Pakistán cifra ya en más de 330 los talibán muertos en los enfrentamientos con Afganistán

El balance de Islamabad sitúa las bajas afganas muy por encima de días anteriores, mientras las hostilidades continúan en la frontera y ambas partes reportan nuevas acciones militares, acusaciones de complicidad y contactos diplomáticos con Arabia Saudí

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La cifra de vehículos y tanques destruidos en territorio afgano ha alcanzado los 163, según el último balance detallado por el Gobierno de Pakistán. Estos daños materiales forman parte de una operación militar en la que también se han registrado bombardeos contra 37 localizaciones diferentes bajo control de los talibán afganos. Según informó el medio Tolo News y fue confirmado por las autoridades paquistaníes, Islamabad reportó que más de 331 combatientes talibán afganos murieron durante los recientes enfrentamientos en la frontera entre ambos países, lo que supone un incremento significativo respecto al balance anterior divulgado solo unas horas antes.

El ministro de Información de Pakistán, Ataulá Tarar, explicó en declaraciones públicas que el número de heridos supera los 500. Además, precisó que los militares de Pakistán han destruido 104 puestos fronterizos y capturado otros 22, como parte de la campaña desarrollada por el ejército de su país en respuesta a una serie de ataques armados e incidentes en la frontera. Según publicó Tolo News, Tarar insistió en que estos balances se refieren a talibán afganos, aunque Islamabad acostumbra a agrupar en su conteo tanto a combatientes afganos como pakistaníes vinculados a la insurgencia.

De acuerdo con Tolo News, Mosharraf Zaidi, portavoz de Exteriores de la oficina del primer ministro de Pakistán, recordó que desde el inicio de la operación las autoridades del país consideran a los talibán paquistaníes, conocidos como Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), como parte consustancial de los talibán afganos debido a la relación y cooperación entre ambos movimientos armados. A través de redes sociales, el ministro paquistaní Ataulá Tarar hizo pública su postura: “La complicidad entre los terroristas y el régimen talibán afgano es ahora más que evidente. Hemos reiterado que existe una complicidad entre los atentados suicidas y los atentados terroristas que se llevan a cabo en Pakistán, y que se está utilizando el territorio afgano”, declaró el funcionario.

Según consignó Tolo News, el Gobierno de Pakistán justificó los bombardeos sobre posiciones en Afganistán como respuesta directa al incremento de atentados suicidas, atribuidos tanto al TTP como al grupo Estado Islámico, organizaciones consideradas apoyadas o amparadas por el régimen instalado en Kabul. Según informaron medios oficiales, la escalada bélica incluyó ataques a la capital afgana y otros centros urbanos como Kandahar, lo que marcó un aumento significativo de las hostilidades.

Durante la madrugada del sábado, los enfrentamientos en la frontera prosiguieron: de acuerdo con Tolo News, la destrucción de puestos fronterizos provocó que parte del personal afgano se retirara de las zonas atacadas. Por su parte, las autoridades afganas informaron sobre la destrucción de un avión militar paquistaní y la captura del piloto, según la información transmitida por la cadena afgana.

Tolo News también sostuvo que los ministros de Exteriores de Pakistán y Afganistán mantuvieron conversaciones telefónicas con el responsable de Exteriores de Arabia Saudí, Faisal bin Farhan, para abordar la situación fronteriza y explorar vías diplomáticas para reducir la tensión. Según comunicó el Ministerio de Exteriores afgano tras el contacto, “El príncipe Faisal bin Farhan acogió con satisfacción la posición de Afganistán que pide diálogo y medios políticos para resolver las disputas, y destacó los continuos esfuerzos del Reino para apoyar los esfuerzos encaminados a lograr la calma y la estabilidad”, en referencia al papel de mediación que busca desempeñar Arabia Saudí en la crisis.

La actual ofensiva militar paquistaní se formalizó después de que, la mañana del viernes, Islamabad declarara el inicio de una “guerra abierta” contra los talibán, en respuesta a una serie de ataques por parte de fuerzas afganas durante el jueves. Esta declaración de guerra vino acompañada de la intensificación de bombardeos contra la capital afgana y otras ciudades, lo que ha provocado una espiral de violencia que afecta al personal y a las infraestructuras en la frontera entre los dos países vecinos.

En las últimas jornadas, según detalló Tolo News, las denuncias y acusaciones cruzadas entre ambos gobiernos se han incrementado, mientras la comunidad internacional observa la evolución de una crisis que involucra múltiples actores regionales. El conflicto entre Pakistán y Afganistán mantiene la atención sobre la frontera, en un contexto en el que continúan las operaciones militares, los enfrentamientos y la destrucción de posiciones estratégicas, en paralelo a intentos de mediación externa como los liderados por Arabia Saudí.