La rusa Lukoil venderá la mayoría de sus activos internacionales a la estadounidense Carlyle

La firma estadounidense ha pactado la adquisición de activos energéticos globales desde Moscú, aunque quedan excluidas las operaciones en Kazajistán, mientras otras inversiones están supeditadas a autorizaciones regulatorias clave y continúan negociaciones paralelas con diferentes interesados internacionales

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El futuro de los activos energéticos rusos fuera de las fronteras del país adquirió una nueva dimensión luego de que, en octubre, un intento previo de venta por parte de Lukoil a la empresa Gunvor quedase sin efecto tras la intervención de Estados Unidos, que acusó a la comercializadora de energía de operar bajo la influencia del Kremlin. Tras ese episodio, la petrolera rusa, considerada la segunda mayor productora de crudo en Rusia, confirmó que ha suscrito un acuerdo con la firma estadounidense Carlyle para transferir la propiedad de la mayoría de sus activos internacionales, según informó el medio que publicó esta información.

De acuerdo con lo comunicado por Lukoil y reportado por la misma fuente, la transferencia de su filial, Lukoil International, a Carlyle no abarca sus operaciones en Kazajistán. Estos activos permanecerán bajo control de la compañía rusa y seguirán funcionando conforme a la licencia regulatoria nacional, aclaró la petrolera. Además, el acuerdo alcanzado entre ambas partes se encuentra condicionado a la obtención de diferentes autorizaciones regulatorias, siendo imprescindible la aprobación de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, detalló la compañía rusa.

El medio también consignó que la petrolera subrayó que el entendimiento con Carlyle no es de carácter exclusivo y que se mantienen conversaciones paralelas con otros potenciales compradores. Según explicó la empresa, esta venta responde a las restricciones impuestas desde varios países contra la compañía y sus filiales, lo que motivó la decisión de deshacerse de los activos internacionales y buscar alternativas para garantizar la estabilidad operativa y financiera fuera de Rusia.

El contexto que rodea este movimiento empresarial tiene su origen en las sanciones implementadas en octubre por la OFAC, que incluyeron a Lukoil y Rosneft, las dos principales petroleras rusas, junto con más de treinta filiales. Esta acción incrementó la presión sobre el sector energético ruso, limitando la capacidad recaudatoria del Kremlin a través de sus participaciones internacionales. En este entorno adverso, Lukoil optó por poner en el mercado la mayoría de sus intereses corporativos fuera de su territorio nacional.

Lukoil, a diferencia de Rosneft —empresa bajo control estatal— opera como sociedad privada con una presencia internacional diversificada. Entre los territorios donde la empresa mantiene activos destacados se encuentran Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Irak y Nigeria, según publicó la fuente original. La compañía también posee infraestructuras de relevancia en el continente europeo, destacando el control total de refinerías en Bulgaria y Rumanía, así como una participación de menor rango en una planta ubicada en Países Bajos. Su red incluye igualmente instalaciones de almacenamiento de productos energéticos y una extensa red de estaciones de servicio distribuidas en Bulgaria, Rumanía, Croacia, Serbia, Montenegro y Macedonia del Norte.

La operación con Carlyle representa el segundo intento relevante de Lukoil para deshacerse de su división internacional en un contexto marcado por sanciones. El pasado año, la compañía rusa había pactado la venta de estos activos con Gunvor, pero finalmente el acuerdo no prosperó. Según detalló la fuente que difundió la noticia, las autoridades estadounidenses consideraron a Gunvor una empresa afín al gobierno ruso, lo que llevó a cancelar el proceso de compraventa, dando paso así a nuevos acercamientos con inversores internacionales, entre los que figura la firma estadounidense Carlyle.

Mientras se espera la resolución de las instancias regulatorias requeridas y la conclusión de las negociaciones con otros posibles interesados, Lukoil sigue operando algunos de sus negocios internacionales conforme a la normativa vigente en los países donde se localizan, puesta en marcha en respuesta a la lista de sanciones que afectó el equilibrio financiero y estratégico de la empresa y sus filiales, tal como puntualizó la información difundida.