Puente acusa a la "derecha política y mediática" de esparcir "bulos conscientes" sobre Adamuz

Durante su intervención en el Senado, el titular de Transportes denunció una campaña coordinada en redes y medios que busca desacreditar el sistema ferroviario nacional, vinculando la propagación de noticias falsas con estrategias para debilitar la confianza en las instituciones

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Durante su comparecencia en el Senado para dar explicaciones sobre los recientes accidentes ferroviarios, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, señaló la existencia de una estrategia deliberada en redes sociales y medios de comunicación destinada a crear una “imagen falsa” de un Estado en el que nada funciona y donde la ciudadanía se encuentra desprotegida. Según publicó el medio original, Puente identificó detrás de esta campaña una intención de facilitar la aceptación de discursos autoritarios y debilitar la confianza en las instituciones, temas que centraron su intervención ante la Cámara Alta.

El ministro dedicó parte de su intervención a denunciar la propagación de lo que calificó como “bulos conscientes” en torno al accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba, que provocó la muerte de 45 personas, así como al siniestro ocurrido en Gelida, donde falleció un maquinista. Óscar Puente atribuyó la diseminación de información falsa a lo que denominó “la derecha política y mediática”, tal como reportó la misma fuente, y lanzó un llamamiento velado especialmente al Partido Popular, advirtiendo de que la desinformación interesada “solo beneficia a quienes no creen en las instituciones ni en el país”.

Durante su declaración, Puente elaboró ejemplos de los “numerosos bulos” surgidos tras el accidente de Adamuz. Entre ellos mencionó una antigua acusación, según la cual supuestos cientos de millones de euros originalmente destinados al mantenimiento de la red ferroviaria española habrían sido desviados para impulsar el desarrollo ferroviario en Marruecos. El ministro explicó que esto se trató, en realidad, de una operación de venta de trenes financiada mediante un préstamo que debe ser reembolsado, desmintiendo así que existiera un abandono de las inversiones nacionales en beneficio de intereses extranjeros, tal como detalló el medio original.

El ministro también abordó otras informaciones falsas, como las que aseguraban que se emplearon “carriles chinos de baja calidad” o “materiales low cost” en la renovación del tramo ferroviario Madrid-Sevilla. A juicio de Puente, estas afirmaciones forman parte de una campaña coordinada y carecen de fundamento. En la misma línea, el titular de Transportes descartó que la rotura de un “carril viejo” estuviese detrás del descarrilamiento mortal y negó que los trenes auscultadores, encargados del control del estado de las vías, se encuentren en estado de abandono o hayan sido objeto de vandalismo, según la información publicada.

De acuerdo con el medio, Puente asoció la estrategia de desinformación al auge de un “neofascismo” cuya finalidad reside en “aniquilar la convivencia y minar la confianza en las instituciones”, utilizando el miedo como motor de movilización. El ministro interpretó dichas campañas como una manifestación de un clima político donde se busca desalentar a la población y crear espacio para la llegada de propuestas autoritarias.

Óscar Puente concluyó su intervención con un llamamiento a la reflexión ante este tipo de prácticas. Afirmó que el juego de quienes difunden estos bulos, sea desde la ultraderecha o desde alas conservadoras, solo beneficia a aquellos que desean debilitar el sistema democrático y la credibilidad en las entidades públicas, conforme consignó el medio. Explicó que fomentar una visión en la que “nada funciona” alimenta directamente estos intereses y pone en riesgo la estabilidad y el funcionamiento institucional del país.

Durante la sesión, Puente enfatizó la importancia de defender la transparencia y la veracidad en el debate público, destacando que alimentar sospechas infundadas sobre la gestión de crisis y el mantenimiento de infraestructuras vitales influye negativamente en la confianza ciudadana y aporta argumentos a quienes promueven el descrédito de las instituciones. Todo ello en un contexto marcado por trágicos accidentes y la atención pública centrada en la seguridad ferroviaria, según lo reflejado en la cobertura de la sesión por el medio de referencia.