Colocar un plato de bicarbonato debajo de la cama: para qué sirve realmente y cuándo funciona de forma eficaz

Utilizar este ingrediente habitual contribuye a reducir el ambiente cargado y a neutralizar aromas desagradables, sobre todo en espacios reducidos o con mala ventilación, aunque no reemplaza soluciones profesionales frente a problemas estructurales de humedad

Guardar

En determinadas condiciones, como en dormitorios con poca ventilación o de tamaño reducido, el aire tiende a concentrar mayor humedad debido a la diferencia entre las bajas temperaturas exteriores y la calefacción interior. Este fenómeno genera ambientes en los que es frecuente percibir olores a encierro y sensación de pesadez, sobre todo tras varias horas de reposo nocturno. Según consignó el medio original, una medida frecuente en estos casos consiste en colocar un recipiente con bicarbonato de sodio debajo de la cama, con el objetivo de mejorar la calidad del aire y reducir olores desagradables en el dormitorio.

De acuerdo con la información publicada, el bicarbonato de sodio posee propiedades higroscópicas, es decir, puede absorber pequeñas cantidades de vapor de agua del ambiente, lo que le permite captar parte de la humedad ligera que se acumula en espacios cerrados. Tal como informó la fuente, este compuesto también funciona como absorbente natural de olores, lo que lo vuelve útil en áreas donde el aire circula poco, como suele ocurrir debajo de la cama. Cuando se dispone el bicarbonato en un cuenco o plato abierto en este espacio, el material entra en contacto continuo con el aire estancado, captando humedad y partículas odoríferas a lo largo de las horas.

El medio detalló que el procedimiento recomendado implica colocar una cantidad generosa de bicarbonato de sodio en un plato hondo o recipiente abierto bajo la cama, preferentemente en la zona central o donde se perciban los olores con mayor intensidad. Si el dormitorio presenta dimensiones especialmente reducidas o cuenta con condiciones interiores, se aconseja distribuir dos recipientes en extremos opuestos del mueble para cubrir una mayor proporción del aire acumulado. La fuente sugiere renovar completamente el contenido cada una o dos semanas, ya que el poder absorbente del bicarbonato disminuye tras captar humedad y partículas presentes en el espacio.

Según informó el medio, el uso de bicarbonato difiere de alternativas como los deshumidificadores, y no representa una solución definitiva ante problemas estructurales de humedad. Su campo de aplicación resulta efectivo únicamente frente a olores leves a cerrado o cuando se percibe el ambiente cargado por la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior. Ante síntomas más graves, como la aparición persistente de manchas de moho en paredes y muebles, el empañamiento recurrente de ventanas o la existencia de filtraciones y humedad ascendente, el uso de bicarbonato solo ocasionará un alivio momentáneo en el olor, sin corregir la situación de fondo.

Para optimizar los efectos del bicarbonato y mejorar la atmósfera del dormitorio, el medio recomienda complementar esta práctica con medidas adicionales. Entre ellas se incluye el empleo de deshumidificadores, incluso en versiones compactas, para extraer el exceso de agua ambiental en habitaciones con escasa ventilación o que permanecen cerradas durante largos periodos. También resalta la importancia de ventilar el dormitorio durante algunos minutos cada mañana, acción simple que ayuda a renovar el aire, reducir la concentración de humedad derivada de la noche y limitar la formación de olores desagradables.

De este modo, la utilidad del bicarbonato reside en su capacidad para neutralizar aromas y atenuar la pesadez en espacios interiores, siempre que no existan problemas estructurales de humedad ni daños visibles por condensación. Según remarcó la fuente, aplicar este método en combinación con hábitos de ventilación y la posible incorporación de un deshumidificador puede contribuir a mantener el dormitorio más fresco y libre de olores persistentes relacionados con ambientes poco ventilados o estancados.