Starmer y Trump coinciden en la importancia de reabrir el estrecho de Ormuz a la navegación

El jefe de gobierno británico y el presidente estadounidense dialogaron sobre el bloqueo naval impuesto por Irán en un paso clave para el transporte de petróleo, alertando sobre sus consecuencias globales en los mercados y la economía mundial según fuentes oficiales

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Durante la conversación entre Keir Starmer y Donald Trump, el jefe de gobierno británico expresó sus condolencias al presidente estadounidense por la pérdida de personal de Estados Unidos desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo el 28 de febrero. Según la ONG de derechos iraní HRANA, en ese periodo han fallecido más de 3.000 personas como resultado de los ataques tras la ofensiva lanzada por Washington y Tel Aviv contra Irán. La comunicación buscó también analizar cómo el cierre del estrecho de Ormuz repercute en la economía y en los mercados globales, a raíz de la interrupción de las rutas de transporte de petróleo.

El Gobierno británico informó, mediante un comunicado citado por medios oficiales, que ambos mandatarios mantuvieron una llamada telefónica durante la noche en la que coincidieron en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz. Este paso marítimo es uno de los puntos de tránsito de crudo más relevantes a escala internacional y su bloqueo, impuesto por Irán como represalia tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, ha generado un aumento en los precios globales de los hidrocarburos. Según detalló el Gobierno británico, el principal objetivo de ambos líderes es poner fin a la alteración del transporte internacional, cuyos efectos ya se reflejan en la economía de distintos países.

Durante el diálogo, Starmer y Trump acordaron permanecer en contacto para coordinar esfuerzos frente a la situación. De acuerdo con lo reportado por el Gobierno británico, la conversación giró en torno a las soluciones diplomáticas y logísticas más viables para garantizar que el tránsito marítimo en el estrecho recupere su flujo normal, así como a la importancia estratégica que reviste para países productores y consumidores de petróleo. El cierre impuesto por Irán ha derivado en una alteración sustancial del comercio mundial, ante el valor que representa Ormuz como paso obligado para una proporción significativa del suministro energético internacional.

De acuerdo con lo publicado por la prensa británica, el Gobierno del Reino Unido optó por no detallar en su comunicado la respuesta concreta a la propuesta hecha el sábado por Donald Trump a través de redes sociales. El presidente estadounidense reiteró su propuesta para conformar una misión naval internacional que asegure la apertura y el resguardo de Ormuz. En su mensaje, Trump sugirió que países como China, Francia, Japón, Corea del Sur, Reino Unido y otros afectados por el cierre sumen barcos a la zona, con el objetivo de eliminar las amenazas que, según sus declaraciones, provienen de una nación que ha sido, en sus palabras, "completamente decapitada".

Trump, en sus declaraciones hechas públicas en redes, especificó la necesidad de una acción colectiva internacional y reiteró que la restricción al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz se considera artificial. Según informó el Gobierno británico, hasta el momento las autoridades del Reino Unido no precisaron si se sumarán formalmente a la iniciativa, aunque sí mantienen una línea de diálogo abierta con la administración estadounidense y otros gobiernos asociados.

El bloqueo en el estrecho comenzó después de la ofensiva sorpresa encabezada por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en suelo iraní. Desde entonces, la situación en el paso marítimo ha provocado preocupación entre los países importadores de petróleo, que enfrentan aumentos sostenidos en los precios por la reducción del flujo energético global. El medio HRANA calculó en más de 3.000 las personas fallecidas desde el comienzo de los ataques, lo que agrega una dimensión humanitaria a la crisis geopolítica y económica en desarrollo.

La comunidad internacional sigue de cerca la evolución en la región, mientras continúan los contactos diplomáticos de alto nivel para restablecer la seguridad en Ormuz. Según reportó el Gobierno británico, el primer ministro Starmer reafirmó el compromiso del Reino Unido con la estabilidad del comercio internacional y la búsqueda de soluciones en conjunto con sus aliados. Por su lado, Estados Unidos advirtió sobre las consecuencias económicas mundiales en caso de persistir la interrupción en una de las rutas comerciales fundamentales para la industria petrolera.

Diversos gobiernos analizan el tipo de apoyo que podrían aportar a la misión internacional propuesta, aunque al cierre de la comunicación oficial británica, no se especificó la participación precisa de cada país. Entre los elementos destacados por Trump se encuentra la propuesta de una respuesta coordinada, apelando a la implicación directa de los Estados más afectados por la restricción en Ormuz. En tanto, los mercados internacionales permanecen atentos a eventuales avances en las negociaciones y a los posibles impactos sobre el precio del crudo y de otras materias primas dependientes de estas rutas marítimas.

El bloqueo del estrecho constituye uno de los principales desafíos para la economía global en el presente, debido a la concentración de gran parte del comercio energético en este paso marítimo. Según publicó la prensa británica, el objetivo de las conversaciones entre Starmer y Trump se centra en restaurar la estabilidad del flujo de mercancías mientras continúan las gestiones para una respuesta multinacional que garantice la seguridad del tráfico en la región afectada.