
No bien se dio inicio este martes al juicio por el crimen de Roberto Sabo, el kiosquero asesinado a balazos en noviembre de 2021 durante un asalto en Ramos Mejía, la defensa del imputado Leandro Daniel Suárez (30) avisó al Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de La Matanza que el acusado quería declarar. Allí quedó en claro cuál iba a ser la estrategia legal para evitar la condena a prisión perpetua por el asesinato que encendió fuertes protestas de vecinos, que fueron reprimidas por la Policía Bonaerense.
Suárez, en un primer lugar, reconoció todos los hechos en su contra. Sin embargo, en la cronología de lo ocurrido incursionó en un nuevo detalle. Según su versión, cuando escapaba del kiosco, Sabo se le abalanzó y lo agarró de sus piernas. En ese momento, y siempre en base a los dichos del imputado, se produjo un forcejeo y fue ahí que disparó en varias oportunidades contra el comerciante.
La autopsia determinó que uno de esos proyectiles, de calibre .22 y disparado a corta distancia, lesionó el lóbulo de la oreja izquierda y después ingresó por el costado izquierdo del cuello y en la clavícula de la víctima. La bala quedó en el hombro. Otro de los disparos entró por el labio superior y salió por la encía. El tercero también fue desde cerca: le dio en el tórax y le perforó los pulmones y en el corazón, donde quedó alojado. Finalmente, el último tiro lo encontraron cerca del colon.
Para los abogados Humberto Próspero y Fernando Burlando, que representan a la familia de Sabo como particular damnificados, la versión de Suárez simplemente es para reducir la pena que en expectativa: perpetua.

Según los letrados, la defensa Suárez intenta quitarle el delito de robo criminis causa, que lo condenaría a perpetua, para instalar el de robo con resultado de homicidio. Este lo llevaría a una pena menor, que va de 10 a 25 años.
Tras el relato de Suárez, los abogados querellantes realizaron una serie de preguntas al acusado para desmoronar la estrategia. Según sostuvieron a Infobae, el imputado no supo cómo responderlas, alegando que no recordaba ciertos detalles del día del hecho. Sin embargo, el imputado tuvo presente algunos otros pasajes de lo ocurrido, como que antes de salir a robar había consumido alcohol y pastillas.
Así, para la querella, su declaración fue considerada como débil, ya que se notó que su única intención era reducir su posible condena a prisión perpetua.

Cuando Suárez decidió declarar frente a los magistrados Diego Burgueño, Arturo Gavier y Lucila Pacheco, el padre de Sabo, Pedro, se quedó a escuchar el relato del imputado, mientras que los hijos de la víctima optaron por abandonar la sala.
Además del testimonio de Suárez, los jueces escucharon la declaración Paula, viuda de Sabo, quien constató el faltante de dinero y de algunas de las pertenencias de su esposo, sustraídas tras el crimen.
La jornada continuó con el testimonio del remisero que trasladó hasta el kiosco a Suárez y a una menor de edad que lo acompañaba el día del crimen -declarada inimputable por tener 15 años-, y que en un primer momento los investigadores creyeron que se trataba de una cómplice, luego eso se descartó.

El asesinato de Sabo ocurrió el domingo 7 de noviembre de 2021. Suárez y una adolescente de 15 años llegaron hasta el kiosco a bordo de un remise que tomaron en Ciudadela. Armado con una pistola semiautomática calibre 7,65 y un revólver .22, el imputado le robó 10 mil pesos al comerciante y le disparó a quemarropa cuatro tiros.
Al momento de la fuga, el presunto asesino y su cómplice le robaron el auto al remisero que los había trasladado, pero lo chocaron a los pocos metros. Luego, decidieron ingresar a un supermercado de la zona para esconderse entre la gente y le sustrajeron la moto a un repartidor, pero no lograron concretar la huida: finalmente fueron detenidos en la zona.
Así, Suárez volvió a la cárcel a poco más de un año de haber recuperado la libertad tras haber cumplido en agosto de 2020 una condena de casi seis años de prisión en un penal federal por dos robos.
Durante la indagatoria, el imputado lloró ante el fiscal Federico Medone, que esclareció el caso, y se negó a declarar: pidió que no le den perpetua. En tanto, para la adolescente, que en ese momento cursaba un embarazo, el fiscal del fuero Juvenil de La Matanza pidió que le apliquen una medida de seguridad, y la Justicia resolvió alojarla en un instituto de menores.
“Espero que le den cadena perpetua, que se quede adentro y que se pudra ahí. Es un hijo de puta, me arruinó la vida a mí y a mi familia y está acá como sin nada”, dijo a la agencia de noticias Télam Tomás Sabo, uno de los hijos de la víctima, durante el cuarto intermedio.
El jueves a las 8.30 se darán los alegatos de las partes, las últimas palabras de los familiares de las víctimas y del imputado. También se espera que ese mismo día se dé el veredicto final sobre Suárez.
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