
El control de la frontera norte ha sido escenario de traiciones y violencia dentro del Cártel de Sinaloa. Uno de los episodios fue la emboscada y ejecución de Esteban Espinoza Velázquez, alias “El Pantera”, jefe de escoltas de Dámaso López Serrano, “El Mini Lic”.
El propio López Serrano, en entrevista con el periodista Luis Chaparro en 2023, describió cómo la ruptura con el entonces encargado local, René Arzate García (“La Rana”), derivó en una guerra interna por el control de la plaza, marcando el ascenso de los hermanos Arzate como operadores clave de “El Mayo” Zambada en la región.
El relevo frustrado y la traición

En 2014, Baja California Sur y Tijuana eran territorios en disputa tras la fragmentación del antiguo Cártel de Tijuana y la expansión del Cártel de Sinaloa.
Según narra El Mini Lic, el conflicto con René Arzate se agudizó cuando éste se negó a entregar la plaza, luego de que la facción de los Dámaso intentó poner a un nuevo encargado tras supuestamente detectar su comportamiento errático y peligroso.
El motivo principal: René, encargado local, había manifestado abiertamente su intención de asesinar a “El Panu”, operador cercano a Iván Archivaldo Guzmán, bajo el argumento de que este estaba involucrado en actividades de secuestro y extorsión no permitidas en la región.
“René me decía que quería matar al Panu. El Panu en ese entonces era el que tenía a los Chapitos para que les controlara a la gente que tenían en Mazatlán (controlada por los Lienciados). Entonces, el Panu iba cada semana a Mazatlán por el dinero, a coordinar, etcétera. Entonces, el René me decía: ‘Oiga, deme permiso de matar a Panu. Ya le dije a su papá y me dijo que no’. Deme permiso, ya lo tengo bien ubicado”, relató Dámaso López Serrano.
Ante la negativa de su padre a autorizar el ataque y la insistencia de René en tomar represalias contra el operador de los Chapitos, la facción de los Dámaso decidió relevarlo del control de la plaza.
“Yo mandé al Pantera, a mi jefe de escoltas, junto con un grupo a que tomara posesión del estado, confiando que una persona que teníamos en enlace con el gobierno de allá... el enlace le dijo a policías de allá: ‘Oye, ¿sabes qué? Va a ir una persona... para verlos, porque hay nuevas órdenes y, pues para que lo atiendan’. Lo que no contábamos es que esos policías le habían ido a contar a René”, relató López Serrano.
René, señala El Mini Lic, astutamente convenció a la policía local de que los Dámaso ya no tenían respaldo la familia Guzmán y que él era el verdadero representante de Sinaloa en la zona.
“René, astutamente, porque se lo reconozco, le dijo a la policía en Baja California Sur que mi papá había traicionado al Chapo y que nosotros ya no pertenecíamos al cártel de Sinaloa y que René sí, que René estaba con el Chapo y que nosotros ya no, que éramos traicioneros".
La emboscada

La estrategia de René Arzate fue directa: organizó una cita con la policía local para tender una trampa al equipo de El Mini Lic.
“Le dijo a los policías: ‘Citen a esos que vienen a platicar en tal lugar, tal hora y, pues a matarlos’. Así fue que este cayó en la trampa Pantera y lo mataron junto con otra persona. Ahí inicia una guerra de nosotros con René”, detalló Dámaso López Serrano.
La pérdida de “El Pantera” fue significativa para El Mini Lic según cuenta, pues lo consideraba más que un escolta. “Fue una persona que me cuidó a mí desde que yo tenía 15 años. Ya tenía bastante tiempo siendo mi, mi guardaespaldas”, reconoció, lo que marcó un antes y un después en su confianza y estructura de protección: la ejecución de su escolta más antiguo fue, en palabras del propio Dámaso, uno de los golpes más duros y personales de su carrera criminal.
Reacomodos y poder actual

Tras el asesinato de “El Pantera” y la posterior retirada de los Dámaso de la región, los hermanos Arzate se consolidaron como operadores de confianza de “El Mayo” Zambada y, a partir de ahí, asumieron el control del tráfico de droga y la defensa violenta de la plaza ante rivales como el CJNG y remanentes del Cártel de Tijuana.
A más de una década de aquella emboscada que selló la ruptura con El Mini Lic y consolidó su poder en la frontera, René Arzate García “La Rana” es hoy uno de los narcotraficantes más buscados por la justicia estadounidense.
El 26 de febrero de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizó cargos contra él por narcoterrorismo, tráfico de drogas y apoyo material al terrorismo, tras acusarlo de coordinar grandes volúmenes de fentanilo, cocaína, metanfetamina y marihuana hacia territorio estadounidense.
El Buró de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado ofrece una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que lleve a la captura de René y de su hermano Alfonso Arzate (“El Aquiles”), también jefe de plaza en Tijuana.
La acusación judicial señala a La Rana como responsable no solo del trasiego de narcóticos, sino también de la coordinación de secuestros, ejecuciones y extorsiones violentas en nombre del Cártel de Sinaloa.
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