La Oficina del Censo de Estados Unidos anticipó que si el descenso en la inmigración neta se mantiene, la cifra de nuevos migrantes disminuirá a solo 321.000 personas en el periodo de julio de 2025 a julio de 2026. Según informó la agencia EFE, esta baja sustancial proyecta una tendencia preocupante si se compara con los años previos, en los que la llegada de extranjeros tuvo un impacto decisivo en el crecimiento demográfico del país.
El crecimiento poblacional de Estados Unidos, que ahora registra 341,8 millones de residentes, mostró un aumento anual de apenas 0,5 % según los datos preliminares de la Oficina del Censo citados por EFE. Entre el 1 de julio de 2024 y el 1 de julio de 2025, la población sumó 1,8 millones de habitantes, un 44 % menos que el alza de 3,2 millones observada en el periodo anterior, cuando la tasa de incremento fue de 1 %, la más alta desde 2006. De acuerdo con EFE, este avance representa el menor desde el inicio de la pandemia de covid-19, cuando la expansión fue solo de 0,2 % en 2021.
La causa principal de esta desaceleración, detalló la funcionaria Christine Hartley, jefa asistente de la división de Estimaciones y Proyecciones del organismo, es la caída histórica en la migración internacional neta. Los datos de la Oficina del Censo, citados por EFE, muestran que la inmigración neta bajó de 2,7 millones de personas a 1,3 millones entre julio de 2024 y junio de 2025. Hartley explicó que, con un equilibrio entre nacimientos y muertes respecto al año anterior, el declive en la inmigración internacional fue el factor determinante de la reducción en el crecimiento de la población.
El informe del organismo se dio a conocer tras la llegada de Donald Trump a la presidencia en enero de 2025, quien sucedió a Joe Biden y asumió con la promesa de impulsar deportaciones en gran escala, sellar las fronteras y reforzar restricciones migratorias. Aunque la Oficina del Censo no señaló directamente que la política migratoria del actual gobierno haya sido la causa, sí proyectó que, “si las tendencias actuales continúan”, la reducción en la inmigración neta podría llegar a casi un millón de personas este año.
La tasa de variación poblacional natural, determinada por la diferencia entre nacimientos y fallecimientos, sumó 519.000 habitantes, una cifra similar a la del año anterior, pero que contrasta con los 1,1 millones que se registraron en 2017, según los datos difundidos por EFE. La Oficina del Censo recalcó que el crecimiento poblacional por este concepto muestra una caída significativa frente a las décadas pasadas: en los años 2000 y 2010, los incrementos oscilaron entre 1,6 millones y 1,9 millones anuales.
En cuanto a la evolución por estados, California registró la mayor pérdida de habitantes en términos absolutos, con más de 9.000 personas menos durante el último año, pese a mantener el tercer mayor flujo de inmigración internacional neta, con 109.278 nuevos residentes extranjeros. Las cifras de la Oficina del Censo recogidas por EFE también posicionan a Hawái, Nuevo México, Vermont y Virginia Occidental entre los estados que experimentaron una disminución global de su población.
El reporte del censo reflejó además que, incluso en las regiones donde la población aumentó, el ritmo de ese crecimiento fue menor al de años anteriores. En el sur, el incremento quedó por debajo del 1 % por primera vez desde 2021, mientras que el noreste mostró la desaceleración más marcada: apenas alcanzó un 0,2 % de alza poblacional, inferior al 0,8 % del periodo anterior.
La inmigración internacional neta se concentró principalmente en Florida, que incorporó a 178.674 extranjeros, seguida por Texas, con 167.475; California, con 109.278; y Nueva York, con 95.634 personas más procedentes del exterior, según publicó EFE a partir de los datos oficiales.
El análisis de los cambios porcentuales destaca que Carolina del Sur alcanzó el mayor crecimiento poblacional, con un 1,5 %, seguida por Idaho (1,4 %), Carolina del Norte (1,3 %), Texas (1,2 %) y Utah (1 %). En valores absolutos, los mayores incrementos correspondieron a Texas, que sumó 391.243 habitantes; Florida, 196.680; Carolina del Norte, 145.907; Georgia, 98.540; y Carolina del Sur, 79.958.
La ralentización confirmada por la Oficina del Censo marca un cambio respecto a las tendencias experimentadas en décadas recientes y se produce principalmente por el fuerte retroceso en la inmigración neta internacional, en un contexto de endurecimiento de políticas migratorias que han alterado la dinámica demográfica del país.