Entusiastas de modelos de autos antiguos cubanos reparan juguetes viejos y crean nuevos

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LA HABANA, 10 jun (Reuters) - El entusiasta de los trenes en miniatura cubano Miguel Jorda se transporta a otro mundo cuando baja su diseño del ferrocarril American Flyer desde el techo de su dormitorio con un mecanismo de poleas, transformando su casa de La Habana en el escenario de una ciudad estadounidense en miniatura de la década de 1950.

Las locomotoras a vapor American Flyer de 56 años, que heredó de su abuelo, datan de antes de la revolución izquierdista cubana de 1959, que afectó las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, cuando todavía se vendían en La Habana.

En aquel entonces, antes de que Washington impusiera sanciones estrictas sobre Cuba, muchos de los trenes reales en la isla más grande del Caribe también eran de Estados Unidos, en contraste con los trenes chinos que recibió recientemente como parte de una renovación ferroviaria en curso.

Los modelos de vehículos son casi exclusivamente un pasatiempo para adultos en la Cuba gobernada por el Partido Comunistas, donde no han estado en las tiendas durante años y donde los entusiastas deben ser ingeniosos tanto para mantener funcionando los juguetes antiguos como para crear nuevos.

Una bandera estadounidense de estrellas y rayas está colgada en la pared sobre el trazado ferroviario de 3x3 metros de Jorda, que se completa con una iglesia, casas, una torre de agua, una plaza arbolada y una grúa de carga, algunos modelos originales y otros hechos a mano por entusiastas de modelos de trenes.

El técnico audiovisual dice que fue su abuelo, un trabajador de mantenimiento de vías ferroviarias, quien lo inició en el mundo real de los trenes antes de legarle la maqueta de los modelos de trenes.

"Cuando era pequeño, me subía a las locomotoras de vapor de Ciénaga, que ya no existen", dijo.

Al otro lado de la ciudad, el diseñador gráfico Aurelio Tabares ve la escasez de modelos de vehículos como una oportunidad comercial de oro.

El hombre de 27 años realiza muchos modelos de vehículos que pueden medir hasta un metro de largo para vendérselos a coleccionistas o a negocios que buscan modelos a escala para sus oficinas y presentaciones.

Como la mayoría de las cosas en estos días en una economía dirigida por el Estado con problemas de liquidez, que lucha contra sus propias ineficiencias así como las sanciones estadounidenses y la pandemia, las materias primas también son difíciles de encontrar en Cuba, afirmó.

Tabares convierte láminas de plástico en carcasas de vehículos con apariencia de metal con la ayuda de una mano de pintura y reutiliza los componentes electrónicos internos de cualquier dispositivo que pueda tener en sus manos, desde una radio hasta un reproductor de CD, para el mecanismo.

Cuenta que aunque todavía está desarrollando su oficio, ya está logrando generar buenos ingresos. Por su última venta de una camioneta roja ganó alrededor de 450 dólares.

"El escaso acceso a los materiales aquí me ha ayudado indirectamente a aprender a usar material no diseñado para esto y a tratar de darles una nueva utilidad y a hacer algo que realmente se parezca lo más posible a la realidad", concluyó. (Reporte de Reuters TV. Escrito por Sarah Marsh. Editado en español por Lucila Sigal)