Sánchez defiende que la posición de España es "No a la guerra" y asegura que no teme "represalias"

El jefe del Ejecutivo español, en un mensaje desde La Moncloa, reafirma su rechazo al uso de la fuerza en la crisis internacional, invocando las lecciones de Irak y abogando por priorizar la vía diplomática ante cualquier presión exterior

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Durante su declaración institucional difundida desde La Moncloa, Pedro Sánchez hizo énfasis en la experiencia reciente de la guerra de Irak de 2003, subrayando que aquel conflicto impulsado por Estados Unidos tuvo consecuencias negativas directas en la vida de muchos ciudadanos y, en su opinión, representa una lección clara acerca de los riesgos de recurrir a la fuerza en la resolución de crisis internacionales. De acuerdo con lo publicado por la plataforma de noticias, el presidente del Gobierno remarcó que en el contexto actual del enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán, la postura española se mantiene firme en rechazar el uso de la fuerza militar.

Según explicó Sánchez, la posición oficial de España es un “No a la guerra”, lo que significa que el Ejecutivo español descarta la vía militar como solución en el actual conflicto y aboga, en cambio, por la diplomacia y la búsqueda de una salida política. Acorde a lo publicado por el medio, el mandatario recalcó que la historia reciente muestra que responder a una ilegalidad con otra no ofrece soluciones estables ni justas, remitiéndose a los resultados derivados de la intervención en Irak para ilustrar los peligros y efectos colaterales de las acciones bélicas unilaterales.

El jefe del Ejecutivo detalló que, aunque rechaza el régimen vigente en Irán, al que calificó de “terrible”, considera que esa crítica no justifica adoptar medidas militares ni secundar represalias armadas. Según consignó la mencionada fuente, Sánchez insistió en que la presión internacional debe canalizarse a través de la distensión y el diálogo, haciendo hincapié en que el recurso a la guerra solo incrementa la inestabilidad y las desgracias entre la población civil.

En respuesta a recientes amenazas realizadas por el entonces presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió sobre la posibilidad de imponer un embargo comercial a España si el país se negaba a facilitar el uso de las bases militares de Rota y Morón para operaciones militares, Sánchez subrayó que el Gobierno español no cederá ante presiones externas. De acuerdo con el relato de la plataforma informativa, el presidente afirmó que España no actuará como “cómplice” en acciones que, según su criterio, representan un perjuicio global, y remarcó que este rechazo persistirá independientemente del riesgo a eventuales represalias económicas o diplomáticas.

El medio informó también que el presidente defendió la autonomía de la política exterior española ante cualquier presión proveniente del exterior, destacando que la negativa a apoyar una intervención militar no responde al temor a las consecuencias, sino a la convicción de que actuar en línea con los principios de legalidad internacional favorece la paz y la estabilidad. En sus palabras: “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”.

Tal como publicó la fuente, Sánchez dirigió su mensaje tanto a la comunidad internacional como a la sociedad española, instando a valorar la vía diplomática y alertando de los efectos secundarios de repetir errores del pasado. Según detalló el medio, reivindicó el compromiso de España con soluciones basadas en el diálogo y la negociación multilateral, insistiendo en que estas alternativas marcan el camino a seguir frente a la escalada de tensión en Oriente Medio y los esfuerzos de diversos actores para arrastrar a otros países al conflicto por medio de presiones o amenazas.