
El aumento reciente de víctimas y el agravamiento de los enfrentamientos en Alepo han llamado la atención internacional sobre el conflicto entre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y el gobierno de Damasco, en un escenario marcado por la intervención y las declaraciones de actores regionales. Según publicó el diario turco 'Hurriyet', el portavoz del Ministerio de Defensa turco, Zeki Akturk, expresó que Turquía podría brindar apoyo militar al gobierno sirio si las autoridades de Damasco lo solicitan, reafirmando que “la seguridad de Siria es nuestra seguridad y los acontecimientos están siendo vigilados de cerca”. El funcionario indicó que Ankara respalda la integridad territorial siria y su lucha contra organizaciones que Turquía define como terroristas, manifestando que Ankara dará el apoyo necesario si Siria lo pide ante el aumento de la violencia en el norte del país, especialmente en Alepo.
De acuerdo con 'Hurriyet', Akturk remarcó que la ofensiva siria lanzada recientemente sobre dos barrios de mayoría kurda en Alepo se realiza exclusivamente por el ejército de Damasco, deslindando cualquier vinculación directa de las fuerzas turcas con la operación. Además, enfatizó que Turquía vigila de cerca los desarrollos y mantiene su apoyo a las iniciativas que apunten a restaurar la estabilidad y la unidad de Siria. Estas declaraciones surgieron después de jornadas caracterizadas por duros combates y un incremento de las tensiones en la zona, así como por la apertura de corredores humanitarios por parte del gobierno sirio para permitir la evacuación de civiles de las áreas afectadas.
Paralelamente, el presidente del Parlamento turco, Numan Kurtulmus, indicó que las autoridades de Ankara siguen de cerca los enfrentamientos y estarían dispuestas a colaborar en esfuerzos internacionales que busquen el cese de las hostilidades. Según consignó 'Hurriyet', Kurtulmus apuntó que el conflicto en curso ya provocó la muerte de más de una decena de personas en los últimos días, lo que ha agravado la emergencia humanitaria en la zona.
Por parte de las FDS, la organización denunció al menos ocho muertes de civiles y combatientes como consecuencia de los ataques de las fuerzas de Damasco. Según reportó el medio turco, las FDS han acusado al ejército sirio de imponer un “cerco total” sobre los barrios de Sheij Maqsud y Ashrafiyé, señalando que Damasco los declaró “objetivos militares legítimos” tras los incidentes violentos ocurridos el martes, que también dejaron ocho víctimas. Las FDS afirmaron en un comunicado recogido por 'Hurriyet' que “estos barrios no constituyen una amenaza militar, bajo ninguna circunstancia, ni pueden servir de punto de lanzamiento de ataques contra la ciudad de Alepo”, rechazando las justificaciones esgrimidas por las autoridades sirias para la operación.
Con base en la información difundida por 'Hurriyet', las FDS también manifestaron que se retiraron visiblemente de Alepo, en cumplimiento de un acuerdo previo y de manera documentada ante los medios de comunicación, y que mantener los mismos argumentos en su contra —vinculando con una supuesta presencia en la ciudad— solo buscaría proporcionar cobertura política y militar para atacar zonas residenciales. El grupo kurdo calificó de pretextos las acusaciones promovidas por facciones afines a Damasco para legitimar la ofensiva en áreas bajo su influencia.
La ofensiva y sus consecuencias recibieron condenas desde Israel. El jefe de la diplomacia israelí, según producción de medios internacionales citados por 'Hurriyet', advirtió en redes sociales que los ataques de las fuerzas sirias contra la minoría kurda en Alepo son “graves y peligrosos”. El representante argumentó que “la comunidad internacional en general, y Occidente en particular, tienen una deuda de honor con los kurdos que lucharon valientemente y con éxito contra Estado Islámico”, en referencia al papel relevante de fuerzas kurdas en la lucha contra ese grupo armado. Asimismo, calificó de sistemática la violencia sufrida por las minorías sirias, indicando que esta realidad contradice la promesa de una “nueva Siria”, y alertó que la falta de respuesta internacional alentarían una escalada violenta por parte del régimen de Damasco. La postura de Israel también se relaciona con precedentes de acciones israelíes contra posiciones gubernamentales sirias tras incidentes de violencia sectaria, en especial contra la minoría drusa en la provincia de Sueida.
El contexto actual se produce después de la caída en diciembre de 2024 del gobierno de Bashar al Assad, resultado de una ofensiva liderada por grupos yihadistas y rebeldes desde la provincia de Idlib. Desde entonces, Siria experimentó una intensificación de la lucha por el control político y militar, particularmente tras el fracaso de negociaciones recientes entre Damasco y las FDS para concretar la integración de las fuerzas kurdas y la definición de las autoridades locales en el futuro marco constitucional del país.
El medio turco detalló que en marzo de 2025, el máximo responsable de las FDS, Mazloum Abdi, y el mandatario de transición, Ahmed al Shara, firmaron un acuerdo con el fin de reintegrar todas las instituciones civiles y militares de las zonas bajo administración kurda al control del Estado central. El documento también contemplaba la implementación de un alto al fuego nacional. La ejecución de este pacto, sin embargo, se ha visto obstaculizada por desacuerdos respecto al proceso de integración y el estatus de las autoridades semiautónomas kurdas, lo que impidió alcanzar una solución definitiva y llevó a nuevos episodios de violencia en Alepo y otras regiones.
En cuanto a la situación humanitaria, Damasco abrió dos corredores para facilitar la salida de civiles de los barrios en conflicto. Según 'Hurriyet', esta medida se adoptó tras una serie de enfrentamientos que derivaron en numerosos fallecidos y el riesgo de que los cerros militares impidan el acceso a suministros básicos para la población. Tanto las autoridades como las fuerzas kurdas insisten en sus respectivas posiciones: mientras el gobierno sirio alega la necesidad de preservar la integridad territorial frente a amenazas armadas, las FDS subrayan la ausencia de hostilidades desde los barrios afectados y descartan que los mismos se utilicen para lanzar ataques contra Alepo.
El desarrollo de la crisis en Alepo y el posible apoyo militar de Turquía al ejército sirio marcan un nuevo capítulo en la compleja realidad geopolítica de la región, marcada por alianzas cambiantes y el peso de intereses internos y externos que inciden directamente en la evolución del conflicto sirio.