Redacción Ciencia, 19 jun (EFE).- Las aguas oceánicas son cada vez más verdes en los polos y más azules hacia el ecuador, lo que indica un cambio en la concentración de la clorofila producida por el fitoplacton, una tendencia que, de mantenerse, podría tener repercusiones en la pesca mundial.
Investigadores estadounidenses publican en Science un estudio basado en datos de satélite de 2003 a 2022 para buscar, en océano abierto, cambios en la concentración de clorofila, un indicador indirecto de la biomasa de fitoplancton, que son organismos marinos situados en la base de la cadena alimentaria oceánica.
El análisis señaló las tendencias en la concentración de clorofila. Las zonas verdes se volvieron más verdes, sobre todo en el hemisferio norte, mientras que las regiones azules eran más azules, lo que indica un desplazamiento del fitoplancton hacia los polos.
Si la tendencia continúa, las redes tróficas marinas podrían verse afectadas, con posibles repercusiones para la pesca mundial.
“Los trópicos y los subtrópicos están, en general, perdiendo clorofila, mientras que las regiones polares -las de latitud elevada- están reverdeciendo”, explicó el primer autor del estudio Haipeng Zhao, de la Universidad de Duke (EE. UU.).
Una disminución persistente del fitoplancton en las regiones ecuatoriales podría alterar la pesca, de la que dependen muchos países de renta baja y media, como en las islas del Pacífico, para su alimentación y desarrollo económico, sobre todo si esa disminución se traslada a las regiones costeras, según los autores.
El fitoplancton está en la base de la cadena alimentaria marina y si se reducen sus niveles también “podrían verse afectados los niveles superiores de la cadena alimentaria, lo que podría significar una redistribución potencial de la pesca", destacó el investigador Nicoals Cassar, de la Universidad de Duke.
El estudio recuerda que más de un 50 % de las capturas mundiales de pescado proceden de regiones tropicales y subtropicales, con importantes contribuciones de la pesca costera.
El equipo examinó cómo afectaban a los patrones observados de clorofila algunas variables como la temperatura de la superficie del mar, la velocidad del viento, la disponibilidad de luz y la profundidad de la capa mixta (la mezcla en la capa superior del océano por el viento, las olas y las corrientes superficiales).
El calentamiento de los mares se correlacionó con cambios en la concentración de clorofila, pero las demás variables no mostraron asociaciones significativas.
Los autores indican que las conclusiones del estudio no pueden atribuirse al cambio climático, indicó la Universidad de Duke en un comunicado.
“El periodo de estudio fue demasiado corto para descartar la influencia de fenómenos climáticos recurrentes como El Niño”, por lo que disponer de mediciones para las próximas décadas “será importante para determinar influencias más allá de las oscilaciones climáticas”, precisó otra de las firmantes del artículo, Susan Lozier, del Instituto de Tecnología de Gegorgia (EE. UU.).
Además, si el desplazamiento del fitoplancton hacia los polos continúa, podrían afectar al ciclo global del carbono, agrega el estudio. EFE
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