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Postres de antaño en una nueva etapa en Lima Histórica: dulcería abre su segundo local en Casa Unión en el Jirón de la Unión

El nuevo local se instala en una casona colonial restaurada de la séptima cuadra de esa vía peatonal, que conecta la Plaza de Armas con la Plaza San Martín, y atenderá todos los días

Postres de antaño en el Jirón de la Unión, dentro de Casa Unión
Postres de antaño en el Jirón de la Unión, dentro de Casa Unión
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La Tapada lleva sus postres limeños de antaño al Centro Histórico de Lima con la apertura de su segunda sede, ubicada en el Jirón de la Unión 722, dentro de Casa Unión, un patio gastronómico recién inaugurado en una casona colonial que albergó durante décadas al Aero Club del Perú.

El inmueble, de origen aproximadamente del siglo XVIII, volvió a abrir sus puertas tras un proceso de restauración que preservó sus molduras, techos y detalles arquitectónicos originales. La casona forma parte de la séptima cuadra del Jirón de la Unión, la arteria peatonal que conecta la Plaza de Armas con la Plaza San Martín, y que concentra algunos de los edificios de mayor valor patrimonial del damero fundacional de Lima.

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Postres de antaño en el Jirón de la Unión, dentro de Casa Unión
Postres de antaño en el Jirón de la Unión, dentro de Casa Unión

Casa Unión agrupa las cuatro marcas del Grupo Kong: La Tapada, Villa Chicken, Puerto Santa Rosa y Master Kong. A diferencia de un patio de comidas convencional, el espacio opera con servicio a la mesa: el comensal puede revisar las cartas de todas las propuestas y combinar platos de distintas cocinas sin moverse de su sitio. La oferta abarca el pollo a la leña, la comida marina, la cocina de influencia oriental y la dulcería criolla.

“Para nosotros, crecer no significa alejarnos de nuestras raíces, sino encontrar nuevas maneras de celebrarlas. Queremos que La Tapada siga siendo un espacio donde lo peruano se reconozca, se disfrute y también se redescubra desde una mirada actual”, afirmó Sandra Campos, gerente de la marca.

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Postres de antaño en el Jirón de la Unión, dentro de Casa Unión
Postres de antaño en el Jirón de la Unión, dentro de Casa Unión

Una carta entre la tradición y la reinterpretación

La propuesta gastronómica mantiene los clásicos que consolidaron a la marca desde su primera sede en el Pasaje Nicolás de Rivera “El Viejo”: ranfañote, champú, guargüeros, suspiro a la limeña, arroz con leche y mazamorra morada. A estos se suman postres de autor que toman insumos y sabores peruanos como punto de partida para reinterpretar la dulcería tradicional limeña sin abandonar su identidad.

La nueva sede incorpora además bollería —entre ellas croissants rellenos de crema pastelera, manjar blanco o chocolate— y una selección de platos de fondo que incluye ají de gallina, seco a la norteña y pollo saltado. La carta se extiende a lo largo del día: desde el desayuno hasta el after office, con una propuesta pensada para distintos momentos y tipos de público.

Postres de antaño en el Jirón de la Unión, dentro de Casa Unión
Postres de antaño en el Jirón de la Unión, dentro de Casa Unión

El rescate de una receta con historia

El concepto se apoya en una investigación de recetas históricas, muchas de ellas provenientes de conventos coloniales y de la tradición afroperuana. La marca toma su nombre de la tapada limeña, figura femenina del siglo XVI que cubría su rostro dejando visible solo un ojo, inmortalizada por el escritor Ricardo Palma y el pintor Pancho Fierro. Esa referencia cultural atraviesa tanto la identidad visual de la marca como su propuesta de rescate patrimonial.

Desde su apertura en el Pasaje Nicolás de Rivera, la dulcería consolidó una oferta que combina postres casi olvidados —tocino del cielo, ponderación, arroz zambito— con clásicos de mayor circulación. Los domingos, el local organiza espectáculos de pregoneros y danzas que refuerzan el vínculo entre la gastronomía y la memoria histórica de la ciudad.

Postres de antaño en el Jirón de la Unión, dentro de Casa Unión
Postres de antaño en el Jirón de la Unión, dentro de Casa Unión

Un segundo punto en el corazón del Centro

Con esta apertura, La Tapada llega a un público diferente al de su primera sede: el que transita a diario el Centro Histórico de Lima, entre turistas, trabajadores y vecinos del damero. La ubicación en el Jirón de la Unión, eje comercial y cultural del casco histórico, posiciona a la dulcería dentro del circuito de recuperación urbana que viene transformando esa zona de la capital peruana.

Casa Unión, en tanto, representa una apuesta de capital privado por la puesta en valor de un inmueble patrimonial. La restauración de la casona del Aero Club del Perú —fundado en 1935— y su reconversión en espacio gastronómico se inscriben en un proceso más amplio de reactivación del Centro Histórico, donde nuevos proyectos buscan devolver actividad y visitantes a una zona que durante años perdió presencia en la oferta cultural y culinaria de la ciudad.

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