La Marcha de sacrificio, protagonizada por familiares de víctimas de las protestas sociales de 2022 y 2023 en el sur del país, llegó a Lima este miércoles 28 de enero para exigir la reactivación del equipo fiscal que investigaba las muertes y lesiones ocurridas durante la represión estatal.
La movilización reunió a delegaciones de Puno, Ayacucho, Apurímac, Cusco y Junín, quienes recorrieron más de 140 kilómetros a pie por la Panamericana Sur, llevando consigo el reclamo de justicia y memoria.
La fecha elegida no era casual. El 28 de enero marca el aniversario de la muerte de Víctor Santisteban, asesinado en las protestas de Lima en 2023, cuyo caso se ha convertido en símbolo de la exigencia de verdad y reparación.
Un grupo de manifestantes salió del Paseo de los Héroes Navales, se dirigió al Parque Universitario y de allí tomaron camino a la avenida Abancay con dirección hacia la avenida Miguel Graú.
Un grupo de manifestantes permanece concentrado en el Paseo de los Héroes Navales, frente al Palacio de Justicia, como parte de la jornada de protestas en el centro de Lima. La presencia de personas en esta zona refuerza el despliegue social registrado en distintos puntos estratégicos de la ciudad durante la tarde.
Imágenes provenientes de las cámaras de la Municipalidad de Lima muestran el estado actual de la capital, especialmente en el área céntrica. En la intersección del Jirón de la Unión con la Avenida Bolivia, se observa un denso tráfico vehicular sumado a un notable desplazamiento peatonal.
Por otro lado, las cámaras ubicadas en el cruce de la Avenida Abancay con el Jirón Miró Quesada registran el avance de un contingente de manifestantes que se desplaza a lo largo de la Avenida Abancay, precisamente en el cruce con el Jirón Miró Quesada.
En el sector del Jirón de la Unión con el Jirón Ocoña, próximo a la Plaza San Martín, empiezan a congregarse manifestantes, incrementando la presencia social en ese punto. Asimismo, en la esquina de la Avenida Abancay con el Jirón Áncash, el tráfico se presenta especialmente cargado y denso.
Otro grupo de aproximadamente 100 manifestantes avanza por la cuadra 15 de la avenida México, teniendo como punto de concentración el Palacio de Justicia de Lima.
Luego de recorrer un trayecto de 140 kilómetros, los primeros manifestantes de la marcha de sacrificio arribaron al frontis del Palacio de Justicia en Lima.
La concentración en la Plaza San Martín registra baja afluencia, con alrededor de 70 personas reunidas en los exteriores. Entre los presentes destacan algunos colectivos civiles y miembros de la Generación Z. Mientras tanto, la marcha de sacrificio continúa desplazándose por la avenida Aviación. El tránsito se mantiene fluido en las avenidas Nicolás de Piérola, el jirón Ocoña y el jirón Camaná.
La marcha prosigue y los manifestantes ocupan la vía con sentido sur a norte de la avenida Aviación, desplazándose hacia el centro de Lima.
Los manifestantes avanzan por la avenida Aviación tras haber cruzado la avenida San Borja Norte, acercándose al cruce con la avenida Javier Prado Este.
Los manifestantes, que integran la marcha de sacrificio, se encuentran en la estación Angamos del Metro de Lima. Allí realizaron una pausa para descansar antes de reanudar su recorrido hacia el centro de la ciudad, donde esperan hacer oír sus reclamos ante las autoridades. El grupo avanza acompañado por una ambulancia del Samu y un contingente policial que resguarda su desplazamiento.
Familiares de personas asesinadas y víctimas de las protesats contra Dina Boluarte partieron desde San Juan de Miraflores en una marcha de sacrificio con destino al centro de Lima. El recorrido avanza por distintos distritos de la capital, sumando el apoyo de organizaciones y ciudadanos a lo largo de su trayecto.
El ingreso a Lima de la denominada Marcha de Sacrificio, protagonizada por familiares de las víctimas de la represión estatal de 2022 y 2023, estuvo marcado por nuevos episodios de tensión. Este lunes, dos personas que participaban en la movilización fueron detenidas por efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP) y trasladadas a una comisaría en el distrito de Chilca, sin que —según denuncias— se expliquen los motivos de la intervención.
La Marcha de sacrificio, protagonizada por familiares de víctimas de las protestas sociales de 2022 y 2023 en el sur del país, llegó a Lima este miércoles 28 de enero para exigir la reactivación del equipo fiscal que investigaba las muertes y lesiones ocurridas durante la represión estatal.
El Centro de Lima se prepara para una jornada de intensas movilizaciones este miércoles 28 de enero. La capital presenciará la denominada “Marcha de Sacrificio”, integrada por familiares y deudos de las víctimas de las protestas de 2022 y 2023, y la movilización convocada por la “Generación Z” que agrupa a diversos colectivos juveniles.
El principal reclamo de la Marcha de sacrificio gira en torno a la reciente decisión del fiscal interino de la Nación, Tomás Gálvez, de desactivar el Eficavip, equipo creado en marzo de 2023 para investigar los crímenes cometidos durante las protestas contra el gobierno de Dina Boluarte.
Según denuncias recogidas por Convoca, la medida interrumpió procesos clave, justo cuando varios casos estaban por ingresar a la etapa de control de acusación y se habían identificado responsables directos y cadenas de mando en las fuerzas del orden.
“Faltaban días para entrar al control de acusación. Ya se había identificado a responsables directos en algunos casos. Pero para que eso no se dé, se desactiva el equipo. Otra vez se ponen trabas”, declaró para el mencionado medio Raúl Samillán, presidente de la Asociación de Deudos del 9 de Enero.
La columna principal de la movilización está formada por viudas, madres, heridos y niños huérfanos. Son más de 65 personas de al menos 50 familias que partieron de Juliaca el 23 de enero y que han sumado en el camino a delegaciones de otras regiones y gremios. Entre los participantes, destacan sobrevivientes con lesiones que no han recibido atención médica adecuada y niños que han quedado desamparados tras la represión.
La marcha ha recibido apoyo de comunidades y colectivos locales, quienes entregaron alimentos y agua durante el trayecto. A la caravana se han sumado delegaciones de agricultores del Valle de Tambo y gremios de transportistas, que denuncian el clima de inseguridad y violencia que afecta a Lima y otras regiones.
La Generación Z ha tomado un rol central en la movilización. En declaraciones a RPP, estos colectivos han convocado a una marcha paralela contra el presidente interino José Jerí, articulando demandas propias con las de las familias del sur.
Bajo el lema “No heredamos el miedo, heredamos la memoria y la lucha”, la juventud busca mantener viva la exigencia de justicia y rechazar la impunidad.
Los puntos de encuentro incluyen la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y la Plaza Dos de Mayo, ya que la Plaza San Martín se mantiene restringida para manifestaciones.
Los organizadores han hecho un llamado a estudiantes, gremios y ciudadanos a sumarse a la jornada, resaltando la necesidad de transparencia institucional y respuestas concretas del Estado.
La llegada a Lima incluye una serie de actos simbólicos. Las familias tienen previsto recorrer sitios marcados por la violencia estatal, detenerse en el lugar donde cayó Víctor Santisteban para una vigilia y dirigirse después a las sedes del Ministerio Público y el Poder Judicial.
Allí instalarán campamentos para exigir la reactivación inmediata del equipo fiscal, presupuesto propio para las investigaciones y la contratación de peritos independientes.
Durante la movilización, se han reportado hostigamientos policiales, controles de identidad y seguimientos. Las organizaciones alertan sobre el riesgo de revictimización y solicitan la presencia de observadores de derechos humanos para garantizar el respeto a la protesta pacífica.