De oro a barita, los siete principales metales y minerales que atraen al crimen organizado

El caso de los mineros secuestrados en Concordia, Sinaloa, ha puesto al descubierto el asedio de cárteles que extorsionan, roban y controlan minas

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El oro es codiciado por
El oro es codiciado por los cárteles ante su facilidad para lavar dinero y dificultad para rastrear. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La minería mexicana atraviesa una de sus etapas más delicadas. La reciente ola de violencia en el sector, marcada por el secuestro, desaparición y asesinato de mineros de la empresa canadiense Vizla Silver en Concordia, Sinaloa, ha dejado al descubierto el asedio de las organizaciones criminales en minas de todo el país.

Desde hace años, las organizaciones criminales extorsionan, roban cargamentos y controlan yacimientos en distintas regiones, una dinámica que impacta la producción, el empleo y la seguridad de comunidades enteras.

Sin embargo, dicha problemática se ha agudizado en los últimos tiempos, en medio de pugnas internas de cárteles, la presión de los golpes de las autoridades contra su negocio de drogas y la necesidad de diversificar sus actividades hacia recursos con alto valor económico.

Desde Concordia hasta Puebla, los
Desde Concordia hasta Puebla, los cárteles han sistematizado la extorsión, el robo y el control de minas. (Anayeli Tapia/Infobae)

Minería, un mercado codiciado por los cárteles más poderosos

El interés del crimen organizado en la minería no es casual ni reciente. Víctor Manuel Sánchez Valdés, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, detalló en un artículo publicado en Animal Político que la industria minera genera más de 330 mil millones de pesos anuales, da empleo a más de 400 mil personas y representa el 2,5% del PIB nacional.

Un mapa elaborado por Sánchez Valdés ilustra la presencia de organizaciones criminales sobre los principales yacimientos de estos minerales.

La geografía de la extorsión es amplia. En el norte, cárteles como Los Chapitos, el Cártel de Caborca, Los Salazar y el CJNG se disputan el control de minas y rutas de extracción en Sonora, Chihuahua, Durango, Zacatecas y Sinaloa.

El CJNG ha expandido su
El CJNG ha expandido su red de operaciones ilícitas al sector minero. (Anayeli Tapia/Infobae)

En el sur, la presión sobre las empresas mineras recae en grupos como la Familia Michoacana, Tlacos, Ardillos y los Caballeros Templarios, que imponen sus reglas en Guerrero, Michoacán y Oaxaca.

El centro del país no escapa a la tendencia: el CJNG domina las explotaciones menores en Querétaro, donde también participa en el comercio internacional de mercurio.

Siete minerales y metales bajo asedio

Más allá del territorio y la violencia, los cárteles buscan minerales específicos cuya extracción y comercio les garantiza ganancias millonarias. Estos siete recursos concentran su atención por su valor económico, demanda global y facilidad para traficar o mezclar con producción legal.

El oro es codiciado por
El oro es codiciado por los cárteles ante su facilidad para lavar dinero y dificultad para rastrear. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Oro: Su alto valor y demanda global convierten al oro en uno de los objetivos preferidos de los cárteles. El metal es fácilmente mezclado con producción legal, lo que permite lavar grandes sumas de dinero y exportar el producto sin levantar sospechas.

Según un informe citado por Insight Crime en 2016, hasta el 9% del oro producido en México tiene origen ilegal. Los Chapitos, el Cártel de Caborca, La Línea y el CJNG figuran entre los principales grupos que disputan yacimientos auríferos.

Plata: México es uno de los principales productores mundiales de plata, un metal presente en múltiples industrias tecnológicas.

Los Salazar, La Mayiza, CJNG y Los Chapitos ejercen control sobre minas de plata en estados como Sonora, Zacatecas y Durango, imponiendo cuotas y robando cargamentos con frecuencia.

Cobre: El cobre, esencial para la industria eléctrica y de la construcción, es explotado bajo la vigilancia de Los Chapitos en el noroeste del país. Su valor en el mercado internacional y la facilidad de transporte lo hacen atractivo para el crimen, que suele robarlo en grandes volúmenes.

Mina de litio. (Imagen Ilustrativa
Mina de litio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Litio: Este mineral se ha vuelto estratégico por su uso en baterías y tecnología de punta. Los Salazar han incursionado en el control de yacimientos de litio en el norte, donde la vigilancia estatal es limitada y la demanda global va en aumento.

Mercurio: Clave para el proceso de separación del oro, el mercurio es extraído y comercializado por el CJNG, que incluso lo exporta a Colombia, Venezuela y Bolivia. El metal es difícil de rastrear y tiene una alta demanda en circuitos ilegales.

Barita: Utilizada en la industria petrolera para la perforación de pozos, la barita es explotada en regiones orientales del país bajo el control de La Mayiza y el CJNG. Su comercio está vinculado a redes de exportación y cobro de piso.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Hierro: El hierro, esencial para la industria siderúrgica, ha sido históricamente explotado por los Caballeros Templarios en el sur, quienes controlan minas y rutas de transporte, y han llegado a dominar toda la cadena de producción en ciertos periodos, según reportes de Insight Crime.

La facilidad con la que estos minerales se mezclan con producción legal, su alta rentabilidad y la baja vigilancia estatal explican por qué la minería se ha convertido en un mercado estratégico para el crimen organizado, con consecuencias directas sobre la seguridad y la economía de comunidades enteras.