La más reciente elección presidencial marcó el inicio de una nueva etapa política para el Perú. El próximo mandatario -que será Keiko Fujimori por una inminente victoria en las urnas sobre Sánchez- asumirá el gobierno en medio de desafíos que impactan de forma directa en la vida cotidiana de millones de ciudadanos. Entre ellos destacan dos sectores que especialistas consideran decisivos para el desarrollo del país: la educación y la salud.
Durante los últimos años, ambos sistemas han enfrentado dificultades relacionadas con el acceso, la calidad de los servicios y la persistencia de brechas territoriales. Los problemas no solo afectan a las zonas rurales y amazónicas, sino también a amplios sectores urbanos donde las demandas superan la capacidad de respuesta del Estado.
En este contexto, especialistas consultados por Infobae Perú coincidieron en que el nuevo gobierno deberá priorizar políticas públicas sostenibles, con objetivos de largo plazo y capacidad de ejecución. Las advertencias apuntan a problemas estructurales que requieren continuidad y planificación más allá de un solo periodo presidencial.
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Educación: las brechas que condicionan el futuro del país
Uno de los principales retos identificados para la próxima administración se encuentra en el sistema educativo. Según Alberto Bejarano Heredia, rector de la Universidad Norbert Wiener, el desafío central consiste en reducir tres brechas estructurales que limitan el desarrollo educativo en el país.
“Considero que el principal desafío que enfrenta la educación en el Perú es fundamentalmente cerrar tres brechas estructurales que se han profundizado en los últimos años. Una es la brecha de acceso. El segundo es la brecha de calidad y tercero, la pertinencia”, señaló durante una entrevista con Infobae Perú.
La situación adquiere especial relevancia en un escenario donde distintos estudios reflejan dificultades persistentes en áreas fundamentales del aprendizaje. Entre ellas figuran la comprensión lectora, el razonamiento matemático y la continuidad educativa en sectores vulnerables.
Bejarano recordó que los resultados recientes de las evaluaciones internacionales muestran progresos limitados. Según explicó, solo el 33% de los estudiantes alcanzó niveles mínimos en matemáticas dentro de la educación básica. Asimismo, indicó que menos del 30% de los estudiantes de educación superior en América Latina logra culminar sus estudios, una cifra inferior al promedio registrado en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
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Infraestructura y tecnología como prioridades educativas
Para el especialista, la mejora de los aprendizajes requiere intervenciones concretas en infraestructura y capacitación docente.
El especialista precisó que la infraestructura educativa no debe limitarse a la construcción o mantenimiento de locales escolares. También incluye la infraestructura digital necesaria para responder a los cambios tecnológicos que transforman el mercado laboral.
En esa línea, destacó la necesidad de incorporar conocimientos vinculados a la inteligencia artificial desde etapas tempranas del proceso formativo. Según explicó, esta tecnología ya forma parte de la realidad económica y educativa, por lo que su comprensión resulta indispensable para las nuevas generaciones.
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La capacitación docente constituye otro punto clave. Bejarano indicó que los maestros requieren procesos permanentes de actualización para responder a entornos tecnológicos en constante evolución y fortalecer las capacidades de enseñanza dentro de las aulas.
La educación como política de Estado
Otro aspecto señalado por el especialista se relaciona con la continuidad de las políticas educativas.
Desde su perspectiva, uno de los principales errores cometidos en los últimos años consiste en privilegiar medidas de corto plazo que buscan resolver consecuencias inmediatas sin abordar las causas estructurales de los problemas.
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“El principal enfoque errado que se ha tenido es cuando se tiene una mirada cortoplacista”, sostuvo.
Frente a esta situación, planteó la necesidad de establecer una visión de largo alcance que permita construir resultados sostenibles. Para ello, consideró que la educación debe ocupar una posición central dentro de las prioridades nacionales.
La propuesta busca garantizar continuidad entre gobiernos y evitar cambios frecuentes en las estrategias educativas, una situación que especialistas identifican como un obstáculo para consolidar mejoras duraderas.
Educación superior y vínculo con el sector productivo
La pertinencia de la formación académica también aparece entre las preocupaciones para los próximos años.
Según el experto, las universidades e institutos técnicos necesitan fortalecer su relación con el sector productivo para responder de manera más efectiva a las necesidades del mercado laboral.
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El especialista sostuvo que las empresas y organizaciones vinculadas al desarrollo tecnológico pueden contribuir a la definición de competencias profesionales, laboratorios especializados y programas de formación más cercanos a la realidad económica del país.
A su juicio, la preparación de los estudiantes no debe producirse de forma aislada respecto al entorno donde posteriormente desarrollarán sus actividades laborales.
La interacción permanente entre instituciones educativas y sectores productivos permitiría, según explicó, mejorar la empleabilidad y asegurar una formación más acorde con las exigencias actuales.
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Las desigualdades territoriales continúan presentes
Las diferencias entre zonas urbanas y rurales siguen representando uno de los mayores desafíos del sistema educativo peruano.
Durante la entrevista con Infobae Perú, Bejarano señaló que cuatro de cada diez jóvenes urbanos acceden a estudios universitarios, mientras que en las áreas rurales la proporción se reduce a uno de cada diez.
El especialista considera que las herramientas tecnológicas ofrecen oportunidades para reducir esta diferencia. Entre ellas destacó la educación virtual y los programas académicos en línea, siempre que existan condiciones adecuadas de conectividad y estándares de calidad.
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Según explicó, la ubicación geográfica no debería convertirse en un factor determinante para acceder a educación superior si existen mecanismos tecnológicos capaces de acercar la enseñanza a distintas regiones del país.
Salud: un sistema bajo presión
La salud constituye el segundo gran desafío que enfrentará el próximo gobierno.
Para el doctor Keveen Salirrosas, especialista en gestión sanitaria y políticas de salud, la situación actual presenta niveles de criticidad asociados a problemas estructurales que se mantienen desde hace varios años.
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“El estado actual peruano está en un tema de criticidad”, afirmó durante una entrevista con Infobae Perú.
Entre los factores identificados figura la inestabilidad política y administrativa. Salirrosas sostuvo que los frecuentes cambios de autoridades dificultan la continuidad de las políticas sanitarias y limitan los resultados esperados.
“Hemos tenido varios presidentes en un corto periodo y también hemos tenido varios ministros de salud en un corto periodo”, explicó.
De acuerdo con el especialista, las políticas públicas requieren continuidad para generar impactos sostenibles en la población.
El financiamiento y el envejecimiento poblacional
Otro elemento de preocupación se relaciona con la sostenibilidad financiera del sistema sanitario.
Salirrosas advirtió sobre los efectos que podría generar el fin del denominado bono demográfico hacia el año 2030, fenómeno asociado al incremento de la población adulta mayor y al crecimiento de enfermedades crónicas que demandan mayores recursos económicos.
Según explicó, esta situación podría incrementar la presión sobre los mecanismos de financiamiento del sistema de salud, lo que obliga a adoptar medidas preventivas desde ahora.
El especialista considera que el debate sobre la sostenibilidad financiera debe ocupar un lugar prioritario dentro de la agenda gubernamental debido al impacto que tendrá en los próximos años.
La prevención como tarea pendiente
Uno de los principales cuestionamientos formulados por Salirrosas apunta al predominio de un enfoque orientado al tratamiento de enfermedades en lugar de la prevención.
El especialista señaló que el fortalecimiento del primer nivel de atención constituye una condición necesaria para promover hábitos saludables, ampliar la cobertura de vacunación y detectar oportunamente enfermedades crónicas.
“El primer nivel de atención tiene que ser un nivel de atención resolutivo”, sostuvo.
Asimismo, planteó la necesidad de integrar esfuerzos entre distintos sectores del Estado para abordar los determinantes sociales que influyen en la salud de la población.
La disponibilidad de profesionales también figura entre las principales preocupaciones.
Según Salirrosas, existen brechas importantes en diversas especialidades sanitarias, además de una distribución desigual del personal entre regiones.
El especialista explicó que gran parte de los profesionales se concentra en ciudades como Lima, Arequipa, Trujillo y Chiclayo, mientras otras zonas presentan limitaciones significativas para acceder a servicios especializados.
Frente a esta situación, propuso fortalecer incentivos laborales y ampliar herramientas como la telesalud, que permitirían acercar la atención médica especializada a localidades alejadas.
También destacó la importancia de desarrollar sistemas interoperables que faciliten el acceso a historias clínicas y mejoren la coordinación entre establecimientos de salud.
Salud mental y gestión sanitaria
La salud mental aparece entre los temas que demandan mayor atención para los próximos años.
Salirrosas indicó que la cobertura de seguros experimentó avances respecto a décadas anteriores, aunque persisten dificultades relacionadas con la oportunidad de atención y la capacidad instalada para responder a la demanda.
Según explicó, Lima cuenta con pocos hospitales especializados para una población que supera los once millones de habitantes, situación que genera sobrecarga en los servicios existentes.
El especialista considera que el fortalecimiento del primer nivel de atención también resulta fundamental para ampliar la respuesta frente a problemas de salud mental y evitar la saturación de establecimientos especializados.
Respecto al presupuesto sanitario, sostuvo que el país requiere mayores recursos, pero también mejores capacidades de gestión.
“No solamente es dar más presupuesto, es dar capacidad de gestión, profesionalizar la gestión a nivel político sanitario, a nivel estratégico sanitario y a nivel operativo sanitario”, afirmó.