Día de Muertos: una tradición que también florece con agua

El agua está presente en cada elemento de las ofrendas de Día de Muertos, desde las flores de cempasúchil hasta los alimentos tradicionales

ramiro-lopez
Ramiro López Aguirre, vicepresidente de la Asociación Mexicana para la Correcta Hidratación, “Agua en México”
Guardar

Estamos ya bien entrados en octubre, un mes en el que México se pinta de anaranjado. Los mercados se llenan de flores de cempasúchil, las panaderías de pan de muerto y los hogares comienzan a preparar sus ofrendas. Aunque cada región del país tiene sus propias particularidades, hay elementos que suelen repetirse en los altares para recibir a nuestros difuntos: flores, frutas, veladoras, fotografías y, casi siempre, un vaso con agua.

De acuerdo con la tradición, el agua se coloca para que las ánimas sacien su sed después del largo camino que recorren desde el más allá hasta el mundo de los vivos. También simboliza la vida y la pureza. Es fácil pensar que ese pequeño vaso representa toda el agua que utilizamos durante esta celebración, pero vale la pena detenernos a reflexionar sobre la que se necesita para producir cada uno de los elementos que integran una ofrenda.

PUBLICIDAD

Para dimensionarlo, basta observar a uno de sus protagonistas: el cempasúchil. De acuerdo con información publicada el pasado 12 de octubre por la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, este año se cultivaron cerca de 10 millones de plantas en la capital. En 2019, la producción local apenas superaba el millón. En siete años, la cifra prácticamente se multiplicó por nueve.

Y esas son solo las cifras de la capital. A ellas habría que sumar la producción de otras regiones del país, principalmente Puebla, que en 2025 produjo más de 15 mil toneladas de flor de cempasúchil, de acuerdo con información del gobierno estatal. También destacan entidades como Tlaxcala, Hidalgo, Guerrero y Morelos.

PUBLICIDAD

No existe una cifra única que permita determinar cuánta agua se necesita para producir cada flor. El consumo depende de factores como el clima, las características del cultivo y el sistema de riego utilizado. Sin embargo, la magnitud de la producción nos recuerda que detrás de cada planta hay tierra, trabajo y recursos naturales, entre ellos, el agua.

Imagen 7XDBCN6X4JF5RFDIKWOS4ETRPA

La flor, sin embargo, es apenas una parte de la historia

Pensemos en una ofrenda tradicional. Las mandarinas, las guayabas, las cañas, el pan, los dulces y los platillos favoritos de nuestros difuntos también tienen un origen agrícola o industrial. El agua interviene en el cultivo de los ingredientes, su procesamiento y, en muchos casos, su preparación. A este consumo se le conoce como huella hídrica, un concepto que permite dimensionar el agua utilizada a lo largo de la cadena de producción de un bien o servicio.

Por eso, el agua que hay detrás de una ofrenda va mucho más allá de la que colocamos en un vaso. Esto no significa que debamos dejar de comprar flores o disfrutar del tradicional pan de muerto, sino que necesitamos reconocer que el agua está presente incluso en aquellos productos que menos relacionamos con ella.

También hay motivos para mirar esta tradición con optimismo. En la Ciudad de México, la producción de cempasúchil se concentra en zonas como Xochimilco y Tláhuac, donde la actividad agrícola contribuye a preservar los espacios rurales en una de las mayores metrópolis del país. Comprar flores cultivadas localmente puede ayudar a sostener el trabajo de las familias productoras y a mantener viva esta actividad.

El reto consiste en preservar una tradición tan arraigada sin perder de vista las condiciones ambientales que la hacen posible. La disponibilidad de agua, las lluvias irregulares y los costos de producción forman parte de los desafíos que enfrentan quienes cultivan las flores que, días después, adornan nuestros altares.

Por ello, este Día de Muertos, entre el aroma del copal y el color del cempasúchil, los invito a hacernos una pregunta sencilla, pero necesaria para generar conciencia: ¿cuánta agua hay detrás de las tradiciones que queremos conservar para las próximas generaciones?

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD