Países europeos convocan a embajadores de Irán para denunciar la represión de las protestas

Gobiernos occidentales han llamado a representantes diplomáticos de Teherán para expresar una condena unida ante el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes, exigiendo respeto a los derechos humanos y medidas frente a la violencia ejercida en el país asiático

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En el contexto de una creciente ola de protestas en Irán, el gobierno neerlandés anunció que sus acciones diplomáticas se coordinaron estrechamente con otros países europeos. Según informó el medio de comunicación que cubrió los hechos, David van Weel, ministro de Exteriores de Países Bajos, explicó que su gobierno apoya la imposición de sanciones europeas dirigidas a quienes vulneren los derechos humanos en territorio iraní, insistiendo en que “los responsables deben rendir cuentas”. La noticia principal se centra en que varios ejecutivos de Europa convocaron este martes a los embajadores de Irán acreditados en sus países, con el fin de protestar formalmente por la represión estatal a las manifestaciones antigubernamentales, hechos que han dejado centenares de víctimas mortales según organizaciones de la sociedad civil.

De acuerdo con el medio, los ministerios de Exteriores de Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, España, Portugal, Eslovenia y Finlandia citaron a los representantes diplomáticos iraníes para expresar su repudio a la violencia practicada por las fuerzas de seguridad en respuesta a las protestas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también propuso sanciones en vista del alto número de muertes, calificando la situación de “aterradora”.

El ministro de Exteriores francés, Jean Noel Barrot, comunicó ante el Parlamento de su país que el embajador iraní en París fue convocado para exponer el rechazo oficial al uso, según sus palabras, de una “violencia estatal ejercida indiscriminadamente contra manifestantes pacíficos”. Barrot afirmó que no se limitarán a gestos diplomáticos y que no puede existir impunidad ante el uso de armas contra la población civil. Estas declaraciones se produjeron en un contexto en que las autoridades de Irán han intensificado las acciones para sofocar las protestas, que, según los informes de asociaciones civiles, han supuesto la muerte de cientos de personas.

En paralelo, el Ministerio de Exteriores de Alemania confirmó que llamó al embajador iraní a su sede para trasladar el rechazo oficial hacia lo que definió como acciones “brutales” del gobierno iraní contra sus propios ciudadanos. Berlín transmitió a la delegación diplomática de Teherán la necesidad de poner fin a la violencia, así como de respetar los derechos fundamentales de la población. El medio consignó la postura germana dentro de una serie de manifestaciones de repulsa surgidas en el continente europeo frente al accionar de las fuerzas de seguridad iraníes.

También la ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper, comunicó que la convocatoria al embajador tenía como objetivo recalcar la gravedad de los reportes recibidos sobre la situación en Irán y exigir respuestas del gobierno de ese país. De acuerdo con el medio que brindó la información, Cooper subrayó en el Parlamento que anteriormente ya había transmitido su “total indignación” al canciller iraní Abbas Araqchi mediante conversación telefónica. Consideró que los hechos recientes en Irán no representan una excepción en la trayectoria del Estado, sino que refuerzan el patrón de represión observado tras la muerte de Mahsa Amini en 2022, cuando se registraron grandes protestas por la actuación de la policía de la moral y las fuerzas estatales.

En Italia, el vice primer ministro y titular de la cartera exterior, Antonio Tajani, también comunicó al embajador iraní en Roma el total rechazo de su gobierno a lo que tildó de represión “inaceptable” que obliga a los manifestantes, hombres y mujeres, a pagar un alto precio mediante sufrimiento, encarcelamiento y posible tortura. Según recogió la cadena italiana RAI, Tajani remarcó que un diálogo diplomático no puede implicar pasividad ante la represión violenta de la ciudadanía.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores de España informó que la embajada iraní en Madrid recibió la notificación oficial de repulsa y condena energéticas por la actuación del aparato estatal del país asiático. Las autoridades españolas enfatizaron la importancia del respeto al derecho de manifestación, así como a la libertad de expresión y comunicación, especialmente ante el corte de Internet que afecta a Irán desde hace cinco días, lo que según organizaciones de derechos humanos limita gravemente el acceso a la información y la capacidad de los manifestantes para organizarse.

El medio reportó que otros gobiernos, como el de Portugal, Eslovenia y Finlandia, sumaron gestos similares durante esta jornada, dirigidos a manifestar el rechazo colectivo europeo a la situación en Irán y a dar fuerza a la coordinación de medidas diplomáticas. Bélgica ya se había anticipado a sus pares el día anterior al convocar también a su embajada iraní para advertir sobre la profunda preocupación que les genera la crisis en ese país y lamentando la represión de un movimiento que demanda apertura democrática.

Dentro de estas acciones diplomáticas, la respuesta oficial de Teherán fue convocar el lunes a los representantes diplomáticos de Reino Unido, Alemania, Italia y Francia, a quienes exhibió un video que atribuye a “la violencia de los alborotadores”, a la vez que exigió a estos gobiernos europeos la retirada de declaraciones públicas que, desde la perspectiva de las autoridades iraníes, implicarían un respaldo a los manifestantes.

El medio detalló que la ola de protestas en Irán se desató ante denuncias de abuso de poder y represión estatal, con un elevado costo en vidas humanas, en el contexto de la demanda de mayores libertades, derechos y democracia por parte de la sociedad civil iraní. Las respuestas de los gobiernos europeos han oscilado entre declaraciones públicas, protestas formales ante representantes diplomáticos e iniciativas para promover sanciones en coordinación con instancias multilaterales, como la Unión Europea.

Según las coberturas, la cuestión de los derechos humanos, así como la libertad de expresión y el acceso a la información, figura en el centro de las exigencias de los gobiernos occidentales. Paralelamente, la interrupción prolongada de los servicios de Internet en territorio iraní refuerza la preocupación internacional sobre el acceso a derechos básicos y la privacidad de los ciudadanos.

Los hechos mencionados suceden en un contexto en que organizaciones humanitarias continúan monitoreando la evolución de las protestas, el número de víctimas y la respuesta estatal, mientras los gobiernos occidentales mantienen la presión diplomática y analizan nuevas medidas dirigidas a exigir responsabilidades y solicitar garantías de respeto a los derechos fundamentales en Irán, tal como refleja el extenso abanico de reacciones diplomáticas coordinadas a escala europea.