La visita del secretario de Estado Marco Rubio abre en Perú una negociación con Estados Unidos centrada en seguridad y las inversiones norteamericanas en el país.
Infobae conversó con el internacionalista Francisco Belaunde Matossian y el excanciller Luis González Posada, quienes coincidieron en estos puntos que la presidenta Keiko Fujimori deberá atender en su encuentro con el representante de la administración de Donald Trump.
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La influencia de Estados Unidos en la lucha contra el crimen
Mientras que Belaunde sostuvo que la parte más valiosa de la reunión pasa por el apoyo en inteligencia y tecnología para enfrentar a las organizaciones criminales. González Posada, abordó la incorporación del Perú en el Escudo de las Américas como una plataforma para responder a una delincuencia transnacional que ya actúa en varios países de la región.
“La idea del Escudo de las Américas es construir una plataforma de integración para enfrentar a una multinacional del crimen. Estoy hablando no solamente del Tren de Aragua, sino de Los Choneros y del R7 de Ecuador (...) Todos son grupos criminales multinacionales a quien hay que enfrentarlos unitariamente a través de los canales de inteligencia y naturalmente de una firme acción militar policial. Yo creo que ese va a ser el punto fundamental (...) Un acuerdo entre el FBI, que tiene experiencia y tecnología, y la Policía Nacional del Perú, así como su capacitación, sería importante para nosotros”, afirmó el excanciller a Infobae Perú.
Belaúnde, sin embargo, considera necesario que se tenga claridad respecto al rol que tendrá el gobierno de Estados Unidos en esta lucha que, según indicó, ha orientado a varios países de la región a optar por una “militarización”.
“Lo que sí habría que ver es esta especie de militarización, que es cierto que el Perú también está optando en esa lucha como otros países vecinos. Hasta dónde podría llegar la militarización que Estados Unidos exija. Aparentemente no habría intervención de soldados norteamericanos ni drones ni aviación norteamericana, pero en todo caso es algo que no está muy claro”, indicó a este medio.
Negocios con Estados Unidos: Aranceles, minas y Chancay
Para ambos especialistas, las relaciones económicas con Estados Unidos también serán un factor clave de la cumbre entre Keiko Fujimori y Rubio en Palacio de Gobierno este jueves.
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Si bien actualmente la administración de Donald Trump mantiene un arancel del 12.5 % a las importaciones peruanas debido a que el país no ha cumplido con implementar normas vinculadas con la prevención del “trabajo forzoso”, ni Gonzales Posada ni Belaúnde consideraron que estas sean un punto relevante en las negociaciones.
Belaunde indicó que “no creo que haya mucha expectativa sobre ese tema” pues, según planteó, Perú no tiene capacidad para responder con represalias comerciales porque una reacción de ese tipo podría derivar en gravámenes todavía mayores.
Por su parte, González Posada definió la política arancelaria de Trump como un movimiento errático. “Suben y bajan los aranceles como los columpios”, dijo, y vinculó ese comportamiento con la necesidad de tratar también el flujo de inversiones en una región donde, según su lectura, Estados Unidos se retiró y China avanzó.
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La competencia por los minerales críticos también ingresó en el análisis. Belaunde consideró que el interés de Washington por reducir su dependencia de China en ese sector puede ser aprovechado por el Perú si se traduce en inversiones reales por parte de empresas estadounidenses, aunque advirtió que la explotación de esos recursos puede generar conflictos con comunidades cercanas por su potencial contaminante.
Sobre el puerto de Chancay, González Posada dijo que el recelo estadounidense es comprensible dentro de esa disputa de influencia, aunque recordó que Washington también invirtió USD 1.500 millones en la remodelación de la base naval de la Marina.
“Si se hizo el puerto de Chancay es porque China lo propuso y el Perú lo aceptó. Yo estoy seguro que si lo hubiera propuesto Estados Unidos, la respuesta hubiera sido igual”, afirmó a Infobae Perú.
Ruptura con Irán fue “un gesto a Washington”
Tanto Belaúnde como González coincidieron en que, incluso antes de la llegada de Marco Rubio al Perú, la administración de Keiko Fujimori decidió tener “un gesto” hacia Estados Unidos al anunciar la ruptura de relaciones diplomáticas con Irán, pese a que no había una necesidad real de tomar esta medida.
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“Algunos dicen: ‘Oye, pero entonces Irán podría cometer un atentado terrorista en el Perú’. Que eso ocurra es poco probable, pero así sea un 1 % de posibilidades, ¿para qué te creas un problema? ¿Para qué te arriesgas aunque sea 1 % de posibilidad que eso ocurra? El Perú no ha ganado absolutamente nada con el rompimiento de relaciones con Irán. Hemos perdido credibilidad también, porque aparecimos como un país demasiado inclinado para darle gusto a Estados Unidos”, indicó Francisco Belaúnde.
González Posada consideró que la decisión del gobierno fue más “un disparo al aire” para llamar la atención de Washington, ya que no había embajadas activas ni comercio ni inversión bilateral entre Lima y Teherán.
La presión de Washington sobre la relación con China, según analistas
Belaunde destacó que, incluso con la llegada de Marco Rubio al Perú, el Estado debe mantener ciertas “líneas rojas” que no deberían cruzarse durante el encuentro en Palacio de Gobierno.
“Parte de la agenda norteamericana, y muy importante para ellos, es lo que tiene que ver con China. Ahí el gobierno peruano tiene que ser muy firme de no aceptar ninguna presión de Estados Unidos para que adoptemos medidas que nos puedan llevar a un desencuentro con China, porque es nuestro principal socio comercial y ellos también pueden reaccionar en castigo”, sostuvo el analista.
Para explicar ese riesgo, citó el caso de Panamá. Señaló que, tras la anulación de una concesión portuaria a una empresa china de Hong Kong, los barcos panameños que llegan a puertos chinos empezaron a afrontar inspecciones y trabas administrativas que les hacen perder tiempo y dinero.
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González Posada llegó a una conclusión parecida desde otra formulación. Dijo que el Perú debe hacer prevalecer sus intereses económicos, comerciales y financieros con China y con Estados Unidos, y mantenerse al margen de la competencia global entre ambos países. “Nosotros somos marginales o debemos ser marginales en este enfrentamiento”, afirmó a Infobae Perú.
A partir de ese antecedente, sostuvo que el canciller debe cuidarse de no alimentar las críticas sobre una eventual defensa de intereses ajenos al país. Para Belaunde, la decisión sobre Irán ya abrió ese flanco y obligará al ministro a dar señales claras de que prioriza los intereses peruanos.
González Posada señaló que quien dirige la política exterior es el presidente de la República, mientras el canciller la ejecuta con apoyo de diplomáticos experimentados, y remarcó que la Escuela de Torre Tagle actuará en correspondencia con los intereses nacionales.
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