
Gonzalo Suárez, galardonado con el Goya de Honor en la edición, llevó una chapa de 'FREE PALESTINE' y señaló que, aunque las guerras puedan sentirse distantes, la obligación de reivindicar la paz resulta indiscutible para cualquier sociedad. En el contexto de la gala de los Premios Goya, varios de sus protagonistas no solo compartieron la misma consigna desde la alfombra roja, sino que también expresaron inquietud por el incremento de los conflictos bélicos en diferentes regiones del mundo, de acuerdo con Europa Press.
Según recogió Europa Press, la edición número 40 de los Goya, realizada en Barcelona el 28 de febrero, congregó a nominados y presentadores que visibilizaron su rechazo a la violencia en Oriente Medio llevando insignias como chapas de sandía con la frase 'FREE PALESTINE', alfileres con la bandera palestina o pañuelos con los colores de Palestina. El acto de portar estos símbolos buscó denunciar la situación actual en la Franja de Gaza. Asimismo, los asistentes manifestaron sorpresa respecto al ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, considerando la escalada preocupante y la falta de certezas sobre el devenir inmediato en la región.
Voces destacadas del cine se pronunciaron sobre la pertinencia de recuperar el antiguo lema 'No a la guerra', surgido con fuerza en la gala de 2003 durante la invasión de Irak. Al respecto, el actor Luis Tosar sostuvo que emitir opiniones sobre el conflicto, en ese escenario, podría resultar precipitado debido a la complejidad de los hechos y la rapidez con que estos se desarrollaron. El intérprete, portando un pin palestino, declaró que la situación requiere una cautela especial, comparando el conflicto internacional con un “juego” entre potencias.
Gonzalo Suárez, al recibir el reconocimiento honorífico, alertó sobre la magnitud del negocio armado en contraposición con el poder transformador del cine y aseguró que los gestos simbólicos, si bien necesarios, no son suficientes para frenar la maquinaria de la guerra. Ironizó sobre la influencia de ciertos dirigentes mundiales y el efecto que tienen sobre la opinión pública internacional.
Directoras como Carla Simón y Alauda Ruiz de Azúa hicieron referencia al papel de la industria cultural como plataforma de denuncia y concienciación. Simón calificó el contexto global como especialmente alarmante y defendió la oportunidad de exponer posturas políticas en eventos de gran visibilidad pública, mientras que Ruiz de Azúa recordó el privilegio de quienes trabajan en cine al contar con un “altavoz” para plantear sus ideas y posicionamientos ante crisis humanitarias.
Según reportó Europa Press, el director Oliver Laxe identificó la situación en Irán como sumamente compleja y, a pesar del sufrimiento generalizado, abogó por mantener el optimismo y la resistencia frente al temor social que proliferan los conflictos actuales. Otras voces, como Karla Sofía Gascón, remarcaron la gravedad del momento al advertir sobre la posibilidad de que el mundo se halle a las puertas de una nueva guerra mundial y denunciaron la constante violación de derechos humanos en numerosos escenarios internacionales.
Entre quienes destacaron la urgencia de rechazar públicamente la guerra figura el actor Alberto San Juan, impulsor original del lema 'No a la guerra' en 2003, quien recomendó retomar la consigna con renovada energía debido a la persistencia y expansión de los conflictos armados. El director Hernán Zin y Yousef Hammash, creadores del documental 'Todos somos Gaza', enfatizaron la necesidad de visibilizar tanto el sufrimiento civil en la región como el avance del sionismo, del que denunciaron actos de genocidio y el impacto prolongado sobre la población palestina. Zin denunció ataques concretos, como el bombardeo de una escuela al que atribuyó la muerte de 51 niñas, y apeló al fin de la injerencia extranjera, defendiendo el derecho de los pueblos a decidir su destino y a construir su propia libertad.
Manuel Gómez Pereira, director y también invitado a la gala, vincula la dinámica bélica global con el resurgimiento de discursos populistas y la instrumentalización de los conflictos por parte de potencias internacionales, refiriéndose a las acciones y declaraciones de Donald Trump y su repercusión en el escenario mundial. Al respecto, el cantante Víctor Manuel acudió con una chapa de UNICEF en la que se leía ‘700k’, en alusión a los niños de Gaza que han dejado de asistir a la escuela como consecuencia del conflicto, y subrayó la presencia de la guerra en la vida diaria.
Europa Press detalló que algunas voces como la de la actriz Belén Rueda ofrecieron una visión crítica sobre la eficacia actual del mensaje 'No a la guerra', aludiendo a que la constante exposición mediática a través de redes sociales habría contribuido a una cierta pérdida de impacto del eslogan, haciendo énfasis en la necesidad de una concienciación y trabajo individual más allá de lemas colectivos.
Guillermo Galoe insistió en la importancia de conservar espacios de expresión que exhorten al fin del uso de la fuerza y promuevan el diálogo, relacionando el cine con la empatía y la comprensión entre culturas. Desde una perspectiva similar, el actor Carlos Cuevas resaltó el propósito doble de la noche: reivindicar causas justas y celebrar el valor cultural. Patricia López Arnaiz y Marc Clotet reiteraron el papel del arte en la denuncia y convocatoria por la paz. Desde otra óptica, la actriz Miriam Garlo, integrante del elenco de ‘Sorda’, sostuvo que el camino hacia la paz nunca deja de ser vigente, mientras que Natalia Sánchez lamentó que la sociedad se vea obligada a alzar la voz en defensa de la paz ante situaciones que no cesan en el tiempo.
Greta Fernández recordó el carácter reivindicativo habitual de los Goya y Jedet compartió su sentimiento de impotencia, lamentando que intereses egoístas dañen la convivencia global. Aldo Comas, por su parte, puso el acento en las numerosas víctimas en Irán y llamó la atención sobre la persistencia de regímenes teocráticos que perpetúan el sufrimiento, asumiendo que, desde su posición en el mundo del espectáculo, ejercen un papel más bien limitado.
Otras intervenciones, según difundió Europa Press, confirmaron el respaldo al 'No a la guerra'. Celia Rico y Álvaro Cervantes manifestaron la urgencia de continuar con la denuncia, recordando la necesidad permanente de examinar el dolor originado por la violencia. Laia Costa abogó por dar visibilidad a quienes sufren y no restringir el uso de los actos públicos para expresar solidaridad. Daniel Guzmán, también con la chapa palestina, vinculó la situación internacional con las ambiciones de poderes imperialistas y la creciente complejidad del panorama global. Silvia Abril, con una de las placas reivindicativas, mencionó la aceleración del deterioro social y la vigencia permanente del lema pacifista.
Natalia de Molina se refirió a la tristeza intrínseca de la época. Paco León solicitó una condena franca y sin matices contra los crímenes que afectan a territorios enteros. La futbolista Alexia Putellas, que participó en la entrega de premios, expresó su deseo por el pronto restablecimiento de la paz. Leiva, cantante invitado, calificó como atroz la violencia que afecta a la población no combatiente y reiteró la validez del mensaje ‘No a la guerra’ dada la envergadura actual de los acontecimientos.
De acuerdo con lo consignado por Europa Press, la gala de los Goya puso de manifiesto un clima de inquietud en el ámbito cultural, con participantes que alertaron sobre el auge global de la guerra, mostraron su solidaridad con Palestina y reclamaron el cese de los conflictos armados. Las intervenciones reflejaron la preocupación extendida por las consecuencias de la violencia sobre la sociedad civil y la urgencia de encontrar vías para alcanzar la paz.
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