Mientras la familia real española velaba a la princesa Irene de Grecia en el Palacio de La Zarzuela, el Rey Juan Carlos se encontraba en Ginebra, Suiza, participando en la celebración privada del 74 cumpleaños del Rey Fuad II de Egipto en el hotel Four Seasons de la ciudad, según informó el medio que difundió la información. Esta revelación surgió a partir de una fotografía compartida en redes sociales por el jeque Khalid Al-Bader Al-Sabah, presidente de las Federaciones Asiáticas de Juegos Acuáticas y figura relevante en Kuwait, en la que se veía al rey emérito acompañado de otros invitados en el evento. La ausencia del padre de Felipe VI en el velatorio y funeral de su cuñada generó interrogantes acerca de los motivos que llevaron a que no estuviera presente junto al resto de la familia real.
El medio detalló que, en un principio, Juan Carlos I tenía la intención de viajar a Madrid tras el fallecimiento de Irene de Grecia el 15 de enero. Su plan era despedirse de su cuñada y luego acompañar a su esposa, la reina Sofía, y a otros miembros de la familia real hasta Atenas para asistir al sepelio, emulando lo que hizo en 2023 durante las exequias del Rey Constantino de Grecia. Sin embargo, desde su entorno se informó que médicos le recomendaron no realizar viajes largos por sus problemas cardíacos, motivo por el que, supuestamente, habría cancelado sus planes. Esta explicación no resultó del todo convincente para varias personas, conforme recogió la prensa, dado que Juan Carlos I realizó desplazamientos a Sanxenxo en los meses previos.
Otra versión que circuló apuntaba a que la imposibilidad de pernoctar en el Palacio de La Zarzuela —residencia durante más de medio siglo del monarca— habría influido en su decisión de no asistir a los actos fúnebres, reveló el medio. A pesar de la versión oficial sobre recomendaciones médicas, la realidad de su ubicación en Ginebra se constató cuando salió a la luz la fotografía tomada durante la festividad en el hotel suizo, lo que desactivó la tesis de que permanecía en Abu Dabi por cuestiones de salud, informó el mismo medio.
Mientras tanto, en Madrid, Leonor, princesa de Asturias, y la infanta Sofía, junto a la reina Letizia y la reina Sofía, se reunieron en el Palacio de La Zarzuela para despedir a la princesa Irene. Medios especializados indicaron que solamente faltó Juan Carlos I en el homenaje familiar a la hermana pequeña de la reina Sofía. La presencia de los principales representantes de la familia real, pero no del emérito, despertó especulaciones acerca de las verdaderas causas de su ausencia.
Según el programa ‘El tiempo justo’, la ausencia de Juan Carlos en el sepelio no se debió únicamente a la celebración en Suiza ni exclusivamente a la recomendación de sus médicos. El motivo principal, aseguran, respondería a una estrategia planificada por la Casa Real para evitar una imagen pública del monarca junto a sus nietas Leonor y Sofía después de la publicación de sus memorias, tituladas ‘Reconciliación’. El contenido de este libro habría causado malestar en el entorno de la Zarzuela, algo que detalló la prensa.
La difusión de la imagen del emérito en la fiesta de Ginebra generó reacciones encontradas, debido sobre todo a su distendida apariencia y a la decisión de asistir a un evento social mientras su familia se reunía en España por el fallecimiento de un miembro cercano. Distintas publicaciones contrastaron esto con la versión difundida días antes sobre que problemas de salud le habrían impedido viajar. La familia real y representantes institucionales mantuvieron en La Zarzuela el homenaje a la princesa Irene sin su presencia, hecho que no resultó inédito, ya que en anteriores ocasiones Juan Carlos I tampoco participó en actividades públicas oficiales en las que confluyeran la reina Letizia, la princesa de Asturias y la infanta Sofía.
Diversos medios también abordaron la relación actual entre el emérito y el resto de la familia real, señalando la evolución de las pautas públicas tras su salida de España y la mudanza a Abu Dabi. La imposibilidad de alojarse en La Zarzuela y el deseo de la Casa Real de preservar la figura de sus miembros más jóvenes, manteniéndolos apartados de posibles controversias generadas tras la publicación de ‘Reconciliación’, serían factores determinantes en la organización de su agenda y presencia en actos de familia, según recogen medios como el citado.
La información proveniente de ‘El tiempo justo’ y otras fuentes consultadas por la prensa coincide en que la ausencia de Juan Carlos I tuvo que ver tanto con el contexto familiar como con la estrategia institucional de comunicación de la Casa Real, sin que existan pronunciamientos oficiales distintos a los ya divulgados. La situación continuó generando debate sobre la relación actual entre el rey emérito y su familia, así como sobre las consecuencias de la exposición mediática tras las recientes revelaciones hechas públicas en sus memorias.
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