Inversores prevén conflicto en Oriente Medio de hasta tres meses y un Brent en torno a 80 dólares

La última encuesta de Bank of America entre gestores de fondos anticipa que la etapa más tensa en la región se prolongaría alrededor de tres meses, elevando las proyecciones del crudo e incrementando los temores sobre el crecimiento económico mundial

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La clausura parcial del estrecho de Ormuz es uno de los factores que pesa en las previsiones de los gestores internacionales sobre los mercados, quienes consideran que las perturbaciones en la región pueden llevar a recortes significativos en la producción de petróleo en Oriente Medio y afectar de inmediato el balance global de oferta y demanda, según reportó Bank of America. A partir de estas condiciones, la situación de tensión geopolítica en la zona se percibe como un elemento central en los pronósticos energéticos para los próximos meses, e impacta en las perspectivas de crecimiento global, el comportamiento de las divisas y las expectativas sobre los precios del crudo.

De acuerdo con la encuesta de sentimiento en divisas y tipos de interés que elaboró Bank of America entre el 6 y el 11 de marzo, y que consideró las respuestas de 39 gestores a cargo de 632.000 millones de dólares, la mayoría sostiene que la fase activa del conflicto en Oriente Medio probablemente dure entre uno y tres meses. Tal como publicó Bank of America, la opción más apoyada entre los participantes fue una duración descrita como “meses y no semanas”. El 17% de los encuestados barajó incluso una extensión de las tensiones más allá del trimestre.

El medio Bank of America detalla, citando su informe sectorial “The Oil Gusher”, que su escenario base para el precio del petróleo Brent se revisó al alza por el riesgo de una alteración prolongada del tránsito en Ormuz. La previsión para 2026 es ahora de 77,5 dólares por barril, frente a la proyección anterior de 60 dólares. En el supuesto de que la interrupción en el estrecho se extendiera por un mes, el banco anticipa un Brent medio de 78 dólares el próximo año, aunque advierte de que, si las interrupciones persisten hasta el tercer trimestre, los precios podrían experimentar picos de hasta 200 dólares.

En relación con los siguientes años, Bank of America prevé que tras una normalización de la oferta el precio medio del Brent descendería a 65 dólares en 2027. La institución agrega que las distintas intensidades y duraciones del conflicto dan lugar a escenarios alternativos: una guerra prolongada hasta el verano podría aumentar el precio medio del Brent a 85 dólares en 2026, mientras que una alteración que abarcara todo el segundo semestre podría elevar la media hasta 100 dólares y permitir picos de hasta 160 dólares si se dieran pérdidas más extendidas de oferta.

Según la misma encuesta de sentimiento, algo más de la mitad de los gestores consultados por Bank of America espera que el barril de crudo promedie entre 70 y 89 dólares en los próximos tres a seis meses. Un 33% calcula que el coste superará los 90 dólares, lo que refuerza la percepción de que el crudo seguirá representando uno de los riesgos principales para la actividad económica mundial en el corto plazo. Como reacción, los inversores tienden a reducir su exposición a divisas de países emergentes y a preferir el dólar, visto como refugio en situaciones de incertidumbre.

En lo que respecta a los equilibrios del mercado energético, los analistas citados por Bank of America explican que el cierre de facto del estrecho de Ormuz podría apartar hasta 11 millones de barriles diarios del mercado internacional de manera provisional, lo que se traduciría en un déficit considerable durante el primer semestre de 2026. En sus proyecciones, este desajuste daría paso a un excedente en la segunda mitad del año y explicaría un perfil de precios que rondaría los 80 dólares durante el segundo trimestre, seguido por un descenso a medida que se restablezcan las cadenas de suministro.

Por otro lado, los escenarios considerados por Bank of America no descartan la posibilidad de que el régimen en Irán endurezca su postura, contribuyendo a prolongar la crisis y elevar la volatilidad en los precios del crudo. El estudio recalca que la trayectoria de las cotizaciones dependerá de la magnitud y la persistencia de los recortes en la producción, así como de los desenlaces políticos en la región.

La encuesta recogida por Bank of America muestra que la incertidumbre acerca de la duración de la crisis y sus consecuencias para el sector energético afecta no solo al mercado del petróleo, sino también a las inversiones y a las políticas de cobertura de riesgo en los mercados financieros. En este contexto, los fondos internacionales vigilan de cerca la evolución de la oferta y los movimientos estratégicos de los actores regionales, a fin de ajustar sus posiciones frente a un escenario geopolítico volátil.

El análisis sectorial presentado por Bank of America también deja claro que, si bien existen proyecciones de normalización de precios en los años posteriores a una crisis prolongada, el periodo más inmediato se caracterizaría por una volatilidad acusada y una mayor precaución de los participantes en los mercados globales. De este modo, las perspectivas a corto y mediano plazo para el petróleo y para la economía mundial siguen marcadas por los desarrollos que puedan producirse en Oriente Medio y los riesgos que estos generan sobre la estabilidad de los mercados energéticos y financieros internacionales.