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Los tres hábitos comunes que envejecen y retrasan tu metabolismo

Existen tres hábitos que millones de mexicanos repiten cada día sin saber que están envejeciendo sus células y frenando su metabolismo, según la ciencia

El metabolismo puede ralentizarse como consecuencia de decisiones cotidianas, según la Red Mexicana de Investigación sobre Actividad Física, Sueño y Sedentarismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sedentarismo, el consumo de alimentos ultraprocesados y la privación de sueño son los tres hábitos que aceleran el envejecimiento celular y ralentizan el metabolismo en México, según investigaciones de la UNAM, el Instituto Nacional de Salud Pública y la Universidad Autónoma de Nayarit.

Los tres operan mediante mecanismos distintos —inflamación crónica, resistencia a la insulina y el desajuste del reloj biológico interno— pero convergen en el mismo resultado: un cuerpo que envejece más rápido de lo que debería.

Factores como el sedentarismo, el consumo de alimentos ultraprocesados y la privación de sueño aceleran el envejecimiento celular y ralentizan el metabolismo en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Primer hábito: la inactividad física

La inactividad física es el primer hábito. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua (ENSANUT 2020–2024) del Instituto Nacional de Salud Pública documenta que el 20.3% de los adultos en México no alcanza los 150 minutos semanales de actividad física moderada recomendados por la OMS.

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Las personas inactivas tienen entre 20% y 30% más riesgo de mortalidad frente a quienes se mantienen activas, según datos de la OMS citados por el portal UNAM Global.

El 20.3% de los adultos en México no alcanza los 150 minutos semanales de actividad física moderada recomendados por la OMS, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2020–2024. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, el sedentarismo se asocia con aumento de grasa corporal y deterioro de la salud cardiometabólica.

Una tesis de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, basada en ENSANUT 2020-2023, encontró que el exceso de tiempo de pantalla se asocia con un incremento de riesgo de entre 80% y 190% para obesidad y de entre 78% y 124% para síndrome metabólico en población mexicana.

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La Red Mexicana de Investigación sobre Actividad Física, Sueño y Sedentarismo (REMIASS), publicada en la revista Salud Pública de México describe la situación como una “crisis de inactividad física”.

Las personas inactivas tienen entre 20% y 30% más riesgo de mortalidad frente a quienes se mantienen activas, según datos de la OMS citados por el portal UNAM Global.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Segundo hábito: consumir alimentos ultraprocesados

El segundo hábito involucra lo que se come. México es uno de los países con mayor consumo de alimentos ultraprocesados en el mundo, según datos de investigadoras de la Universidad Autónoma de Nayarit a través de la Revista Internacional de Investigación e Innovación Tecnológica.

El exceso de azúcares se convierte metabólicamente en grasa visceral y aumenta la resistencia a la insulina, base del síndrome metabólico.

La forma en que se come, se duerme y se mueve el cuerpo determina cómo envejece el organismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El efecto sobre el envejecimiento ocurre dentro de cada célula. El mismo estudio documenta que este patrón alimentario reduce la longitud de los telómeros—los “tapones” protectores que cubren los extremos de los cromosomas y que se acortan de forma natural con la edad—.

Cuanto más cortos, más vieja es la célula biológicamente. Los alimentos ultraprocesados aceleran ese desgaste.

El alto consumo de bebidas azucaradas también reduce la eficiencia de la filtración renal.

México es uno de los países con mayor consumo de alimentos ultraprocesados en el mundo, según investigadoras de la Universidad Autónoma de Nayarit. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las investigadoras señalan que la cocina tradicional mexicana —maíz, frijoles, jitomate, especias y aguas de frutas tropicales como guayaba, jamaica y piña— contiene actividad antioxidante que puede reducir el estrés oxidativo generado por los ultraprocesados.

Tercer hábito: dormir mal o menos de lo que el cuerpo necesita

El tercer hábito es dormir mal o poco. El cuerpo humano funciona con un reloj biológico interno —el ritmo circadiano— que regula cuándo se secretan hormonas, cuándo se procesa la glucosa y cuándo se reparan los tejidos.

Especialistas de la UNAM explican cómo la falta de descanso altera las hormonas que regulan el apetito y favorece el consumo de azúcar y carbohidratos. (YouTube/ UNAM Global TV)

Cuando se duerme poco o en horarios irregulares, ese reloj se desajusta: el organismo produce insulina y cortisol en los momentos equivocados, el metabolismo pierde eficiencia y el cuerpo acumula grasa con mayor facilidad.

Diabetes y síndrome metabólico: consecuencias de no dormir correctamente

El doctor Fructuoso Ayala Guerrero, jefe del Laboratorio de Neurociencias de la Facultad de Psicología de la UNAM, señaló en el portal de la Facultad de Ciencias de la universidad que en 1960 se dormía alrededor de nueve horas; hoy el promedio es de siete horas o menos. “Somos una sociedad privada del sueño”, afirmó.

La privación de sueño desencadena síndrome metabólico: altera el metabolismo completo y aumenta la resistencia a la insulina. Sin el efecto de esta hormona, la glucosa se acumula alrededor de las células, lo que podría derivar en diabetes, explica Ayala Guerrero.

La falta de sueño no solo genera cansancio: modifica la química del cerebro y favorece decisiones alimentarias que el organismo descansado no tomaría, de acuerdo con investigadores de la Facultad de Psicología de la UNAM. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio publicado en la revista Red de Investigación en Salud en el Trabajo de la UNAM, realizado en el Hospital General de Zona No. 32 del IMSS, encontró una asociación directa entre la restricción crónica de sueño y el síndrome metabólico.

El turno nocturno concentra el mayor número de casos. El desajuste del ritmo circadiano promueve resistencia a la insulina, dislipidemias, hipertensión y obesidad central.