España repatría a una mujer y un niño de un campo de desplazados en Siria vinculado a Estado Islámico

El traslado reciente fue realizado por el Ejecutivo español en coordinación con las Fuerzas Democráticas Sirias y respaldo de Estados Unidos, en medio de llamados internacionales para acelerar la devolución y reintegración de ciudadanos atrapados en campamentos en Siria

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El Departamento de Estado de Estados Unidos dirigió un agradecimiento explícito al Gobierno español por su colaboración en la repatriación de ciudadanos procedentes de campos de desplazados en Siria, donde miles de personas provenientes de unos setenta países siguen retenidas tras la derrota territorial del Estado Islámico. En este contexto, la noticia principal corresponde al traslado, el 25 de noviembre, de una mujer y un menor, ambos de nacionalidad española, desde el campo de Roj, una operación coordinada por el Ejecutivo español con apoyo de las Fuerzas Democráticas Sirias y Estados Unidos, según relataron fuentes diplomáticas a Europa Press.

De acuerdo con lo publicado por Europa Press, la repatriación implicó un proceso de coordinación entre los gobiernos de España y Estados Unidos y la colaboración de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), quienes administran el campo de Roj, localizado en el noreste de Siria. El operativo formó parte de los esfuerzos internacionales para abordar la compleja situación de los campamentos que, según datos del Departamento de Estado, aún albergan alrededor de 11.600 personas, una porción significativa de ellas menores de doce años.

En el comunicado difundido por el Departamento de Estado y recogido por Europa Press, la administración estadounidense destacó la cooperación de España y subrayó la asistencia brindada por las FDS en el desarrollo del traslado, señalando la importancia que tiene dicho apoyo para sostener la derrota y prevenir el resurgimiento de Estado Islámico. La nota oficial renovó el llamamiento a los Estados cuyos nacionales continúan en los campamentos, reclamando su implicación en el retorno, reintegración y supervisión posterior de estas personas.

Hasta el momento, el Ejecutivo español no ha facilitado información específica sobre la identidad de los repatriados. Europa Press señaló que, conforme a datos disponibles, es probable que el menor sea hijo de la mujer trasladada, aunque las autoridades no han confirmado este extremo. La operación sigue la línea de actuaciones previas llevadas a cabo por España, como la repatriación en enero de 2023 de Yolanda Martínez y Luna Fernández junto a varios menores; en aquella ocasión, las mujeres quedaron bajo custodia policial y comparecieron ante la Audiencia Nacional por su presunta vinculación con miembros del Estado Islámico y la asunción de sus postulados.

El medio Europa Press recordó que Martínez y Fernández aceptaron condenas de tres años de prisión por integración en organización terrorista. La sentencia, que incluyó la atenuante de confesión tardía, amplió las penas con siete años de inhabilitación absoluta especial para labores educativas y estableció cinco años de libertad vigilada, condicionados a la participación en un programa de desradicalización.

La persistencia de ciudadanos extranjeros en los campamentos de Al Hol y Roj plantea desafíos en el ámbito humanitario y de seguridad, subrayó Europa Press citando a fuentes estadounidenses. La administración de Washington insiste en que la rendición de cuentas por delitos previos y la coordinación de procesos de reintegración social constituyen elementos indispensables para evitar la reaparición de células extremistas y frenar la radicalización de menores. La postura oficial de Estados Unidos sostiene que la solución a largo plazo exige la repatriación y el seguimiento exhaustivo de las personas que permanecen en esos enclaves.

Aproximadamente 3.700 de los moradores de los campos de Al Hol y Roj ostentan nacionalidades de más de treinta países europeos, según estimaciones divulgadas por Europa Press. Las Fuerzas Democráticas Sirias continúan administrando los campamentos, que congregan principalmente a mujeres y niños en situación de retención forzosa. El control kurdo respaldado por Estados Unidos se enfrenta a la gestión cotidiana de esa población, cuyas perspectivas de futuro dependen en gran parte de las decisiones y estrategias que adopten los países de origen.

Europa Press precisó que la mayoría de los gobiernos occidentales no han alcanzado una política consensuada respecto a la repatriación de sus nacionales, sobre todo en casos donde existen antecedentes de radicalización o participación directa en actividades del Estado Islámico. Las negociaciones, caracterizadas por su complejidad, suelen requerir acuerdos bilaterales y la intermediación de terceros actores, con Estados Unidos ocupando un rol destacado en la facilitación de estos procedimientos.

Estados Unidos trasladó su preocupación, vertida en el comunicado recogido por Europa Press, por el riesgo de que los campos sigan actuando como espacios de radicalización, particularmente entre menores que viven en condiciones de precariedad extrema, muchas veces huérfanos o acompañados solo por sus madres. El reciente traslado ejecutado por España se suma a otras acciones similares promovidas por distintos países europeos, acciones incentivadas por la presión internacional y los sucesivos informes de organizaciones humanitarias que alertan sobre la precariedad y el riesgo para quienes continúan en los campamentos.

Según los datos distribuidos por Europa Press, la realidad en el noreste de Siria sigue representando un reto tanto para la comunidad internacional como para los gobiernos nacionales implicados en la gestión del retorno de sus nacionales. Las actuaciones recientes ilustran la complejidad del proceso, que combina medidas legales, cooperación internacional y mecanismos de reinserción para contener los riesgos asociados al regreso de personas vinculadas con el Estado Islámico.