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Clases de K-pop gratis: lista de DIF que ofrecen el taller en CDMX

Quienes admiren este género pueden aprender técnicas y coreografías

 REUTERS/Henry Romero
REUTERS/Henry Romero
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El impacto de los ídolos coreanos del K-pop en México se refleja en la transformación de la vida diaria de miles de jóvenes, quienes han incorporado hábitos, rutinas y estilos de consumo inspirados en sus estrellas favoritas.

Este fenómeno no solo abarca la música, sino también la moda, el cuidado personal y la organización de comunidades digitales, generando nuevas formas de identidad colectiva entre adolescentes.

En la Ciudad de México hay algunos DIF que ofrecen clases de baile gratuitas.

Centro DIF San Juan Tlahuaca

  • 07550
  • Miércoles y viernes de 16:00 a 17:00

Centro DIF José María Luis Mora

  • Ferrocarril Monte Alto no. 39, Colonia San José de la Escalera, CP 07630
  • Martes y jueves de 16:00 a 17:00

Centro DIF José María Mata

  • Calzada Vallejo Num 328 Colonia Trabajadores del Hierro CP 02630
  • lunes y miércoles 19:00 a 20:00

La fascinación por el K-pop ha llevado a muchas jóvenes a adoptar prácticas que incluyen rutinas de belleza, alimentación y la compra de productos relacionados con sus grupos favoritos.

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El acceso a contenidos y la interacción constante a través de plataformas digitales como YouTube, Facebook y TikTok han sido clave para la expansión de este movimiento en el país. Las redes sociales han permitido que las fans formen comunidades sólidas, participen en retos y colaboren en metas colectivas, como el apoyo a lanzamientos musicales o eventos benéficos.

La influencia de los ídolos también ha modificado los estándares de belleza y autoestima entre adolescentes mexicanas. Según Nayeli López Rocha, especialista en estudios asiáticos de la UNAM, los modelos corporales y estéticos promovidos por la industria coreana responden a las exigencias de un mercado globalizado y no reflejan la diversidad real de la sociedad surcoreana. Estos estándares, muchas veces impulsados por la mercadotecnia y la industria del entretenimiento, pueden crear expectativas inalcanzables y reproducir estereotipos poco realistas sobre la apariencia y el comportamiento.

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Cambios en autoestima y hábitos de consumo juvenil

El auge del K-pop en México ha tenido consecuencias palpables en la percepción que las jóvenes tienen sobre sí mismas y sobre su entorno.

Muchas incorporan a su rutina diaria el cuidado facial conocido como skin care, la imitación de coreografías y el seguimiento de tendencias de moda inspiradas en sus ídolos.

A esto se suma la presión por adquirir productos, desde álbumes hasta maquillaje y ropa, lo que puede derivar en competencia y ansiedad dentro de los clubes de fans.

La pertenencia a comunidades como el ARMY, seguidora de BTS, implica no solo consumir productos, sino también asumir valores como la disciplina, la solidaridad y la competencia.

El tiempo dedicado a estas actividades puede afectar la organización diaria de las adolescentes, quienes buscan destacarse dentro de sus grupos a través del esfuerzo y la dedicación hacia sus artistas preferidos.

Para responder a la pregunta sobre los efectos del K-pop en la juventud mexicana: este movimiento ha influido profundamente en la autoestima, la manera de socializar y los hábitos de consumo de las adolescentes, promoviendo nuevos ideales de belleza y pertenencia, pero también generando presiones relacionadas con la imagen y el consumo.

El papel de los medios y la familia frente al fenómeno K-pop

Muchos padres y tutores ven la cultura K-pop como una influencia inofensiva por su ausencia de violencia explícita.

Sin embargo, los estereotipos transmitidos pueden afectar la autoestima y reforzar modelos corporales poco realistas.

Tanto las figuras femeninas como masculinas proyectadas por la industria del K-pop muestran ideales de éxito, belleza y sexualidad que no coinciden con la diversidad existente en México y pueden provocar frustración o inseguridad en las jóvenes.

En este contexto, especialistas recomiendan que las adolescentes comprendan que las imágenes y los patrones promovidos por la industria coreana son el resultado de estrategias de perfeccionamiento y mercadotecnia, y no representan estándares universales o naturales de belleza.

Reconocer la diversidad y los límites de estos modelos se vuelve fundamental para evitar comparaciones dañinas y proteger la salud emocional de las seguidoras.

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