especialmente después de que el gesto de las futbolistas ganara visibilidad en el contexto de las presiones externas de Estados Unidos e Israel sobre Irán.

El regreso de la selección femenina se enmarca en un clima de vigilancia reforzada en la frontera, explicó IRIB, mientras colectivos y simpatizantes aguardaban la llegada del equipo con muestras de apoyo en forma de banderas y cánticos. Las autoridades iraníes reiteraron su postura de defensa de las deportistas que volvieron, y anunciaron homenajes para las mismas, en contraste con las críticas vertidas por medios estatales hacia quienes optaron por no regresar.

Tal como detalló IRIB, la expectativa ante la ceremonia oficial en Teherán se vio marcada por la ausencia de las dos jugadoras que permanecen en Australia, cuyo futuro aún no se ha resuelto. El gobierno iraní, por su parte, mantiene la narrativa de respaldo a las que retornaron, usando el caso para reiterar sus posiciones ante la comunidad internacional frente a los cuestionamientos recientes sobre derechos y libertades dentro del país.