La presidenta del Consejo de Ministros Denisse Miralles anunció este viernes una medida de compensación para taxistas cuyos vehículos han sido convertidos a gas natural, en respuesta directa a la escasez de combustible provocada por la deflagración de gas en Cusco. El Estado asumirá de forma extraordinaria el pago mínimo mensual de la deuda por conversión durante el periodo de contingencia, una acción que busca aliviar el impacto económico sobre miles de conductores mientras se restablece el abastecimiento.
La decisión fue informada luego de que una deflagración en el distrito de Megantoni, Cusco, interrumpiera el transporte de gas natural desde el 1 de marzo. Este incidente disparó tensiones energéticas en Lima Metropolitana, obligando al Gobierno a priorizar el suministro para más de dos millones de hogares y asegurar servicios esenciales. El anuncio de Miralles en sesión permanente del Consejo de Ministros marca el punto de partida para una serie de medidas orientadas a proteger sectores especialmente vulnerables ante la crisis.
Muchos de los 165 mil taxistas que operan con vehículos adaptados a gas natural se han visto forzados a migrar hacia combustibles más costosos, como gasohol y diésel. El ministro de Economía, Gerardo López Gonzales, precisó que la compensación cubrirá una cuota mensual de 120 soles mientras dure la emergencia, lo que representa un alivio financiero crucial para un sector gravemente afectado por la interrupción del GNV.
Bono de compensación para taxistas con autos GNV
El Ejecutivo especificó que la medida de compensación asumirá el pago mínimo mensual de la deuda por conversión de vehículos para 165 mil unidades dedicadas al servicio de taxi. Esta cuota, fijada en 120 soles mensuales, será cubierta por el fisco durante toda la contingencia.
López Gonzales detalló que el objetivo central es “compensar ese pago y aliviar la carga que seguramente, producto del incremento de precio de los combustibles, podrían sufrir los taxistas”.
La principal preocupación de las autoridades radica en que la migración forzada hacia combustibles líquidos, mucho más caros, impacta directamente en el presupuesto diario de los conductores y podría traducirse en un aumento de tarifas para los usuarios. En Lima, el precio de algunas gasolinas premium ya supera los 20 soles por galón, mientras que el abastecimiento de GNV se encuentra completamente suspendido para vehículos livianos y taxis durante la emergencia.
Miralles reafirmó que el Gobierno se mantiene en sesión permanente: “Estamos adoptando, como anunciamos más temprano, medidas adicionales, sobre todo dirigidas a Lima Metropolitana y el Callao, con el objetivo de garantizar el servicio de gas de más de dos millones de hogares y la continuidad de los servicios esenciales”, enfatizó la jefa del gabinete.
Compensación podría extenderse hasta un mes según evolución de la emergencia
El ministro de Economía precisó los detalles del mecanismo de compensación dirigido a los taxistas que poseen vehículos convertidos a gas natural vehicular (GNV). Explicó que el proceso de conversión implica una inversión de entre 4.000 y 4.300 soles, monto que suele financiarse a través del Fondo de Inclusión Social Energético (FISE), con un descuento mensual de aproximadamente 120 soles durante un periodo de tres a cuatro años.
“La medida que estamos tomando es que el Estado compense el pago mínimo establecido mensual de esta conversión. De tal manera que el taxista que hizo el cambio de matriz o de equipo ya no la tiene que enfrentar y la asume el Estado mientras dure la situación contingente”, detalló López Gonzales.
El ministro indicó que si bien se prevé que la emergencia se solucione en un plazo de doce a catorce días desde su declaración, la compensación podría extenderse durante todo un mes, con el fin de aliviar el impacto financiero generado por la falta de abastecimiento y el aumento de precios en los combustibles alternativos.
“Esa es nuestra mirada respecto a taxistas, que sí entendemos la situación y que muestra de ello es esa medida que se está tomando”, concluyó el titular de Economía.
Otras medidas anunciadas por el Gobierno ante la crisis por gas natural
El Gobierno implementará una ampliación temporal del Vale FISE para la compra de balones de gas doméstico. El vale pasará de 20 a 30 soles durante 30 días, lo que, según López Gonzales, beneficiará a más de 1,3 millones de hogares —cerca de cinco millones de peruanos— que enfrentan el encarecimiento del GLP.
Se han dispuesto también medidas laborales y educativas: el teletrabajo será obligatorio en el sector público de Lima y Callao durante la contingencia, y se promoverá su adopción en el sector privado y el adelanto de vacaciones en industrias particularmente afectadas. Las actividades educativas se trasladarán a la modalidad remota por una semana para todos los niveles en la capital y el Callao.
Las autoridades encargaron a Indecopi reforzar la fiscalización de grifos para combatir la especulación y el acaparamiento de combustibles. Osinergmin debe intensificar la supervisión del abastecimiento y la distribución, mientras se precisa que el acaparamiento en situaciones de emergencia será gravemente sancionado bajo el Código de Protección del Consumidor.
La deflagración en Camisea paralizó el transporte a nivel nacional
La crisis comenzó el 1 de marzo, cuando una deflagración en el kilómetro 43 del ducto de Camisea obligó al cierre de válvulas y a suspender el transporte de gas natural, según el reporte de Transportadora de Gas del Perú (TGP). El Ministerio de Energía y Minas declaró la emergencia del suministro por 14 días, afectando principalmente a Lima y el Callao, donde se concentra la mayor demanda de GNV para el transporte público y privado.
El Minem estableció prioritariamente el suministro para hogares y transportes públicos masivos, dejando sin abastecimiento a taxis y vehículos livianos. Actualmente, más de 335 mil vehículos —en su mayoría taxis— dependen del GNV en Lima, enfrentando costos crecientes por el uso de combustibles alternativos.
La reparación del ducto afectado implica desafíos logísticos, pues se encuentra en una zona de selva de difícil acceso y requiere equipos especializados. Experiencias previas indican que las obras podrían demorar entre tres y cuatro días, aunque la normalización general del servicio dependerá de la evolución de los trabajos y de la capacidad para evitar acaparamientos o especulación.
El sistema de transporte de gas de Camisea aporta el 40% de la generación eléctrica nacional y es el insumo clave para millones de hogares y vehículos en el país. La interrupción de un solo ducto ha puesto de relieve la vulnerabilidad estructural del modelo energético peruano, cuya resiliencia ante incidentes sigue siendo materia de debate entre especialistas.
Con precios en grifos que varían significativamente —en Lima Norte el gasohol regular se vende desde S/ 12,70 hasta S/ 13,39, y la gasolina premium supera los S/ 20 en algunos puntos—, los conductores han debido reorganizar sus rutinas para buscar combustibles más accesibles.