Agricultores, ganaderos y apicultores cortan varias vías en Cáceres en protesta por la situación del campo

Más de quinientas personas vinculadas al sector rural expresan su descontento ante el acuerdo con Mercosur y la reducción de apoyos europeos, advirtiendo sobre el riesgo de cierre de explotaciones en Extremadura y el deterioro de la actividad apícola

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El presidente de la Asociación Cacereña de Apicultores, Paulino Marcos, expuso que unas 1.500 familias en la región dependen de la actividad apícola, pero enfrentan una situación de baja producción que se prolonga desde hace más de cinco años, atribuida a enfermedades en las colmenas y al incremento sostenido de los costes de producción. Este escenario fue uno de los temas destacados durante la manifestación celebrada el miércoles 11 de febrero en Cáceres, donde más de quinientas personas vinculadas a la agricultura, ganadería y apicultura expresaron su rechazo tanto al acuerdo comercial de la Unión Europea con Mercosur como a los recortes en las ayudas europeas al sector agropecuario a través de la Política Agraria Común (PAC). Según informó el medio, la protesta buscó denunciar el riesgo de cierre de explotaciones en Extremadura y el impacto negativo que estos factores tienen sobre la continuidad de la actividad rural en la comunidad autónoma.

Tal como publicó el medio, la movilización fue convocada por Asaja Extremadura y recibió el respaldo de UPA-UCE. El evento se inició con la reunión de unos 166 camiones y furgonetas, además de 38 tractores, que se concentraron en cuatro rotondas clave de acceso a la capital cacereña. Estas acciones provocaron cortes intermitentes de tráfico, aunque los manifestantes permitieron el paso de vehículos de emergencia. El secretario general de UPA-UCE Extremadura, Óscar Llanos, y el presidente de Asaja Extremadura, Ángel García Blanco, lideraron la marcha que avanzó hasta la rotonda del centro comercial Carrefour y, posteriormente, recorrió de manera ralentizada el centro de la ciudad.

El presidente de Asaja Extremadura, Ángel García Blanco, declaró frente a los medios de comunicación presentes que “hoy es un día triste para Extremadura”. Detalló su preocupación ante la tendencia al cierre de explotaciones agrícolas y ganaderas en la región, destacando que, en sus palabras, “hoy queda un día menos para que se vuelva a cerrar otro pueblo en Extremadura”. Criticó que las prácticas tradicionales, como la producción de leche local, el cultivo de huertos familiares y la matanza del cerdo, prácticamente han desaparecido. García Blanco atribuyó este deterioro a una sensación de abandono por parte de las autoridades políticas, manifestando que han “traicionado” y “vendido” al sector “a un muy bajo precio”. A ello sumó que las ayudas de la PAC, que habían permitido la subsistencia del campo durante años, “ya han dicho que se acabó”.

Según detalló el medio, la apicultura ha sufrido, además de las dificultades propias del clima, la falta de eficacia de la Ley de la cadena alimentaria, según expresó Óscar Llanos. El secretario general de UPA-UCE Extremadura señaló que esta ley “no está haciendo efecto”, por lo que muchas explotaciones de la región se ven abocadas al cierre, un fenómeno que afecta gravemente la economía de muchas familias rurales. El presidente de la Asociación Cacereña de Apicultores coincidió en el análisis sobre la persistente crisis del sector y sus implicaciones para centenares de hogares.

La marcha de protesta continuó después de las intervenciones ante la prensa. Los camiones y tractores se dirigieron hacia la plaza de América, y los manifestantes completaron el trayecto a pie hasta la sede de la Subdelegación del Gobierno en la avenida Virgen de la Montaña. Entre las muestras de descontento, los agricultores y ganaderos llevaron colmenas de abejas y amenazaron con abrirlas si no se les permitía arrojar huevos a la fachada del edificio gubernamental, una acción que, según indicó García Blanco, pretendía simbolizar la frustración ante la situación que atraviesan.

De acuerdo con lo expuesto por los representantes del sector, los participantes en la manifestación consideran que el acuerdo comercial con Mercosur y las restricciones presupuestarias de la PAC crean un escenario desfavorable para la supervivencia de las explotaciones extremeñas. El medio reportó un clima de preocupación entre los asistentes, que vinculan el declive de la actividad agraria con transformaciones sociales en los pueblos, la pérdida de población rural y la desaparición de modos de vida históricos en la comunidad.

El evento tuvo como elemento central la reivindicación de un mayor apoyo institucional y la revisión de las políticas comerciales y de subsidios comunitarios. Representantes de las organizaciones convocantes reiteraron que las dificultades actuales del campo extremeño se han visto acentuadas por los desafíos climáticos y económicos, y sostienen que sin cambios estructurales muchas explotaciones no podrán continuar su actividad.

El medio consignó que, al cierre de la protesta, los manifestantes continuaban reclamando acciones efectivas por parte de las autoridades. Los representantes sindicales subrayaron que el sector primario en Extremadura afronta una amenaza real de desaparición si persiste la actual situación, motivo por el cual la manifestación de Cáceres fue concebida como un acto de presión dirigido tanto al gobierno regional como a las instituciones europeas responsables de la actual legislación y los acuerdos internacionales.