La inflación de la eurozona se moderó en diciembre y despidió 2025 en el 2%, en línea con la meta del BCE

Según el último reporte de Eurostat, el índice de precios al consumidor de la eurozona experimentó en diciembre su menor incremento desde agosto, impulsado por la contracción en energía y moderaciones en alimentos y servicios

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La inflación interanual más baja se reportó en Chipre, con solo un 0,1%, seguida por Francia e Italia, que mostraron incrementos del 0,7% y 1,2% respectivamente. Según informó Eurostat, estos datos sitúan a estos países como los que menos aumentos de precios presentaron al cierre de 2025 en la eurozona, mientras que Estonia y Eslovaquia se posicionaron en el extremo opuesto con subidas del 4,1%, y Austria también mostró un incremento notable con un 3,9%. La noticia principal radica en que la inflación anual de la eurozona alcanzó exactamente un 2% en diciembre, el menor aumento de precios desde agosto y alineado con el objetivo de estabilidad fijado por el Banco Central Europeo.

De acuerdo con Eurostat, la moderación de la inflación interanual durante diciembre se atribuye a una notable caída en los precios de la energía, que se redujeron un 1,9% en el último mes del año. Esta disminución fue superior al retroceso del 0,5% que se había registrado en noviembre e incidió de forma directa en el índice general de precios al consumidor para la eurozona. Mientras tanto, los precios de los servicios experimentaron un ascenso del 3,4%, cifra que representa una décima menos con respecto al dato anterior, y el grupo de bienes industriales no energéticos aumentó un 0,4%, también una décima por debajo de noviembre.

Tal como consignó Eurostat, los alimentos frescos mostraron un encarecimiento interanual del 4,2%, lo que representó una aceleración frente al alza del 3,2% constatada en noviembre. Esta evolución supuso que, pese al alivio en energía y cierta moderación en servicios y productos industriales, la canasta alimenticia continuó siendo un factor relevante en el comportamiento de la inflación regional.

Al analizar la evolución de la inflación subyacente, el medio Eurostat detalló que, descontando del cálculo el impacto de energía, alimentos, alcohol y tabaco, la tasa se ubicó en 2,3% en diciembre, una décima menos que el mes previo. Esta cifra marcó el porcentaje más bajo desde agosto, lo que apunta a una ralentización en la tendencia general de aumento de precios básicos dentro de la zona euro.

En España, Eurostat reportó que el incremento interanual de los precios llegó al 3% durante diciembre, una cifra dos décimas inferior a la de noviembre. Este resultado permitió reducir la brecha con respecto al promedio de la eurozona a un punto porcentual y mostró una tendencia de convergencia en el comportamiento inflacionario español frente al conjunto de los países que comparten la moneda única.

El informe de Eurostat explicó que, excluyendo del índice el sector energético, la inflación en la eurozona se sostuvo en un 2,4% anual en diciembre. Este dato refuerza la influencia determinante de la caída en los precios de la energía en la dinámica general de inflación regional y respalda la interpretación sobre el impacto que tienen los componentes más volátiles en el coste de vida en Europa.

El Banco Central Europeo había establecido como objetivo la estabilización de la inflación en torno al 2% anual para promover un entorno económico previsible. Con los datos publicados por Eurostat, la eurozona finalizó 2025 alineada con esa meta, cerrando uno de los años más estables en términos de inflación desde el periodo posterior al verano.

De esta manera, según agregó Eurostat, la perspectiva de inflación en la eurozona cierra 2025 dentro de los márgenes considerados óptimos por las autoridades monetarias. Los datos ofrecidos también permiten comparar las diferencias entre los países miembros, identificando tanto las economías donde los precios han mostrado mayor contención —como Chipre, Francia e Italia— como aquellas donde los incrementos han sido más elevados, caso de Estonia, Eslovaquia y Austria.

Además de observarse variaciones entre los estados, la información de Eurostat pone de relieve el efecto segmentado de los diferentes componentes del índice de precios al consumidor: energía a la baja, alimentos frescos con ritmo ascendente, servicios y bienes industriales moderando sus aumentos. Esta combinación se tradujo en el índice general más bajo de los últimos meses y una tendencia que apunta a una contención generalizada del coste de vida en la eurozona.