Londres acusa a Rusia de "usar una retórica falsa" de "lucha contra el nazismo" para justificar la invasión

Según inteligencia británica, Moscú aprovecha referencias históricas y propaganda para moldear la opinión pública y reforzar el respaldo a su campaña militar en Ucrania, mientras sostiene una narrativa que busca influir tanto a soldados como a civiles rusos

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En agosto de 2024, la incursión ucraniana en la región de Kursk marcó un momento inédito en el conflicto, representando la primera ocasión en la que fuerzas extranjeras realizaron acciones militares en el interior de Rusia, de acuerdo con información del Ministerio de Defensa británico recogida por los servicios de Inteligencia del Reino Unido. Tras ser repelidos en los meses siguientes y con apoyo de Corea del Norte, las tropas rusas lograron expulsar a los efectivos ucranianos en abril de 2025, desde cuando no se han registrado nuevos episodios similares en territorio ruso.

Según informó el medio Europa Press con base en un comunicado oficial, las autoridades británicas han acusado a Moscú de emplear una estrategia propagandística basada en la distorsión histórica y el uso reiterado de una retórica de “lucha contra el nazismo”. Esta narrativa, tanto antes como después del inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022, persigue influir en los militares y la opinión pública interna, buscando reforzar el respaldo social y militar a las acciones rusas en Ucrania.

Los servicios de inteligencia del Reino Unido detallaron que el Kremlin recurre a referencias históricas, especialmente la memoria del enfrentamiento contra la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de presentar a Ucrania y sus ciudadanos como una amenaza inmediata para Rusia. De este modo, la invasión se plantea ante la población como una continuación de la defensa nacional frente a fenómenos del pasado, contextualizando así el actual conflicto en una narrativa de resistencia ante el “nazismo ucraniano”.

De acuerdo con el reporte citado por Europa Press, estas afirmaciones han sido ampliamente promovidas a través de los medios de comunicación estatales rusos, extendiendo la percepción de que existe una continuidad histórica entre la lucha de la Unión Soviética frente a la Alemania de Hitler y la actual guerra en Ucrania. Los servicios de inteligencia británicos subrayaron que este discurso omite matices históricos clave, ya que “los ucranianos étnicos constituyeron una proporción significativa del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial”.

El análisis realizado por las autoridades británicas remarca, además, que la duración actual de la invasión rusa a Ucrania ha superado la propia guerra que mantuvo la Unión Soviética contra la Alemania nazi tras la ruptura del pacto de no agresión por parte de Hitler en 1941. Esta comparación se utiliza para recalcar el alcance temporal del conflicto actual y resaltar la magnitud de la operación rusa en el país vecino.

Junto a estas consideraciones, el Ministerio de Defensa de Reino Unido valoró que la ofensiva puntual de las fuerzas ucranianas en Kursk se constituyó como una fase inédita del conflicto, aunque, tras la intervención conjunta de fuerzas rusas y apoyo norcoreano, la situación en el territorio ruso volvió a estabilizarse y no se han reportado nuevas incursiones similares. Según consignó Europa Press, las autoridades británicas consideran “muy probable” que Ucrania continúe realizando operaciones cinéticas de alcance limitado en la región de Kursk, aunque sin replicar la magnitud de la ofensiva registrada en 2024.

De este modo, el Gobierno británico enfatiza en la instrumentalización de la historia y la propaganda estatal por parte del Ejecutivo ruso para afianzar el respaldo interno, tanto entre civiles como entre integrantes de las fuerzas armadas, a la campaña militar en Ucrania. Según publicó Europa Press, la estrategia comunicativa rusa incluye acusaciones reiteradas de “nazismo ucraniano”, con el fin de justificar la operación militar desde una dimensión identitaria y patriotista. La interacción entre ofensivas militares y propaganda estatal constituye, según las perspectivas oficiales británicas, un componente central del actual desarrollo del conflicto.