La ONU pide cerca de 2.000 millones de euros para prestar ayuda a más de 4 millones de personas en Ucrania

La comunidad internacional enfrenta el desafío de responder a la emergencia ucraniana con un nuevo plan de asistencia humanitaria, tras aumentar los ataques, agravarse las carencias invernales y advertirse una situación crítica en territorios ocupados y zonas próximas al frente

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Las severas interrupciones en el suministro de electricidad y calefacción en Ucrania, acentuadas por las duras condiciones del invierno, han obligado a ajustar la estrategia humanitaria internacional ante el agravamiento de la crisis en ese país. Según informó la Organización de Naciones Unidas (ONU), la situación generada por los continuos ataques y el deterioro de servicios básicos ha desencadenado una necesidad de asistencia prioritaria para millones de ucranianos vulnerables. Ante este escenario, la ONU y sus aliados han solicitado este martes una ayuda de 2.300 millones de dólares, equivalentes a 1.980 millones de euros, para atender a más de cuatro millones de personas que enfrentan riesgos humanitarios graves, según publicó la ONU en un comunicado recogido en su sitio web.

La solicitud de financiamiento se produce cuando se aproxima el cuarto aniversario de la acción militar a gran escala iniciada por Moscú en Ucrania. El medio informó que la ONU ha puesto en marcha el denominado “Plan de Necesidades y Respuesta Humanitaria”, cuyo objetivo es proporcionar apoyo vital como alimentos, atención médica, refugio, protección y asistencia económica, entre otros recursos esenciales, para 4,1 millones de los habitantes más expuestos durante este año. El organismo señaló, sin embargo, que el número de personas que necesitará apoyo humanitario en 2024 podría alcanzar los 10,8 millones, lo que supone aproximadamente una cuarta parte de la población del país.

De acuerdo con lo detallado por la ONU, el coordinador humanitario para Ucrania, Matthias Schmale, destacó que la emergencia humanitaria en el país se ha visto agravada por los ataques persistentes sufridos desde la invasión ampliada en 2022. Schmale precisó que la crisis ha alcanzado un punto crítico, especialmente por los apagones y cortes de calefacción extensivos coincidentes con el clima extremo del invierno, lo que limita de manera drástica las capacidades de resistencia de la población. Estas dificultades obligan a rediseñar la respuesta humanitaria frente a los nuevos riesgos y demandas crecientes surgidas de la intensificación de los ataques y de la devastación de infraestructuras.

La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) coordina la implementación del plan, que pone el foco sobre todo en comunidades situadas cerca de la línea de frente y en las zonas fronterizas, pues allí la situación humanitaria es más aguda. Según consignó la ONU, estas áreas han experimentado una escalada de bombardeos y daños a la infraestructura civil, así como una disrupción persistente de los servicios esenciales, lo que incrementa la exposición de la población a situaciones de inseguridad y carencia.

A esta problemática se suman las personas que viven en territorios controlados por la Federación Rusa, quienes, según el organismo internacional, continúan en una situación de aislamiento respecto a los servicios básicos y los sistemas de protección. El acceso de la ayuda humanitaria a estas zonas permanece fuertemente restringido, lo que representa un reto adicional para los equipos que intentan hacer llegar recursos y protección a quienes permanecen allí. El documento difundido por la ONU subraya que los residentes en estos territorios afrontan violaciones de derechos e inseguridad de manera persistente, quedando fuera de los sistemas de asistencia y respaldo institucional.

En su comunicado, Schmale remarcó que “debemos hacer todo lo posible para garantizar que los más vulnerables de Ucrania puedan sobrevivir con la mayor dignidad posible”. El coordinador humanitario instó a la comunidad internacional —incluyendo gobiernos, donantes y ciudadanos a título individual— a mantener y reforzar su respaldo a quienes atraviesan las peores dificultades a raíz del conflicto. Según reportó la ONU, la movilización de la ayuda busca cubrir tanto la asistencia directa, mediante la entrega de recursos básicos y servicios de emergencia, como el fortalecimiento de mecanismos de protección para la población afectada.

La propuesta de financiamiento presentada por la ONU representa una llamada a la acción inmediata para responder a una emergencia que ha evolucionado y se ha agravado con el tiempo, especialmente por las circunstancias invernales y el recrudecimiento de la ofensiva militar en diversas regiones del país. El plan prioriza la adaptación de las operaciones de ayuda para sortear las restricciones de acceso y atender los casos más complejos, incluido el apoyo a hogares que han quedado aislados o que enfrentan amenazas directas a su seguridad y bienestar. La organización señaló la necesidad de colaboración constante con actores locales e internacionales, así como de flexibilidad para responder a cambios en la situación sobre el terreno.

La ONU concluyó en su comunicado que el mantenimiento de la solidaridad internacional resulta decisivo en este momento, en vista del volumen de necesidades y de las circunstancias que afectan la vida diaria de millones de personas en Ucrania. El éxito del llamamiento dependerá, según los portavoces del organismo, de la disposición de la comunidad global a contribuir de manera sostenida para enfrentar uno de los mayores retos humanitarios activos en la actualidad.