Irán estudia evacuar a su personal de Reino Unido tras la protesta frente a su Embajada en Londres

El gobierno persa advierte que podría retirar de Londres a sus funcionarios si no se refuerza la seguridad en sus sedes, tras el retiro de una bandera durante una protesta y en medio de renovadas movilizaciones antigubernamentales

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Durante una conversación telefónica, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, reclamó a su homóloga británica, Yvette Cooper, que Reino Unido refuerce de inmediato la seguridad de las representaciones diplomáticas iraníes en Londres. Según manifestó a través de su cuenta en la red social X, Araqchi advirtió que Irán evalúa la evacuación de su personal diplomático en territorio británico luego de que un manifestante retirara la bandera de la República Islámica de la embajada en la capital del país europeo. El funcionario remarcó que la situación ocurre en medio de una serie de protestas antigubernamentales que sacuden Irán desde finales de diciembre, por lo que puso énfasis en que el gobierno del Reino Unido tiene la responsabilidad legal, en el marco del derecho internacional, de proteger sus instalaciones diplomáticas.

De acuerdo con lo publicado por las agencias y citado por Araqchi, “Reino Unido tiene la obligación legal internacional de garantizar la seguridad y protección del Consulado y la Embajada de Irán en Londres. Si Reino Unido no puede cumplir con su deber de proteger las misiones diplomáticas, Irán no tendrá más remedio que considerar la evacuación de nuestro personal”. El mensaje en X vino tras una llamada que mantuvo con la ministra Cooper, hecho que también fue confirmado por la canciller británica en su propia cuenta de la red social. Cooper, al referirse a la conversación, declaró: “He hablado con el ministro de Exteriores Araqchi y le he dicho directamente: el Gobierno iraní debe poner fin de inmediato a la violencia, defender los derechos y libertades fundamentales y garantizar la seguridad de los ciudadanos británicos”.

El medio detalló que el episodio que detonó la protesta de Teherán fue la retirada de la bandera iraní en Londres, acción que generó la convocatoria del embajador británico en Irán, Hugo Shorter, ante el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní. Al día siguiente, la bandera fue restituida en la fachada de la embajada. La Cancillería iraní aprovechó la oportunidad para exigir a Londres que no intervenga en la política interna de Irán y solicitó una postura firme en materia de medios de comunicación. Araqchi pidió al ejecutivo que no apoye a “los terroristas respaldados por Israel que se hacen pasar por medios de comunicación” y mencionó que la autoridad reguladora británica, Ofcom, cuenta con normativas claras para sancionar la incitación a la violencia y la apología del terrorismo. El representante iraní exhortó al gobierno británico a hacer cumplir su propia legislación en ese ámbito.

Según fue consignado, la preocupación del gobierno de la República Islámica también se extendió a otros países europeos. Araqchi citó la convocatoria de los embajadores de Alemania, Italia y Francia al Ministerio de Exteriores en Teherán. Durante el encuentro, la delegación iraní proyectó un vídeo que, según su versión, documentaba episodios de “violencia de los alborotadores” y urgió a los diplomáticos a exigir a sus gobiernos la retirada de declaraciones en respaldo de los manifestantes. Araqchi insistió en que cualquier apoyo político o mediático resulta “inaceptable” y lo calificó de acto de interferencia con la seguridad interna de Irán, siempre según la versión oficial.

A la vez, el desarrollo de la crisis interna en Irán ha estado marcado por una cantidad sostenida de protestas contra el gobierno motivadas, de acuerdo con Iran Human Rights (IHRNGO), por la pérdida progresiva del poder adquisitivo, agravada ante la depreciación histórica del rial y el endurecimiento de las sanciones internacionales, en particular estadounidenses. La organización con sede en Noruega reportó el lunes que al menos 648 personas han muerto a raíz de la represión de las protestas desde que iniciaron el 27 de diciembre. Por su parte, Human Rights Activists News Agency (HRANA), desde Estados Unidos, contabilizó 646 fallecidos, entre ellos 133 agentes de fuerzas de seguridad.

El medio informó que las protestas y la inestabilidad social coinciden con el endurecimiento de sanciones estadounidenses y con una retórica renovada de las autoridades israelíes en contra del programa nuclear iraní. En junio se produjeron bombardeos que, según los reportes, provocaron cerca de mil muertos. Las consecuencias económicas y la presión internacional acrecentaron el descontento social, propiciando movilizaciones que se enfrentaron a medidas represivas en varias ciudades iraníes.

En este contexto, la representación diplomática iraní en Reino Unido se vio expuesta a incidentes que llevaron a Teherán a demandar garantías de seguridad más estrictas. Las exigencias formales apuntan tanto a la protección de las sedes como al cese de intervenciones políticas o mediáticas que Irán considera motivadas por intereses externos. Tanto el intercambio de llamados entre los cancilleres como la movilización de embajadores europeos reflejan el clima de tensión bilateral y multilateral en torno a Irán y la respuesta internacional frente a la ola de movilizaciones y la gestión de la seguridad de las embajadas en suelo británico.