El peligro del jengibre, la cúrcuma y el ajo crudo: cuándo pueden afectar tu salud en lugar de ayudarte

Las consecuencias pueden ser graves si se exceden las dosis recomendadas o se ingieren en presentaciones concentradas

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Mano tomando un diente de ajo de un plato con raíces de jengibre, raíces de cúrcuma y ajo; también hay un vaso de agua, hierbas y antiácidos.
Una persona toma un diente de ajo de un plato que contiene jengibre y cúrcuma, junto a un vaso de agua y un envase de antiácidos en una mesada de cocina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo de jengibre, cúrcuma y ajo crudo se ha popularizado por sus posibles beneficios en la salud, pero existen advertencias sobre sus riesgos cuando se combinan con ciertos medicamentos, o en personas con condiciones digestivas, hepáticas o trastornos hemorrágicos.

Las consecuencias pueden ser graves si se exceden las dosis recomendadas o se ingieren en presentaciones concentradas, según fuentes como la Secretaría de Salud del estado de Tabasco y diferentes organismos internacionales.

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Riesgo de hemorragias por jengibre

El jengibre actúa como anticoagulante natural al reducir la agregación plaquetaria. Este efecto puede intensificarse peligrosamente en personas que toman medicamentos como warfarina o aspirina, lo que eleva el riesgo de hemorragias. Se recomienda limitar su consumo a un máximo de cinco gramos al día.

La Secretaría de Salud de Tabasco advierte que el jengibre resulta especialmente riesgoso en personas que sufren de hipertensión, ya que las dosis irregulares pueden alterar la presión arterial.

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El consumo no regulado en quienes ya reciben tratamiento anticoagulante ha sido motivo de reportes médicos por complicaciones hemorrágicas. La interacción entre el jengibre y medicamentos anticoagulantes puede derivar en episodios de sangrado espontáneo, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Cúrcuma y jengibre
Set of ginger slices and powder and ginger in bowls on a wood and dark wooden background. top view.

Cúrcuma: efectos en hígado y digestión

La cúrcuma, y en particular su compuesto activo curcumina, es utilizada tanto en la cocina tradicional como en suplementos. Para la mayoría de las personas, su inclusión en la dieta diaria no genera inconvenientes. Las dosis elevadas, especialmente en suplementos concentrados, pueden provocar daños hepáticos, como hepatitis, y agravar problemas digestivos preexistentes.

El consumo excesivo de cúrcuma estimula el ácido gástrico, lo que puede derivar en acidez o irritación en personas con estómago sensible. Las personas con úlceras o enfermedades hepáticas graves deben evitarla. Los especialistas aconsejan consultar con un profesional de la salud antes de incorporar cúrcuma de manera habitual, sobre todo si se reciben tratamientos farmacológicos para la coagulación sanguínea.

El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) de Colombia publicó una alerta sanitaria sobre la comercialización ilegal de cúrcuma orgánica sin registro, lo que representa un riesgo adicional por la falta de controles sanitarios. Recomiendan verificar siempre el registro sanitario antes de adquirir productos naturales.

Primer plano de raíces de cúrcuma enteras y cortadas, un cuenco de cúrcuma en polvo y una cuchara de madera con especias sobre una superficie de madera.
La imagen muestra cúrcuma fresca en raíz, algunas cortadas, junto a un recipiente con cúrcuma en polvo y una cuchara de madera sobre una mesa rústica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ajo crudo: irritación digestiva y riesgo de sangrado

El ajo crudo es reconocido por su actividad antibacteriana, pero su consumo en grandes cantidades o en ayunas puede irritar el tracto digestivo. Personas con gastritis o reflujo experimentan ardor y náuseas tras ingerir ajo crudo, según advertencias de la Secretaría de Salud.

En pacientes que toman medicamentos anticoagulantes, el ajo potencia el efecto de dilución de la sangre, lo que incrementa el riesgo de sangrado. Las guías médicas recomiendan consumir entre dos y tres dientes de ajo al día, siempre picados y acompañados de alimentos, para reducir el riesgo de irritación. En personas con síndrome de intestino irritable o sensibilidad a los FODMAP, el ajo puede provocar hinchazón o gases severos.

Recomendaciones de salud pública en México

La Secretaría de Salud promueve la importancia de consultar a un profesional antes de iniciar cualquier suplemento herbal, especialmente en personas con enfermedades crónicas o bajo tratamiento médico. En su sitio oficial, la dependencia publica campañas de educación sanitaria sobre el uso responsable de plantas medicinales, enfatizando la necesidad de evitar la automedicación y la adquisición de productos sin registro sanitario.

La dependencia resalta que la prevención y la vigilancia médica son fundamentales para evitar complicaciones asociadas al consumo de productos naturales, sobre todo cuando existen condiciones preexistentes o se combinan con fármacos de prescripción.

Interacciones y advertencias clave

El uso conjunto de jengibre, cúrcuma o ajo crudo con anticoagulantes incrementa el riesgo de hemorragias. Las personas con antecedentes de enfermedades hepáticas, úlceras gástricas o trastornos hemorrágicos están en mayor riesgo de sufrir efectos adversos. Los especialistas recomiendan ajustar la dosis, evitar el consumo en ayunas y buscar asesoría médica antes de introducir estos productos en la dieta, especialmente en formato de suplementos.

La vigilancia de los efectos secundarios y la comunicación con los servicios de salud resultan imprescindibles para detectar cualquier síntoma adverso de manera temprana.

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