5 decisiones clave en la vida diaria que los neurólogos recomiendan para proteger el cerebro

Médicos, consultados por Self, señalan que ciertas rutinas cotidianas pueden acelerar el deterioro cerebral, y destacan estrategias simples para mantener la mente saludable

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Un grupo de especialistas comparte las rutinas que evitan para proteger la mente y explica cómo pequeños cambios pueden marcar la diferencia

La salud cerebral se ha convertido en una preocupación creciente entre neurólogos y neuropsicólogos, quienes advierten que los hábitos de la vida diaria pueden influir de forma decisiva en la prevención de enfermedades neurodegenerativas.

Según especialistas consultados por SELF, existen cinco comportamientos que estos expertos evitan conscientemente para proteger su cerebro a largo plazo. A continuación, se detallan estas prácticas y la base científica que las respalda, con el objetivo de informar a quienes desean preservar su función cognitiva.

El deterioro de la salud cerebral suele pasar inadvertido frente a otros signos del envejecimiento, aunque los especialistas insisten en que la prevención es posible y necesaria.

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Antonio Puente, neuropsicólogo clínico de la Universidad George Washington, explicó a SELF que el cuidado del cerebro no depende de soluciones rápidas ni de suplementos.

Antonio Puente, neuropsicólogo clínico de la Universidad George Washington, explicó a SELF que el cuidado del cerebro no depende de soluciones rápidas ni de suplementos, sino de una serie de cambios sostenidos en el estilo de vida. “Se trata más bien de una modificación del estilo de vida o un conjunto de cambios de comportamiento que, con el tiempo, pueden ser beneficiosos”, afirmó Puente.

1- Evitar el sedentarismo y fomentar el movimiento

Uno de los principales comportamientos que los neurólogos evitan es el sedentarismo. El ejercicio regular no solo mejora la claridad mental de forma inmediata, sino que también reduce el riesgo de demencia, según investigaciones citadas por SELF. Antonio Puente recorre 16 kilómetros en bicicleta cada día para ir y volver del trabajo, y procura levantarse de su escritorio y caminar siempre que le es posible.

Luis Compres Brugal, neurólogo del Baptist Health Miami Neuroscience Institute, relató a SELF que utiliza los descansos para caminar al aire libre. Así, aprovecha los beneficios del sol y el aire fresco, factores que según él, mejoran la concentración y reducen el estrés. Ambos coinciden en que incluso episodios breves de movimiento, de apenas cinco minutos, pueden acumularse y generar un impacto positivo tanto a corto como a largo plazo en la salud cerebral.

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El ejercicio regular mejora la claridad mental y reduce el riesgo de demencia, según expertos ( Imagen Ilustrativa Infobae)

2- Manejo del estrés y su impacto en el cerebro

El manejo del estrés constituye otro pilar fundamental. Claudia Muñoz, neuróloga en Emeryville, California, explicó a SELF que procura moderar su reacción ante situaciones estresantes.

“Enloquecer altera la respuesta de lucha o huida del cuerpo... una acumulación de pequeñas fichas de dominó puede tener un efecto perjudicial en el cerebro”, advirtió Muñoz. Aunque el estrés cotidiano es inevitable, la especialista señaló que cada episodio de agitación refuerza redes negativas en el cerebro, lo que genera una tensión innecesaria y, con el tiempo, afecta la función cognitiva.

3- Priorizar el sueño y hábitos para un buen descanso

El sueño reparador ocupa un lugar central entre las recomendaciones de los expertos. Shae Datta, neuróloga del Hospital Langone de la Universidad de Nueva York, señaló a SELF que dormir entre siete y ocho horas cada noche es esencial, ya que durante el sueño el cerebro activa el sistema glinfático, encargado de eliminar residuos celulares que, si se acumulan, pueden aumentar el riesgo de demencia.

Dormir entre siete y ocho horas es clave para la memoria y la eliminación de toxinas cerebrales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Antonio Puente añadió que el sueño es el momento en que el cerebro procesa y almacena recuerdos, por lo que la falta de descanso puede traducirse en olvidos frecuentes. Por su parte, Luis Compres Brugal compartió con SELF varias estrategias para mejorar la calidad del sueño, como evitar pantallas y cafeína antes de acostarse, bajar las luces y realizar actividades relajantes. Estas prácticas conforman la base para conservar el estado de ánimo, la energía y la capacidad de aprendizaje.

4-Prevención de lesiones cerebrales y uso del casco

La prevención de lesiones cerebrales es otro aspecto que los neurólogos priorizan. Antonio Puente enfatizó a SELF la importancia de usar casco al conducir cualquier vehículo de ruedas abiertas, como bicicletas o patinetes, ya que incluso una caída a velocidad moderada puede causar daños cerebrales significativos.

Estudios citados por el especialista muestran que una sola lesión cerebral, incluso leve, puede aumentar el riesgo futuro de demencia. Por este motivo, Puente nunca utiliza estos vehículos sin protección adecuada.

5- Consumo de alcohol y sus efectos a largo plazo

El consumo de alcohol representa un riesgo adicional. Tanto Antonio Puente como Shae Datta indicaron a SELF que evitan el alcohol la mayor parte del tiempo, respaldados por evidencia que demuestra que el consumo excesivo puede dañar las neuronas e impedir la formación de nuevas, lo que resulta en demencia relacionada con el alcohol.

El consumo excesivo de alcohol daña las neuronas y eleva el riesgo de demencia, según expertos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, investigaciones recientes sugieren que incluso el consumo moderado, de una o dos copas al día, puede afectar la estructura cerebral y elevar el riesgo de deterioro cognitivo. Shae Datta relató que, ante estos hallazgos, decidió abstenerse completamente de beber durante casi dos años y actualmente solo consume alcohol en ocasiones muy especiales.

Aunque los expertos reconocen que eliminar por completo estos comportamientos puede no ser factible para todos, insisten en la importancia de la conciencia y la intención en las decisiones diarias. Evaluar riesgos y actuar de manera informada permite tomar decisiones que favorecen la salud cerebral a lo largo del tiempo, promoviendo una mejor calidad de vida durante el envejecimiento.

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