La UE pide “cautela” a la CIJ y señala el “deber compartido” de abordar crisis climática

La CIJ evalúa las obligaciones estatales ante el cambio climático, mientras la UE subraya la necesidad de un enfoque cauteloso y el deber colaborativo para mitigar la crisis global

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La Haya, 13 dic (EFE).- La Unión Europea (UE) señaló este viernes que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) debe mostrar “cautela” porque se le pide opinar sobre las obligaciones de los Estados hacia el cambio climático “sin llegar a determinar de manera concreta” si han violado sus obligaciones, y subrayó el “deber compartido” de abordar la crisis climática global.

En un discurso principalmente jurídico, que contraste con el enfoque de otros países centrado en la alarma humanitaria causada por el cambio climático, los representantes de la UE ante la CIJ han invitado a los jueces a la “cautela” y les han recordado “el carácter inherentemente no contencioso del procedimiento de opinión consultiva” que tienen delante.

“Como tal, no debería haber margen para determinar violaciones establecidas o incluso probables por parte de Estados o grupos de Estados. Más bien, se invita a la Corte a aclarar las principales obligaciones de los Estados bajo los distintos regímenes de tratados relevantes y las normas de derecho internacional consuetudinario”, señaló André Bouquet, agente de la UE.

Además, recordó que “se pudo alcanzar un consenso” en la Asamblea General de la ONU para remitir en 2023 estas “importantes cuestiones” a la Corte “precisamente al evitar involucrarse en disputas” entre países industrializados y en desarrollo, quienes exigen a los países ricos hacer más esfuerzos contra el cambio climático al considerar que tienen mayores capacidades.

Los jueces deberán identificar las obligaciones de los Estados a la hora de proteger a otros países y a las generaciones futuras de los efectos catastróficos de “las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero”.

También deberán definir “las consecuencias legales” en casos de “actos y omisiones” de los Estados de las obligaciones identificadas, en particular hacia los pequeños insulares, que, por su geografía, se vean perjudicados.

“En particular, con respecto a la segunda pregunta, que algunos podrían haber interpretado como una base para que la Corte haga determinaciones sobre violaciones o posibles violaciones, esta consideración exige cautela, ya que se solicita a la Corte que se centre en su respuesta en el derecho consuetudinario codificado sobre las obligaciones secundarias, sin llegar a determinar de manera concreta si ciertos Estados o grupos de Estados han violado o no sus obligaciones”, dijo.

Como hicieron a nivel individual países como Francia y Alemania, la UE también señaló como base para que la CIJ elabore su opinión consultiva los principios recogidos en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París, de los que se concluye “el deber compartido de abordar la crisis climática global” y la necesidad de “un esfuerzo colectivo” para tomar medidas de adaptación.

“Mientras que estas fuentes de derecho establecen una serie de obligaciones aplicables a las partes de manera individual y colectiva como grupos o Estados parte, no solo aquellos con mayores capacidades deben trabajar diligentemente para reducir las emisiones antropogénicas en la mayor medida posible.

La UE considera que los objetivos en la CMNUCC y el Acuerdo de París no deben verse como “obligaciones de resultado, en las que cualquier incumplimiento se consideraría ipso facto una violación”, pero sí coincide en que, en vista de “la gravedad de la crisis climática”, esas obligaciones de conducta “deben entenderse como particularmente estrictas”.

Para elaborar su opinión consultiva, la CIJ ha estado escuchando desde el 2 de diciembre los argumentos de más de un centenar de países y organizaciones internacionales. Se espera que emita su decisión a lo largo del próximo año. EFE