(AMP 2) Telefónica pierde 4.318 millones en 2025 por ERE y Latinoamérica, pero eleva un 1,5% los ingresos

El grupo afrontó excepcionales pérdidas atribuidas a reestructuraciones y venta de activos, revela la Comisión Nacional del Mercado de Valores, mientras obtuvo mayor facturación y redujo deuda, apostando por transformación y sostenibilidad financiera según Marc Murtra

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El coste atribuido a las operaciones de reestructuración durante 2025 y a las desinversiones en Latinoamérica repercutió significativamente en los resultados financieros finales de Telefónica, según publicó la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Las pérdidas netas atribuibles para el ejercicio alcanzaron los 4.318 millones de euros, cifra que contrasta con los 49 millones reportados un año antes y que obedece principalmente a factores no recurrentes. A pesar del impacto de estos elementos extraordinarios, la compañía bajo la presidencia de Marc Murtra destacó avances en ingresos, reducción de deuda y una estrategia de transformación orientada a la sostenibilidad financiera.

De acuerdo con la información proporcionada a la CNMV, Telefónica soportó un impacto extraordinario por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) realizado durante el ejercicio, cuyo coste ascendió a 2.049 millones de euros, sumado a desinversiones en activos en Latinoamérica que representaron otros 2.269 millones. El grupo especificó, además, que el beneficio neto ajustado —descontando Hispanoamérica de su perímetro— fue de 2.122 millones de euros, representando un descenso del 7,9% en relación al año anterior, cuando se situó en 2.304 millones.

En lo relativo a la actividad comercial, Telefónica incrementó sus ingresos un 1,5% para alcanzar los 35.120 millones de euros. Este crecimiento se apoyó en sus diferentes segmentos de negocio: el residencial (B2C) aportó el 59% de los ingresos totales en el cuarto trimestre, lo que supuso 5.408 millones de euros; el de empresas (B2B) representó el 23,5% con 2.158 millones, mientras que el negocio mayorista contribuyó con 1.608 millones, equivalentes al 17,5% del total. El medio Europa Press señaló que la rentabilidad del grupo se aceleró, con un Ebitda ajustado de 11.918 millones de euros, un avance del 2%, aunque el Ebitda ajustado corriente experimentó una ligera baja del 1,6% en los últimos doce meses.

Dentro del proceso de desapalancamiento financiero, la compañía situó su deuda neta financiera en 26.824 millones al 31 de diciembre de 2025, tras una reducción de 1.400 millones solo en el cuarto trimestre y de 337 millones en el conjunto del año. El flujo de caja libre de las operaciones continuadas superó los 2.000 millones, superando la previsión actualizada del tercer trimestre, que se situaba en torno a los 1.900 millones.

En relación a la inversión, Telefónica desembolsó en 2025 unos 4.340 millones de euros, cantidad que muestra una reducción del 7,2% respecto al ejercicio previo. La ratio de inversión sobre ventas descendió hasta el 12,4%, lo que permitió a la empresa alcanzar la meta de mantenerla por debajo del 12,5%. El grupo finalizó 2025 con una caja operativa ajustada después de arrendamientos (OpCFaL) de 5.081 millones de euros, cifra que refleja un aumento del 5,9% frente al año anterior.

La unidad global Telefónica Tech notificó un alza de ingresos del 18,9% en 2025, alcanzando los 2.222 millones de euros. Esta evolución forma parte de la apuesta de la compañía por áreas de mayor valor e innovación tecnológica. La política de retribución al accionista se mantuvo con la confirmación de un dividendo en efectivo de 0,30 euros por acción para 2025, de los cuales 0,15 euros están pendientes de pago en junio, y para 2026 se estableció otra retribución de 0,15 euros a entregar en junio de 2027.

Durante el cuarto trimestre, los ingresos totales ascendieron a 9.174 millones de euros, mostrando un avance del 1,3%. En términos corrientes, las ventas crecieron un 0,7% en el trimestre, aunque registraron una reducción del 1,5% en el transcurso del año debido a la evolución de las divisas. La CNMV indicó que la operatoria en los mercados principales de Telefónica cerró el año en una posición robusta.

En España, la filial firmó su mejor ejercicio comercial desde 2018, registrando avances simultáneos en ingresos, Ebitda ajustado y caja operativa ajustada, una situación que no se producía desde 2008. En 2025, Telefónica España reportó ingresos de 13.012 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 1,7%; el Ebitda ajustado se situó en 4.691 millones, con un incremento del 1,1%, mientras que la generación de caja alcanzó los 2.525 millones, aumentando un 2,3%. La base de accesos al cierre del año alcanzó los 326,1 millones, experimentando un aumento del 2,1%; de estos, 74,3 millones corresponden a unidades con fibra óptica hasta el hogar.

En América Latina, Telefónica continuó su estrategia de concentración y venta de activos. Durante el primer trimestre de 2026, la empresa finalizó su salida de Colombia y Chile, sumándose a la desinversión concretada en 2025 en Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador, según comunicó el medio Europa Press. Esta política se alinea con el objetivo de optimizar el portafolio internacional del grupo y fortalecer su posición financiera a futuro.

Telefonica Brasil se mantuvo con resultados que superaron la inflación, anotando ingresos y Ebitda ajustado en moneda local que aumentaron un 7,1% y un 8,2% respectivamente. Además, registró un récord histórico de 116,8 millones de accesos al cierre de 2025. En Europa, Telefónica Alemania se enfocó en el crecimiento de la marca O2, que ganó clientes móviles de contrato a un ritmo del 22,2% trimestral. Virgin Media O2, la 'joint venture' en Reino Unido, generó ingresos y Ebitda en línea con los objetivos, con avances del 0,2% y 0,9%, respectivamente.

El resultado bruto de explotación ajustado en el último trimestre se incrementó un 2,8%, situándose en 3.198 millones de euros, mientras que la inversión en este periodo alcanzó 1.259 millones, un 8,1% menos respecto al último trimestre del año anterior. La caja operativa ajustada después de arrendamientos en el trimestre aumentó un 12,9% hasta los 1.281 millones, y el flujo de caja libre ascendió a 1.402 millones, totalizando 2.069 millones en el acumulado del año.

Mirando hacia el futuro, Telefónica elevó sus previsiones para 2026, anticipando un incremento interanual —en términos constantes— de entre el 1,5% y el 2,5% en ingresos y Ebitda ajustado. Asimismo, espera que el flujo de caja operativo ajustado después de arrendamientos crezca por encima del 2%, con una ratio de inversiones sobre ventas cercana al 12% y un flujo de caja de aproximadamente 3.000 millones de euros. El compromiso de continuar reduciendo el endeudamiento se mantiene vigente, con una meta definida para 2028.

Tal como destacó Marc Murtra al presentar los resultados, “hemos cumplido en 2025 y estamos preparados para seguir haciéndolo en 2026. Hemos emprendido un camino de transformación de la compañía y hoy tenemos ante nosotros los primeros resultados que nos hacen ser optimistas y nos permiten seguir asumiendo con valentía riesgos calculados. Vivimos un periodo de más crecimiento y mayor rentabilidad, lo que me permite decir con satisfacción que Telefónica cumple”.

La base de unidades inmobiliarias conectadas con redes de banda ancha ultrarrápida aumentó un 1%, hasta los 162,9 millones, de las que 74,3 millones corresponden a fibra óptica hasta el hogar, mostrando un avance del 7% respecto al año anterior. Esta infraestructura refuerza la posición de la compañía como referente en el despliegue y la oferta de acceso a internet de alta velocidad.

Durante 2025, la estrategia de diversificación y apuesta tecnológica también encontró reflejo en la evolución de Telefónica Tech, que con su avance en ingresos contribuyó al reposicionamiento del grupo hacia servicios de mayor valor y crecimiento potencial. Según datos reportados por Europa Press, la compañía también logró acelerar la rentabilidad durante el último trimestre, apoyada en una evolución positiva del Ebitda ajustado y en el control del ritmo inversor.

El proceso de transformación abordado por Telefónica durante el año engloba actuaciones en eficiencia operativa, gestión de deuda y ajuste de su presencia internacional, con el objetivo de consolidar una estructura más robusta ante los desafíos de un mercado global en constante evolución. La actualización de sus objetivos para 2026 y el avance en las desinversiones confirman la orientación estratégica de la empresa hacia la rentabilidad sostenible y una posición financiera reforzada.