La ONU denuncia que el asesinato de civiles llegó en 2025 a cifras que suponen más del doble que el año anterior

El organismo internacional expone un alarmante repunte de matanzas, desapariciones y violencia sexual en Sudán durante 2025, acusa ataques intencionados a infraestructura clave y advierte de crímenes que podrían constituir crímenes de guerra y contra la humanidad

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El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU que en Sudán persiste un patrón de brutalidad y violencia agravada, señalando que tras la toma de El Fasher, capital de Darfur Norte, y campamentos de desplazados circundantes por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en octubre, ocurrió una masacre con miles de víctimas civiles. Según informó la agencia Europa Press, Türk precisó que el organismo documentó picos especialmente marcados de violencia represiva contra civiles cada vez que el control territorial cambiaba de manos durante los enfrentamientos entre el Ejército y las RSF.

De acuerdo con datos aportados por Naciones Unidas, durante 2025 el número de asesinatos de civiles se duplicó frente al año anterior. Este incremento coincide con la profundización del conflicto armado iniciado en abril de 2023 entre el Ejército y las RSF, que ha colocado al país africano ante una crisis humanitaria de gran escala. El informe presentado por Türk detalla que, además de los homicidios, miles de personas permanecen desaparecidas o no están identificadas. El documento expone patrones persistentes de violencia contra la población civil, incluyendo asesinatos, actos de violencia sexual, torturas, ejecuciones sumarias y detenciones arbitrarias. Según publicó Europa Press, Türk afirmó: “Casi tres años de brutal conflicto han convertido prácticamente a Sudán en una tierra de desesperación”.

El informe establece que el uso de armas explosivas tanto por las RSF como por el Ejército en zonas densamente pobladas ha resultado en daños directos a la infraestructura civil. Las dos partes han atacado deliberadamente instalaciones protegidas como escuelas, hospitales, mercados y lugares religiosos, contraviniendo las disposiciones del Derecho Internacional Humanitario. Además, el uso creciente de drones armados de largo alcance se extendió a zonas medianamente alejadas de la línea de frente que antes permanecían al margen de las hostilidades, señaló Türk ante el Consejo según reportó Europa Press.

Según el organismo de la ONU, las RSF habrían recurrido en repetidas ocasiones a drones para atacar infraestructura crítica, incluyendo centrales eléctricas, presas y depósitos de combustible. Estos ataques provocaron un efecto devastador sobre los civiles, quienes han visto obstaculizado el acceso a servicios esenciales y agravadas sus condiciones de vida. El jefe del organismo internacional también destacó que la violencia sexual sirvió como instrumento para sembrar terror entre las comunidades, y documentó más de 500 víctimas de violencia sexual en 2025, incluyendo violaciones, violaciones colectivas, torturas sexuales y esclavitud, hechos que en algunos casos terminaron con la muerte de las víctimas.

El informe puntualiza el incremento significativo de ejecuciones sumarias, especialmente de civiles acusados de colaborar con el grupo rival. Deportaciones y detenciones arbitrarias en gran escala constituyen otra táctica de intimidación utilizada tanto por el Ejército como por las RSF y sus milicias aliadas. En las zonas bajo control gubernamental, la ONU registró detenciones y condenas de civiles sin debido proceso y sin un juicio justo, lo que incluye sentencias de muerte y cadena perpetua. En contraste, en las áreas bajo dominio de las RSF no operan sistemas de justicia formales, dificultando cualquier tipo de garantía jurídica para la población civil.

El medio Europa Press también consignó la preocupación expresada por Türk debido a la ausencia de rendición de cuentas en ambos bandos del conflicto, señalando que estas acciones podrían constituir crímenes de guerra y potencialmente crímenes contra la humanidad. Entre los crímenes documentados figuran asesinatos, violaciones, secuestros y torturas, inclusive durante los desplazamientos de la población civil en rutas de escape, donde se localizaron cuerpos arrojados en los arcenes. Türk afirmó ante el consejo: “Advertí muchas veces de los riesgos en El Fasher, pero no se evitó la matanza. Mientras el epicentro de la guerra se traslada a Kordofán, me inquieta que los hechos se repitan, ya que se observan patrones de brutalidad extrema”.

Türk hizo énfasis en el impacto desproporcionado que la guerra inflige a quienes se encuentran en situación más vulnerable, en particular las personas con discapacidad, cuyo número se incrementa a raíz de cada ataque y que además se ven forzadas a desplazarse sin apoyo, sin acceso a alimentos, atención médica o alojamiento, y sufren acoso regularmente. El representante de Naciones Unidas señaló el agravamiento de la crisis humanitaria por los ataques dirigidos contra personal y convoyes sanitarios y humanitarios, así como contra provisiones alimentarias, transgrediendo leyes internacionales que resguardan dichos recursos.

El conflicto, marcado por la militarización progresiva de la sociedad, incluye el reclutamiento de menores y adolescentes en el frente, según denunció Türk ante el Consejo de Derechos Humanos. El funcionario alertó sobre la utilización de escuelas como blanco de ataques, su ocupación para fines militares o su cierre, lo que afecta a trece millones de niños que no pueden asistir a clases. Esta situación pone en riesgo el futuro de varias generaciones y ahonda las fracturas dentro del tejido social sudanés. Al mismo tiempo, recalcó el aumento de los discursos de odio y de la retórica deshumanizadora en un país dividido por el conflicto armado.

Durante su intervención, de acuerdo con Europa Press, Türk criticó fuertemente a quienes se benefician de la guerra tanto dentro como fuera de Sudán. Expresó una seria preocupación ante la falta de acción efectiva por parte de la comunidad internacional y sostuvo que, si el mundo continúa observando de modo pasivo, existirá una grave falla colectiva en la brújula moral global.

Instó a la imposición de un embargo de armas y urgió a los estados a impedir el suministro militar a Sudán, subrayando el papel de la tecnología de guerra avanzada y la injerencia de patrocinadores externos. Türk pidió a todas las partes priorizar las necesidades del pueblo y su país, cesar los ataques contra la población y la infraestructura civil, así como permitir el libre acceso a la ayuda humanitaria. “Esta es una guerra de alta tecnología apoyada por patrocinadores extranjeros. Debemos revertir esta situación: permitir la entrada de ayuda y mantener las armas fuera”, declaró, según reportó Europa Press.

El origen del conflicto, recalcó la ONU, surgió de la disputa sobre la integración de las RSF en el Ejército, situación que frustró el proceso de transición tras la caída en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, y que se agravó con el golpe que depuso en 2021 al primer ministro Abdalá Hamdok. La guerra arrastró a Sudán a una de las crisis humanitarias más graves del mundo, según detalla Europa Press, ocasionando millones de desplazamientos y refugiados, la propagación de enfermedades y la destrucción de infraestructuras esenciales para el sustento de la población.

A través de los testimonios presentados en su informe, el Alto Comisionado solicitó mayor presión diplomática internacional para lograr una tregua humanitaria y un alto el fuego permanente. Recordó que la lógica de la guerra en Sudán sigue la de la obtención de recursos y el beneficio de unos pocos, en contraste con el sufrimiento de la mayoría. Mientras tanto, la devastación en el país continúa arrastrando a la población a niveles extremos de necesidad y vulnerabilidad.